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⁠Inversiones 2A

Foto: cortesía

La apuesta tampoco nació pensando en el Wagyu. El proyecto comenzó en 2020 fortaleciendo razas como gyr, nelore y sus cruces, mientras la empresa buscaba animales capaces de responder a las condiciones productivas del Caribe colombiano.

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De una sola donadora a 240 animales: la historia del Wagyu en Córdoba

por: Melanny Orozco- 31 de Diciembre 1969

Lo que comenzó con la compra inesperada terminó transformando una empresa familiar de Sahagún. Hoy, su modelo basado en biotecnología demuestra que esta raza también puede desarrollarse en el trópico bajo y convertirse en una oportunidad para producir carne premium.

Lo que comenzó con la compra inesperada terminó transformando una empresa familiar de Sahagún. Hoy, su modelo basado en biotecnología demuestra que esta raza también puede desarrollarse en el trópico bajo y convertirse en una oportunidad para producir carne premium.


Durante años se creyó que el Wagyu, reconocido mundialmente por la calidad de su carne, solo podía desarrollarse con éxito en climas templados y fríos.

Sin embargo, en Sahagún (Córdoba), una empresa familiar decidió desafiar esa idea. Inversiones 2A pasó de una ganadería tradicional a un modelo sustentado en biotecnología que logró adaptar la raza al trópico bajo y consolidar uno de los proyectos Wagyu de mayor crecimiento en Colombia. (Lea en CONtexto ganadero: ¿Puede el Caribe producir Wagyu premium? Esta ganadería apuesta en demostrarlo)

El cambio no ocurrió de la noche a la mañana, pues detrás hubo una decisión empresarial enfocada en abandonar el esquema tradicional e invertir en embriones, inseminación artificial y genética de alto valor para competir en un mercado cada vez más exigente.

La apuesta tampoco nació pensando en el Wagyu. El proyecto comenzó en 2020 fortaleciendo razas como gyr, nelore y sus cruces, mientras la empresa buscaba animales capaces de responder a las condiciones productivas del Caribe colombiano.

Fue entonces cuando apareció una oportunidad inesperada. La compra de una donadora Wagyu, inicialmente pensada para producir algunos embriones destinados al consumo familiar, terminó cambiando el rumbo de la empresa y demostrando que esa raza también podía adaptarse al trópico bajo de Córdoba.

"No fue un proyecto buscado; fue un golpe de suerte. Compramos una donadora pensando en otra cosa y terminó convirtiéndose en el proyecto más importante de nuestra ganadería", expuso Andersson Salazar, representante legal de Inversiones 2A en CONtexto Ganadero.

El mayor desafío no era producir embriones, el verdadero reto consistía en demostrar que una raza Bos taurus podía responder en una zona donde predominan las razas cebuinas por su rusticidad y resistencia a enfermedades.

Los primeros meses fueron decisivos, pues la empresa implementó protocolos de adaptación, monitoreo sanitario y manejo especializado para enfrentar hemoparásitos, altas temperaturas y estrés calórico.

"Nos tocó hacer muchos ensayos y errores porque prácticamente no existía información sobre cómo criar esta raza pura en el Caribe colombiano", explicó Salazar.

Los resultados comenzaron a aparecer rápidamente. Apenas unos meses después de la llegada de la primera donadora ya habían obtenido los primeros embriones y, en 2023, nació el primer ejemplar producido en la finca.

Hoy, Inversiones 2A cuenta con 240 animales Wagyu, de los cuales cerca de 150 son puros —entre las líneas Tajima y Akaushi— y alrededor de 90 corresponden a cruces F1 y 3/4 con otras razas. A ese inventario se suma un hato de 270 ejemplares entre Gyr, Nelore y hembras F1 para leche, además de 20 donadoras Gyr y 10 donadoras Nelore, que respaldan el modelo de negocio y aportan la solidez financiera del proyecto.


Empresa, no finca


Mientras el Wagyu avanzaba lentamente hacia su ciclo productivo, que puede superar los cuatro años desde la transferencia embrionaria hasta el sacrificio, otras líneas como gyr, nelore y hembras F1 sostuvieron el flujo de caja mediante la comercialización de genética y animales de alto valor.

"Esas razas nos dan el colchón financiero que necesita un proyecto como este, porque aquí hay que seguir pagando nómina, comprando insumos y manteniendo la finca mientras llega el producto final", afirmó Salazar.

La oportunidad de hacer una integración vertical más amplia llegó durante la Feria Nacional de la Ganadería de Montería en 2025, donde Inversiones 2A abrió el restaurante temporal Templo Wagyu para ofrecer hamburguesas elaboradas con animales criados en su propia finca.

La acogida superó las expectativas, pues toda la producción disponible se vendió y, desde entonces, los consumidores han seguido preguntando por cortes y nuevos puntos de venta.

En palabras de Salazar, "nos dimos cuenta de que el mercado sí existe. El problema no es vender la carne; el reto es producir suficientes animales porque un proyecto de Wagyu requiere cerca de cuatro años para entregar resultados".


Siguiente desafío


Para la empresa, el objetivo ya no consiste únicamente en aumentar el número de animales. Ahora busca consolidar un material genético completamente adaptado al trópico bajo y demostrar que Colombia puede competir con productos premium sin depender de condiciones climáticas diferentes. (Lea en CONtexto Ganadero: El búfalo, la joya productiva que complementa y fortalece la ganadería en Colombia)

"Queremos demostrar que en Córdoba también se puede producir un Wagyu de alta calidad. Ya hicimos el trabajo más difícil, que era adaptarlo; ahora queremos que otros ganaderos puedan aprovechar ese camino recorrido", concluyó Salazar.