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rabajo familiar con ganadería regenerativa

Foto: Captura de pantalla del video youtube.com/watch?v=hi4iARz2fHY del canal de youtube TvAgro

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Cómo se hace ganadería regenerativa en pequeña finca

por: - 31 de Diciembre 1969

En el municipio de Chipaque, a hora y media de Bogotá, se encuentra la finca La Arracachera de Lucila Usme y sus hijos quienes se dedican a la ganadería regenerativa con buenos resultados.

En el municipio de Chipaque, a hora y media de Bogotá, se encuentra la finca La Arracachera de Lucila Usme y sus hijos quienes se dedican a la ganadería regenerativa con buenos resultados.

Se trata de un emprendimiento familiar alrededor del ganado de doble propósito y donde las buenas prácticas, el bienestar animal y la conservación del medio ambiente juegan un papel importante.

La finca se ubica en la vereda Potrero Grande ubicada en los bosques andinos de Cundinamarca, una región montañosa, donde se tienen ejemplares adaptados a las condiciones de clima y del terreno. (Lea: Ganadería regenerativa vista desde 4 enfoques claves)  

Según uno de los hijos, Jason Lubin Romero Usme, la mayoría de ganado que se maneja allí es normando y se han hecho algunos ensayos de cruces con guzerá y con gyr. 

Se optó por el normando porque son animales con buena adaptabilidad a las condiciones donde se encuentra la finca, indicó en una charla con Vistazo Agropecuario.

Manejan el doble propósito. La carne tiene buen comercio y la leche es lo que permite obtener los recursos para el sustento diario y “la plata se ve cada ocho días cuando se entrega la leche a la empresa”.

Así se obtiene un flujo de caja para el mantenimiento de los mismos animales y de la finca.

Por su parte, otro de los hijos, Esneider Romero Usme, manifestó que vieron la necesidad de hacer algunos mejoramientos en la finca para ser más productivos y rentables buscando, al mismo tiempo, brindar bienestar a los animales y fue así como incursionaron en la ganadería regenerativa.

La idea es que haya confort para el ganado y de esta manera se reduzca el estrés, lo cual redunda en una mayor y mejor producción. (Lea: Ganadería regenerativa, un modelo sostenible para Colombia)

Inicialmente se tenían pisos en cemento pero por las condiciones de la región eran muy fríos para los animales y por eso optaron por hacerlos en madera que son planchones de 3 x 3 metros para cada corral donde además se les tiene la comida y agua a voluntad.

Utilizando madera de la región y buscando generar bienestar animal han diseñado unos corrales para cebar los toros. A pesar de ser terrenos inclinados en un 50 % han logrado realizar estas instalaciones totalmente funcionales.

Los techos de los corrales son de teja plástica con el fin que entre la luz y pueda ayudar a secar los pisos. 

Otra de las novedades de estos corrales es que el estiércol de los animales pasa por unos canales que van a un pozo donde se recolecta para llevarlo a los potreros y abonarlos para un mayor beneficio para la finca porque ayuda en la nutrición de los pastos y se hace sin el uso de productos químicos.

Allí el trabajo del campo se combina con algunas tradiciones gastronómicas como el amasijo, una costumbre ancestral de la región cundiboyacense.