logoHeader
afido sipha flava pulgón amarillo

ganaderia-sostenible

Afectaciones del áfido pulgón amarillo en kikuyo y otros cultivos

por: - 31 de Diciembre 1969

El áfido Sipha flava o pulgón amarillo es una de las plagas que puede causar graves daños en los pastos, como en el kikuyo de ganaderías de clima frío. Si bien hay pocas investigaciones sobre el tema, aquí le presentamos un estudio hecho en la sabana de Bogotá y en Manizales.

El áfido Sipha flava o pulgón amarillo es una de las plagas que puede causar graves daños en los pastos, como en el kikuyo de ganaderías de clima frío. Si bien hay pocas investigaciones sobre el tema, aquí le presentamos un estudio hecho en la sabana de Bogotá y en Manizales.

Alfredo Saldarriaga, ingeniero agrónomo del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), explicó que los áfidos constituyen un grupo bastante grande de insectos con cuerpo blando y delicado, que se hallan frecuentemente en grandes números succionando la savia de las plantas.

Estos insectos secretan sustancias azucaradas, que es alimento preferido de muchas hormigas y otras especies de insectos, y tienen un gran capacidad reproductiva. Causan deformaciones del follaje y el marchitamiento de las plantas, así como son vectores de importantes enfermedades.

Entre las especies más conocidas está el “pulgón amarillo” o Sipha flava el cual forma colonias relativamente grandes, que cuando ataca al pasto lo torna de color morado bronceado. (Lea: Las 3 plagas de insectos más devastadores en los Llanos orientales y cómo controlarlas)

Según el Centro de Investigación de la Caña de Azúcar del Ecuador (Cincae), el Sipha flava es una plaga de la caña de azúcar y ataca otros cultivos como arroz, sorgo y varias malezas gramíneas. Las ninfas y los adultos son de color amarillo, de ahí su nombre.

“Son insectos chupadores de savia que viven en colonias en el envés de las hojas. La mayor incidencia de esta plaga está relacionada con la época seca, variedades susceptibles y con la edad del cultivo (entre 2 y 5 meses de edad)”, anotó este portal.

Agregó que tanto las ninfas como los adultos succionan la savia y al mismo tiempo inyectan saliva tóxica en las hojas, causando puntos de color marrón en los sitios donde se alimentaron. En consecuencia, las hojas se tornan amarillas o rojo oscuro y finalmente se secan.

En Colombia, un trabajo de expertos de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales y Universidad Nacional de Colombia en 2014 evaluó el daño hecho por el insecto en kikuyo (Pennisetum clandestinum) en el norte de la Sabana de Bogotá y en el área urbana de Manizales.

Allí revelaron que en nuestro país se han registrado 13 especies de áfidos atacando gramíneas, siendo las más comunes Sipha flava Forbes y Melanaphis sacchari Zehntner (ambas Hemiptera: Aphididae), que transmiten virus en gramíneas de granos, caña de azúcar y forrajes.

S. flava se conoce con el nombre común de “áfido amarillo de la caña de azúcar” y es vector del virus del mosaico amarillo de la caña de azúcar. En Colombia se ha registrado alimentándose de follaje de pastos con distribución tanto en zonas de clima cálido como de clima frío.

La publicación anotó que “las poblaciones de S. flava se encontraron en sitios con plena radiación solar y en hábitats donde el pasto crecía espontáneamente: bordes de cercas, vías, prados de jardines o canchas deportivas”. (Lea: Hormigas, entre el bien y el mal)

“La infestación por S. flava puede afectar la calidad forrajera, por lo que el manejo de este insecto debe enfocarse en las prácticas culturales, empleo de los enemigos naturales en programas de control biólogo y en buscar fuentes de resistencia varietal, añadieron.

Entre los enemigos naturales se encuentran especies de insectos depredadores, pertenecientes a las familias Coccinellidae (Coleoptera), Syrphidae (Diptera), Chrysopidae (Neuroptera) y Forficulidae (Dermaptera), que regulan naturalmente las poblaciones en campo.

El Cincae explicó que el riego, la fertilización y el control adecuado de malezas mejoran la condición agronómica del cultivo evitando que ocurran retrasos en el desarrollo. (Lea: ¿Cuáles son los gusanos alambre que afectan los pastos y otros cultivos?)

En casos severos, cuando la infestación alcanza 30% o más de hojas infestadas, se recomienda el uso de insecticidas como acefato a razón de 350 a 500 g/ha o tiametoxam en dosis de 200 a 300 g/ha.