En un municipio de los priorizados por los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) de Arauca, 30 familias afrodescendientes fortalecen sus sistemas productivos con una estrategia que combina asistencia técnica, sostenibilidad ambiental y organización comunitaria. El desafío ahora será convertir ese respaldo en ingresos estables para un territorio donde el campo sigue siendo una apuesta por la permanencia.
La entrega de 90 novillas de doble propósito a 30 productores de Fortul, Arauca, realizada por Agrosavia los días 23 y 24 de julio, marca un nuevo paso en una estrategia que busca fortalecer la ganadería como motor de desarrollo rural.
Detrás de cada animal, hay una apuesta por consolidar sistemas productivos más competitivos y sostenibles, en los que acompañando a la genética; la asistencia técnica, la renovación de praderas y el establecimiento de sistemas silvopastoriles, permitan mejorar la productividad de los predios. (Lea en CONtexto Ganadero: El ganadero que dona tierras y novillas para transformar la vida de mujeres y campesinos)
La iniciativa hace parte del proyecto de fortalecimiento de capacidades de comunidades afrocolombianas, raizales y palenqueras, ejecutado por Agrosavia en articulación con la Agencia de Renovación del Territorio (ART) y el Fondo Colombia en Paz. Su intervención contempla 91 predios rurales en Fortul, uno de los municipios priorizados dentro de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET).
Más que el hato
La entrega de los animales es apenas una etapa dentro de un proceso más amplio, que incluye acompañamiento técnico, fortalecimiento organizacional y adecuación de infraestructura para hacer más eficiente la producción de carne y leche.
El establecimiento de especies arbóreas dentro de los potreros, mediante sistemas silvopastoriles, busca mejorar el bienestar animal, proteger el suelo y aumentar la disponibilidad de forraje, mientras las praderas renovadas sostienen una producción más rentable.
A ello se suma el fortalecimiento de capacidades de los productores, en la búsqueda que las familias no solo incrementen su inventario bovino, sino que mejoren la administración de sus fincas y consoliden modelos más sostenibles.
En municipios como Fortul, donde la ruralidad ha estado marcada por décadas de violencia, los proyectos productivos también representan una alternativa para arraigar a las comunidades y fortalecer sus medios de vida.
Ese sentido de pertenencia quedó reflejado en las palabras del beneficiario Luis Guillermo Mahecha: "Es algo maravilloso. Es momento de sentirnos felices y contentos. Por eso felicito a cada uno de los beneficiarios que, de una u otra manera, hizo parte del camino hasta llegar a este feliz término", dijo.
Desafíos
Los resultados del proyecto dependerán ahora de la capacidad de mantener el acompañamiento técnico y garantizar que las inversiones iniciales se traduzcan en mayor productividad e ingresos para las familias.
La asociatividad será otro factor determinante: la organización entre productores permitirá compartir conocimientos, fortalecer procesos comerciales y acceder con mayores posibilidades a nuevos mercados. (Lea en CONtexto Ganadero: Una vaca que se multiplica: así 12 familias campesinas abrirán oportunidades para muchas más)
Consciente de esa responsabilidad, Mahecha hizo un llamado a los beneficiarios: "Cuiden esos animales, consiéntalos, porque ahí está el futuro de cada familia. Es el futuro del mañana", pidió.



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