Sector lechero sigue siendo la moneda de cambio en el TLC

Por: 
Augusto Beltrán Segrera.
17 de Diciembre 2021
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El sector lechero colombiano fue el gran perdedor tras el rechazo de la salvaguardia. Foto: liderempresarial.com - timeanddate.com

El rechazo de la petición de la salvaguardia a las exportaciones de leche provenientes de Estados Unidos, evidenció que los sacrificados en la negociación de este TLC fueron los productores de leche.

 

Fedegán, gremio cúpula de la ganadería en Colombia, fiel a sus principios, valores y responsabilidad gremial –ante el incremento desmedido de las importaciones de leche en polvo provenientes de EE.UU. en el marco del TLC–, acudió, en el marco de los compromisos asumidos bilateralmente, a solicitar la investigación y posterior imposición de una medida de salvaguardia al amparo al Capítulo 8° del TLC.

Dicho clamor no fue escuchado por el Comité de Asuntos Aduaneros, Arancelarios y de Comercio Exterior del Ministerio de Comercio, conocido como el Comité Triple A. (Lea: Ganaderos se movilizarán en los puertos por donde entra la leche en polvo que la industria importa)

 

Varias fueron las razones que motivaron al gremio ganadero a acudir ante las instancias oficiales, toda vez que una de las misiones de Fedegán es defender a toda costa los intereses de los lecheros colombianos.

 

Es un secreto a voces que las importaciones de leche en polvo bajo el TLC se realizan en condiciones y cantidades tales, que están generando un daño a la producción de leche en Colombia. Basta con observar la dinámica importadora al amparo del TLC.

 

En el año 2011, previo a la entrada en vigor del Tratado, no se importaba leche en polvo de EE.UU.; en 2012 –año de entrada en vigencia del TLC– se importaron 2.813 toneladas y para 2020, las importaciones de leche en polvo alcanzaron nada más que 31.003 toneladas. Eso evidencia un crecimiento de casi 12 veces. (Lea: Importaciones de lácteos hasta 3er trimestre costaron cerca de 125 millones de dólares)

 

No hay duda de que el cumplimiento de los compromisos asumidos por Colombia en el marco del TLC ha provocado una pérdida de la dinámica en la tasa de crecimiento de acopio formal de la leche líquida a los productores nacionales.

 

En consecuencia, el sector ha evidenciado un deterioro importante en los precios pagados al productor primario debido al incremento constante de las importaciones de leche en polvo en el marco del acuerdo de libre comercio, estos no son superiores a los registrados en el año 2012, año de entrada en vigencia del TLC.

 

Es claro y por supuesto atractivo para la industria nacional de lácteos procesados el acudir a la importación como medio de presión en la fijación de los precios pagados al ganadero a causa de la reducción de los aranceles. Al ingresar al país, la leche en polvo es reconvertida para producir leche líquida y productos lácteos que no satisfacen los requisitos nutricionales ni de calidad de la leche. (Lea: Triple A no recomendó la Salvaguardia solicitada por Fedegán para proteger a productores de leche colombianos)

 

Teniendo claro este panorama, que a todas luces es aterrador para la producción nacional, el proceso de solicitud de implementación de la salvaguardia para la leche en polvo tuvo un incontable número de opositores, cada uno por supuesto, buscando proteger sus rentas a pesar del daño evidenciado en el sector.

 

Lo que no se entiende entonces es la decisión tomada por el Comité Triple A, pues tras cerca de un año de proceso investigativo, muy bien llevado a cabo por la Subdirección de Prácticas Comerciales del Ministerio de Comercio, hayan decidido desconocer de facto, las conclusiones y los hallazgos encontrados en el proceso de investigación.

 

Es claro y diáfano lo concluido en la investigación y que es fácilmente observable en el informe de resultado de la investigación publicado en la página oficial del Ministerio de Comercio, en el que dan cuenta de la existencia de un daño grave a la producción nacional, del incremento en las importaciones producto del TLC y su correlación. Los tres factores son sustento necesario y suficiente para la implementación de una medida de salvaguardia, pues a la letra dicho informe menciona Se encontró daño grave en el desempeño de las variables económicas de la rama de producción nacional de leche líquida mencionadas anteriormente, sin encontrar otros factores como causa de daño.” (Lea: Más de USD 760 millones costaron las 255 000 toneladas de leche en polvo importadas en los últimos 10 años)

 

Así mismo, la investigación concluyó que el volumen de las importaciones originarias de Estados Unidos aumentó 65,89 %; a su vez que el precio de Estados Unidos fue inferior al precio de los demás países en un promedio del 29 % y de manera expresa indica que existe un daño grave en el volumen de producción respecto al Consumo Nacional Aparente, en las ventas nacionales (acopio formal) respecto al volumen de producción, en las importaciones investigadas respecto al volumen de producción, productividad y en el volumen ventas (acopio formal) respecto al Consumo Nacional Aparente e importaciones investigadas respecto al Consumo Nacional Aparente.

 

No menos contradictorio resulta el informe de la investigación con la decisión tomada por el Comité Triple A al señalar dicho documento que: “Se observó que posterior a la reducción o eliminación del arancel aduanero acordado en el APC, hubo crecimiento de las importaciones investigadas del 65,89% en el año 2020 con respecto al período de referencia”.

