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Palpación rectal: recomendaciones y errores

Foto: infortamboandina.co

La palpación permite, desde el primer contacto, determinar si la vaca está preñada o no.

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Esta antigua práctica es la más económica para no perder dinero con vacas vacías

por: Melanny Orozco- 31 de Diciembre 1969

A pesar de los avances tecnológicos como el ultrasonido o el Doppler, la palpación rectal continúa siendo una herramienta confiable y económica para asegurar la reproducción bovina. César Jiménez, veterinario experto en sanidad animal, explica por qué esta técnica sigue siendo clave para evitar pérdidas en la producción de leche y cría.

A pesar de los avances tecnológicos como el ultrasonido o el Doppler, la palpación rectal continúa siendo una herramienta confiable y económica para asegurar la reproducción bovina. César Jiménez, veterinario experto en sanidad animal, explica por qué esta técnica sigue siendo clave para evitar pérdidas en la producción de leche y cría.


En muchas fincas ganaderas de Colombia, la palpación rectal en bovinos sigue siendo tan antigua como eficaz, y en muchas ocasiones, el pilar del éxito reproductivo.

Esta técnica, que consiste en introducir la mano por el recto del animal para evaluar el sistema reproductivo, es la herramienta de diagnóstico más directa, económica y funcional para pequeños y medianos productores.

César Jiménez, médico veterinario con años de experiencia en sanidad animal, aseguró que “la palpación permite, desde el primer contacto, determinar si la vaca está preñada o no, la edad de gestación e incluso detectar problemas que podrían pasar desapercibidos a simple vista”.

La técnica no solo sirve para confirmar gestaciones, pues durante la exploración, se pueden palpar el cuello uterino, los cuernos del útero y los ovarios, así como detectar detalles tan importantes como la tonicidad del útero (capacidad para contraerse y relajarse de forma coordinada), la funcionalidad ovárica, la presencia de infecciones o incluso casos extremos como la momificación fetal.

Jiménez destacó que este examen ofrece una panorámica completa del estado fisiológico de la vaca: “Se pueden detectar cuerpos lúteos, folículos, quistes o infecciones uterinas que muchas veces no se manifiestan clínicamente, pero que impiden una nueva preñez”.

Aunque pueda parecer una técnica sencilla, su eficacia depende casi por completo de la preparación y sensibilidad de quien la realiza. (Lea en CONtexto ganadero: Evite errores en las palpaciones rectales en el ganado bovino)

Para el profesional, no basta con conocer la anatomía; se requiere haber palpado cientos de animales para que la mano desarrolle una sensibilidad capaz de distinguir pequeños cambios en los órganos.

“El error más común no está en la técnica, sino en la persona que la ejecuta sin suficiente experiencia. La única manera de ser preciso es palpando y palpando”, aseguró.


Limitaciones que no cesan


Con los avances tecnológicos disponibles como los ecógrafos y los equipos con efecto Doppler, sería fácil pensar que la palpación rectal ha quedado obsoleta. Pero la realidad es otra, pues estos equipos, si bien precisos, requieren una inversión significativa y un manejo técnico especializado, que muchas veces puede estar fuera del alcance de muchos pequeños productores.

Jiménez señaló que, en fincas de tamaño pequeño o medio, la palpación sigue siendo la mejor aliada del veterinario y del ganadero, ya que “con una buena palpación cada tres meses, se pueden tomar decisiones oportunas que impactan directamente en la productividad”.

Uno de los factores más importantes para complementar esta técnica es contar con información detallada sobre el historial de cada vaca como cuándo fue su último parto, si ha mostrado signos de celo, cuándo fue montada por el toro o inseminada, entre otros datos.

Esta información permite armar un informe que facilita un diagnóstico más certero, pues “no es solo meter la mano y listo. Lo que se necesita es sumar la técnica con datos reales. Así se evita mantener vacas que comen pero no producen ni crías ni leche”, afirmó el experto. (Lea en CONtexto ganadero: Usos y beneficios de la palpación rectal en bovinos)

Esto quiere decir que las consecuencias de no realizar palpaciones periódicas pueden relacionarse con pérdida de ciclos reproductivos, incremento en el número de vacas improductivas, desperdicio de alimento y tiempo. Cada mes que una vaca no entra en celo ni queda preñada es dinero que se pierde.

Por eso, Jiménez recomendó incorporar esta práctica como rutina sanitaria básica del hato porque “idealmente, cada vaca debería ser palpada al menos una vez cada tres meses. Así se puede detectar cualquier irregularidad y corregir a tiempo”.