La designación lograda en Brasil por la Asociación Angus & Brangus marca un punto de inflexión para el sector cárnico nacional, con oportunidades en genética, productividad y mercados internacionales que podrían perderse si no se acelera la modernización.
Colombia fue elegida como sede del Congreso Mundial Brangus 2030 durante la más reciente reunión de la Federación Internacional Brangus (FIBRA), realizada en Brasil, en el marco del evento global del sector. (Lea en CONtexto ganadero: Con una vaca, este zootecnista levantó una ganadería brangus de talla internacional)
La designación, liderada por la Asociación Angus & Brangus de Colombia y respaldada por su presidente Giovanny Galindo, representa una oportunidad estratégica para impulsar la competitividad ganadera, fortalecer el mejoramiento genético y posicionar al país en el mercado internacional de carne de alta calidad.
El camino hacia esta designación comenzó en suelo brasileño. En Londrina, sede de las competencias, delegaciones de distintos países participaron en una gira técnica que inició el 15 de marzo, recorriendo algunas de las ganaderías brangus más avanzadas del continente.
Según Giovanny Galindo, presidente de la junta directiva de la Asociación Angus & Brangus de Colombia, la experiencia permitió conocer de primera mano sistemas altamente eficientes. En sus palabras, “visitamos las mejores ganaderías brangus de Brasil, con sistemas de producción de alta selección, calidad de carne, eficiencia y adaptación al trópico, con volúmenes de animales muy productivos”.
El recorrido también evidenció el papel determinante de herramientas biotecnológicas como la transferencia de embriones (TE) y la inseminación artificial a tiempo fijo (IATF), implementadas de manera masiva y con resultados consistentes en productividad.
Articulación sectorial
La participación nacional fue relevante, pues varias ganaderías colombianas hicieron presencia en el evento, entre ellas Sol Naciente, ADN Agro, Ganadería JMA, Central Genética Boga y Delta, junto con el equipo directivo de la Asociación.
Durante los días de juzgamientos, que incluyeron categorías como animales rústicos, tríos y de cabezal, y los remates de ejemplares y embriones, la delegación colombiana no solo observó tendencias, sino que también consolidó relaciones estratégicas.
Este tipo de escenarios no solo permiten comparar estándares productivos, sino también entender hacia dónde se dirige el negocio ganadero global, cada vez más enfocado en eficiencia, trazabilidad y calidad diferenciada.
El momento clave llegó durante la reunión de FIBRA, donde los presidentes de las asociaciones brangus del mundo debatieron el presente y futuro de la raza. Fue allí donde Colombia postuló oficialmente su candidatura como sede del congreso de 2030.
La propuesta obtuvo la mayoría de los votos, consolidando un logro institucional de alto impacto. Para Galindo, el resultado refleja confianza internacional y abre una nueva etapa para el país, ya que “será un honor recibirlos para compartir y evidenciar la versatilidad brangus, produciendo la mejor carne en nuestras llanuras, valles y montañas”.
La designación no solo implica organizar un evento de escala global, sino asumir el reto de demostrar avances concretos en productividad y calidad.
Transformar la producción
Más allá del reconocimiento, el verdadero impacto del Congreso Mundial Brangus 2030 radica en su potencial para acelerar cambios estructurales en la ganadería colombiana.
Galindo aseguró que “vamos a tener un gran evento que va a impactar en la ganadería colombiana y nos va a ayudar a masificar y a crecer mucho más nuestra Asociación y los animales en cruzamiento con angus y brangus por todo nuestro país”.
El desafío es evidente, mientras Brasil ha consolidado modelos de cruzamiento sobre una base mayoritaria de ganado nelore, Colombia cuenta con un amplio inventario de brahmán que aún no ha sido plenamente aprovechado para generar carne con mayor valor agregado. (Lea en CONtexto ganadero: Razas angus y brangus se coronan en la Suprema Cárnica 2025)
La masificación de estos cruces podría traducirse en mejores indicadores productivos, mayor eficiencia en conversión y acceso a mercados más exigentes.
El objetivo final es exportar carne de calidad con diferenciación. Países como Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay ya han avanzado en ese camino, combinando volumen con estándares superiores.
Colombia, en cambio, enfrenta el reto de dar ese salto. La elección como sede del congreso mundial puede convertirse en catalizador, siempre que el sector logre articular esfuerzos públicos y privados en torno a la genética, la tecnificación y la trazabilidad.
“Necesitamos transformar mucho más nuestra producción y exportación en carne de calidad con valor agregado”, advirtió Galindo, subrayando la urgencia de no quedarse rezagados frente a competidores regionales.
Liderazgo con proyección
De cara al evento, el liderazgo gremial proyecta un efecto directo sobre la base productiva nacional. Galindo aseguró que el compromiso del sector ya se traduce en preparación genética y técnica, pues “estoy seguro de que vamos a estar a la altura de este gran evento, que desde ya nuestros ganaderos proyectan producir ejemplares para participar en este congreso mundial”.
Este impulso, añadió, fortalecerá el crecimiento del hato de animales puros, que posteriormente alimentarán los programas de cruzamiento en todo el país, consolidando una cadena productiva más competitiva y orientada a mercados de valor agregado.
La Asociación Angus & Brangus de Colombia se posiciona en este proceso con un fortalecimiento institucional y con mayor visibilidad internacional. Su liderazgo en la postulación y obtención de la sede refleja una estrategia clara de inserción global.
El reto ahora será sostener ese protagonismo en los próximos años, traduciendo la vitrina internacional en resultados tangibles para los productores.
De cara a 2030, Colombia no solo será anfitriona, será evaluada como modelo productivo. Y en esa evaluación se jugará buena parte del futuro de su ganadería.
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