Con dicho promedio diario en el concurso lechero Guzerá de la Feria Nacional de la Ganadería, el ejemplar 1987-43, de Hacienda El Morro, superó una marca histórica. Detrás del logro hay una mezcla de selección, paciencia y un toro nacido en casa.
En Montería, durante la Feria Nacional de la Ganadería, una vaca joven de raza guzerá hizo algo que parecía reservado para animales de mayor edad y desarrollo: romper el récord nacional del concurso lechero de su raza.
Su nombre es ‘Basílica’, identificada como 1987-43, propiedad de Cebuinos Carne y Leche - Hacienda El Morro, y alcanzó un promedio de 41,97 litros de producción diaria, superando la marca histórica de 40,22 Litros.
Para Álvaro Velázquez, propietario de la ganadería, el logro tuvo varios niveles de satisfacción. Primero, participar; luego competir; después ganar la categoría; y finalmente alcanzar lo más difícil: superar un registro nacional.
Pero lo que convierte esta historia en algo mayor no es solo la cifra, sino el origen de la vaca.
‘Basílica’ es, según Velázquez, la primera recordista nacional de producción lechera guzerá hija de un toro colombiano. Ese detalle cambia el peso del triunfo, pues no se trata únicamente de una vaca que produjo más leche, sino de una genealogía construida dentro de la finca y de años de decisiones genéticas que encontraron su mejor prueba en una pista de competencia.
Pero hay que decir que una vaca récord no aparece por casualidad. Se forma con selección, manejo, nutrición, observación y disciplina. O, como lo explicó Velázquez en CONtexto: con animales que deben comportarse como “atletas de alto rendimiento”. (Lea en CONtexto ganadero: Profesionalización del mayordomo gana terreno en el sector ganadero)
‘Basílica’ llegó al concurso con una condición que hacía más exigente su desempeño: era una vaca de primer parto. Para Velázquez, esa etapa implica un desgaste fisiológico importante, ya que aún no alcanza su propio tamaño adulto, comparable con la primera maternidad en una mujer, porque el animal todavía se ajusta a una nueva exigencia corporal y productiva.
Por eso, el camino al récord no empezó en Montería. En su preparación, primero estuvo en el grupo base de la finca, con manejo de potrero, poca suplementación y un ordeño diario. Luego, pasó a una etapa intermedia, con más concentrado, dos ordeños al día y combinación entre establo y pastoreo.
Finalmente, llegó a la fase precompetitiva, con tres ordeños, mayor control de la dieta y más tiempo en estabulación.
Antes de la Feria Nacional, ‘Basílica’ había ganado en Magangué con 37 litros. Allí dejó una señal: tenía potencial. Montería, además, jugaba a favor por la cercanía con la finca. El viaje era de apenas 40 minutos, frente a las cinco o seis horas que podía tomar otro desplazamiento.
“Todos esos detalles influyen”, reconoce Velázquez.
¿Quién es ‘Basílica’?
La historia genética de Basílica tiene raíces destacadas, pues por línea paterna es hija de CCL ‘Babel’ 1194-49, toro campeón reservado en 2019 de la Hacienda El Morro. Ese tipo de reproductor no se escoge al azar, debido a que de todos los machos nacidos en un año y levantados en la finca se selecciona uno solo, se prueba su descendencia y, si supera los filtros, se colecta y comercializa su semen.
‘Babel’, además, venía de una línea lechera probada. Por el lado materno, ‘Basílica’ es hija de CCL ‘Barcelona’ 521-47, una vaca con mérito en torneos lecheros y donadora de embriones dentro del hato.
Para Velázquez, esa acumulación familiar explica buena parte del resultado pues hay abuelas, madre y padre con respaldo productivo.
¿Qué hay detrás del récord?
En Hacienda El Morro la selección se explica en cinco atributos: fertilidad, capacidad lechera, peso, tipo racial y mansedumbre. “Fértil, lechera, pesada, bonita y mansita”, resumió Velázquez.
La finca trabaja con una estructura piramidal. En la punta están las vacas A+, cerca del 15% del hato, que concentran los mayores méritos y tienen más influencia en el programa genético. Luego vienen otros grupos según desempeño, uso reproductivo y destino productivo.
La idea no es que todas sean “Messi o Cristiano”, dijo Velázquez, sino que cada vientre tenga claro su rol dentro de la ganadería.
La dieta de competencia incluye concentrado comercial, semilla de algodón, hojuelas de maíz, heno y ensilaje de maíz producidos en la finca. No se trata de servir grandes cantidades, sino de ofrecer porciones pequeñas varias veces al día para mantener activo el rumen. (Lea en CONtexto ganadero: Ganadería de Córdoba fortalece su capital humano con Escuela de Mayordomía de Fedegán)
El manejo también busca equilibrio: comodidad en establo, pisos blandos, baños para controlar temperatura reduciendo el estrés calórico y descansos cortos en potrero. Pero Velázquez insistió en que las vacas deben seguir siendo vacas, no reinas.
Finalmente, ‘Basílica’ volverá a la finca después del récord y retomará su rutina. Ese detalle resume la filosofía de El Morro: la élite no se improvisa ni se aísla de la realidad productiva, “se construye dentro del hato, con paciencia, datos, genética colombiana y muchos astros alineados”, puntualizó el orgulloso propietario.
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