 

Así las cosas, y con base en el argumento que soporta la decisión de no recomendar la implementación de la salvaguardia, que no es cosa diferente a indicar que no existe relación de causalidad entre el incremento de las importaciones y el daño en el sector, no queda más que preguntarse, cuáles fueron las reales causas que impidieron la tan necesaria protección al sector lechero. (Lea: Recolección de leche registró la caída más grave del año en el 3er trimestre)

 

La pregunta resulta no menos que pertinente al observar en los documentos publicados y allegados en el marco del proceso de investigación, las discutibles y poco fundamentadas argumentaciones que los opositores esgrimieron en defensa de sus intereses y en contra de la solicitud realizada por Fedegán.

 

Dichas afirmaciones o argumentos en contra de la solicitud se resumen en que el gremio no tenía la representatividad necesaria para adelantar tal solicitud, afirmación a todas luces incorrecta, pues precisamente su objeto es representar a los productores del sector pecuario, con el fin de satisfacer y defender los intereses comunes de sus afiliados; promover la diversificación y crecimiento de la producción pecuaria, contribuyendo al desarrollo del sector rural colombiano, para lo cual podrá, en cumplimiento de su objeto social, adelantar las actividades propias de la defensa y promoción del sector pecuario.

 

La Federación no estuvo sola en el proceso de solicitud de la medida de salvaguardia, fue acompañada por 60 entidades a nivel nacional entre gremios, cooperativas, asociaciones y comités ganaderos de todo el país, incluyendo la participación de la empresa de mayor nivel de acopio lechero en el país, síntoma que en efecto existe una verdadera representación y un clamor del sector por su supervivencia. (Lea: El contingente de leche en polvo de la UE en 2021 no se consumirá)

 

Así mismo, indicaron los opositores que no existe similaridad entre la leche en polvo importada desde los EE.UU. y la leche líquida.

 

No queda más que señalar que tal afirmación es incorrecta y poco objetiva, pues  fue enteramente desvirtuada mediante concepto del Grupo de Registro de Productores de Bienes Nacionales del Ministerio de Comercio, que a la letra indica “… cada uno de los productos que intervienen en esta investigación; tanto los productos importados como los productos nacionales se encuentran clasificados en diferentes subpartidas arancelarias teniendo en cuenta su contenido de materias grasas en peso y concluyen: … son productos similares; ya que aunque no sean iguales en sus características físicas, clasificación arancelaría y empaque son similares en su composición química y uso final del producto.”

 

Una tercera afirmación argumentativa de parte de los opositores se centró en que no existe relación causal entre el aumento de las importaciones y el daño a la producción nacional, nada más lejano a la realidad. Esta afirmación no es cierta, pues se demostró, y tal como concluye el informe de resultado de la investigación que si existe una relación directa entre el aumento en el nivel de importaciones en el marco del TLC, y el daño a la producción primaria de leche líquida. (Lea: Importaciones de lácteos entre enero y agosto fueron más caras que las de 2017 o 2018)

 

Finalmente sostuvieron los opositores del sector lechero, que la adopción de una medida de salvaguardia traería fuertes consecuencias a otros sectores de la producción nacional fruto de una eventual retaliación del gobierno americano. En tal sentido se pronunció el gremio cafetero y bananero del país, desconociendo la afectación que el aumento de las importaciones de leche en polvo le produce a los ganaderos, bajo una supuesta retaliación automática de los Estados Unidos.   

 

La conclusión

 

Con base en lo encontrado y determinado por la Subdirección de Prácticas Comerciales del Ministerio de Comercio, se puede determinar que existen las razones suficientes desde lo técnico y fáctico, que permiten dar sustento a la adopción de una medida de salvaguardia bilateral a las importaciones de leche en polvo provenientes de los Estados Unidos de Norteamérica, sin embargo, y de manera extraña esto no ocurrió, por el contrario, lo que se evidencia del resultado del proceso es que se presentó un desconocimiento total al resultado de la investigación y prevalecieron intereses diferentes a los esperados.

 

Sin duda, la aplicación de una medida de salvaguardia para el sector lácteo es una necesidad latente para los productores, más aún, al considerar que se está a menos de un mes de iniciar una nueva etapa en el proceso de desgravación arancelaria pactada en el TLC, siendo el cupo libre de arancel para el año 2022 de 14.266 toneladas de leche en polvo, y una tarifa arancelaria extra contingente de tal solo el 8,8%. (Lea: Entre enero y julio se destinaron cerca de USD 100 millones para importar lácteos)

 

Sin duda, el resultado de este proceso es una victoria desde lo técnico para Fedegán, entidad que con altura y sobradez técnica desmontó todos y cada uno de los argumentos expresados por los opositores de la solicitud, pero lamentablemente, una derrota a nivel político.

 

Puede afirmarse que nuevamente, el sector lechero, es la moneda de cambio tal y como ya ocurrió en la negociación del TLC, para aparentemente ‘proteger’ otros sectores de la economía nacional.

 

Por: Augusto Beltrán Segrera
Secretario técnico del Fondo de Estabilización de Precios (FEP)