CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
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Según un informe de Fortune Business Insights, el mercado asociado a esta enfermedad pasará de US$1.980 millones en 2026 a US$3.150 millones en 2034.

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Esta enfermedad reduce hasta el 30 % de la producción de leche y amenaza la rentabilidad de los hatos

por: Melanny Orozco- 31 de Diciembre 1969

La consultora Fortune Business Insights proyecta que el mercado mundial de tratamientos contra la enfermedad alcanzará los US$3.150 millones en 2034. Para Colombia, el reto consiste en fortalecer las prácticas de ordeño, detectar casos subclínicos y reducir el uso de antibióticos antes de que los costos ocultos afecten la productividad.

La consultora Fortune Business Insights proyecta que el mercado mundial de tratamientos contra la enfermedad alcanzará los US$3.150 millones en 2034. Para Colombia, el reto consiste en fortalecer las prácticas de ordeño, detectar casos subclínicos y reducir el uso de antibióticos antes de que los costos ocultos afecten la productividad.


La mastitis bovina se está convirtiendo en una factura creciente para la ganadería lechera mundial. El crecimiento de los hatos, la intensificación productiva y las fallas de manejo elevan el riesgo sanitario, mientras los productores enfrentan menos producción, menor calidad y mayores costos.

Según un informe de Fortune Business Insights, el mercado asociado a esta enfermedad pasará de US$1.980 millones en 2026 a US$3.150 millones en 2034, con una tasa anual de 5,98 %. Ese crecimiento no refleja una oportunidad aislada, sino un problema que exige más prevención y tecnología.

El informe advirtió que “con el aumento en el número de hatos lecheros, la incidencia de mastitis bovina aumenta rápidamente cada año”. Su costo oscila entre US$19.700 millones y US$30.000 millones anuales por pérdidas productivas, menor calidad y manejos sanitarios.

Para Ricardo Arenas Ovalle, médico veterinario, coordinador de Cadenas de Carne y Leche de Fedegán y autor del Manual Práctico Ganadero, el problema está ligado a la intensificación de la producción. Cuando los animales son seleccionados y retados para producir más, crece su exposición a enfermedades infectocontagiosas.

“En Colombia hay muchas deficiencias en las rutinas de ordeño, el mantenimiento de los equipos y el diagnóstico adecuado”, señaló Arenas a CONtexto ganadero, quien identificó estos como los más importantes factores que favorece la enfermedad. (Lea en CONtexto ganadero: El ordeño mecánico no daña la ubre, el mal mantenimiento de los equipos sí)

El mayor impacto económico no siempre está en los medicamentos o en la atención veterinaria. Las afectaciones más severas provienen de la leche que deja de producirse, en la leche de descarte y en el deterioro de la calidad de la leche, que puede reducir el precio recibido por el ganadero.

“Una mastitis clínica puede reducir hasta en un 25 a 30% la producción”, explicó Arenas. A ello se añade que, por cada caso de mastitis clínica evidente, puede haber entre 10 y 15 casos de mastitis subclínica capaces de erosionar silenciosamente la rentabilidad.


Industria en transformación


La presión económica está acelerando el desarrollo de terapias, selladores y herramientas sin antibióticos. Industrias farmacéuticas veterinarias y centros de investigación buscan responder tanto a la incidencia creciente como al avance de la resistencia antimicrobiana.

Fortune Business Insights destacó que los patógenos resistentes han reducido la eficacia de algunos tratamientos, lo que hace que el control sea más complejo, costoso y lento. Por eso, las inversiones se desplazan hacia inmunoterapias, productos preventivos y soluciones intramamarias sin antibióticos.

En Colombia ya existen experiencias con prácticas integrales, probióticos, selladores y programas de buenas rutinas. De acuerdo con Arenas, esas herramientas han permitido reducir la incidencia en hatos que trabajan sobre prevención y control.

“Desde la década de los 90s, cuando fundamos el Consejo Nacional de la Calidad de la Leche y Prevención de la Mastitis-CNLM, hemos buscado priorizar los programas de mejoramiento de la calidad de la leche y de prevención de mastitis dirigidos por un médico veterinario experto en el tema, como herramienta fundamental de productividad en los hatos ganaderos del país” puntualizó Arenas, quien es fundador del CNLM.

El experto también resaltó una particularidad nacional: “una parte importante de la leche procede de sistemas doble propósito” y estos modelos, con presencia del ternero, puede ayudar , disminuir la presentación de mastitis.


Prevenir antes que tratar


Para el productor colombiano, la primera barrera sigue siendo una correcta preparación de los animales. La higiene de pezones, manos, utensilios e instalaciones debe cumplirse en cada ordeño, no únicamente cuando aparecen síntomas. “La regla de oro del ordeño es siempre ordeñar pezones limpios, secos y bien estimulados” puntualizó Arenas

La segunda medida consiste en revisar y mantener los equipos, porque una máquina mal calibrada, una pezonera deficiente o fallas en el sistema de vacío, pueden lesionar el pezón, favorecer infecciones y convertir una falla técnica en una pérdida económica repetitiva. (Lea en CONtexto ganadero: Ganaderos e industria buscarán en Yopal cómo frenar la mastitis en la leche del trópico bajo)

La tercera consiste en detectar tempranamente los casos clínicos y subclínicos, registrar incidencias y actuar con orientación veterinaria. Tratar sin diagnóstico puede aumentar costos, desperdiciar medicamentos y agravar el problema de resistencia.

“Más que el tratamiento clínico, hay un tema de prevención mediante buenas prácticas de ordeño”, concluyó Arenas.