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La ganadería de conservación es clave para mantener una producción rentable y competitiva.

Foto: facebook.com/LaFincadeHoy

Cada día cobra mayor relevancia la relación suelo-planta-animal porque son complementarios para una buena producción.

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Ganadería y agricultura de conservación, una práctica con mirada futurista

por: CONtexto ganadero- 31 de Diciembre 1969

Producir, tanto en la parte agrícola como ganadería, siguiendo prácticas de conservación es una forma de asegurar a futuro la rentabilidad del negocio.

La rentabilidad de una finca debe verse más allá de lo monetario y es la conservación de los recursos naturales para las generaciones futuras.

Así lo planteó Carlos Melo Miranda, de la Finca Itoco, en el municipio de La Palma (Cundinamarca), en una nota de La Finca de Hoy, donde señaló que si no trabaja diariamente por garantizar la permanencia en el tiempo del suelo y el agua que conforman la finca donde siembra y cosecha sus plantas y animales, no va a tener futuro.

Por eso propone un ejercicio más racional pensando en el presente, pero también teniendo en cuenta el futuro y las próximas generaciones y eso se logra con un manejo de buenas prácticas de conservación.

“Cuando estoy cuidando el suelo, estoy cuidando el agua, hay que planificar, saber qué tengo que hacer, cómo lo voy a hacer y dónde lo voy a comercializar”, señaló. (Lea: La ganadería y la sostenibilidad sí van de la mano: así es como lo hacen)

La filosofía es priorizar la relación entre suelo, planta y animal, por ello de las 48 hectáreas de tierra que tiene de extensión, 35 son dedicadas a la ganadería, ocho a los cultivos y cinco a la conservación del bosque nativo.

En la parte ganadera se tienen unas políticas claras de conservación. Lo primero es corregir la acidez del suelo porque de nada sirve tener un suelo fértil si es ácido porque la planta no lo puede asimilar y el animal tampoco lo va a poder convertir en carne o leche.

Otro aspecto que se tiene en cuenta es evitar el sobrepastoreo y en cambio lo que sí se realiza es utilizar los árboles en diferentes arreglos, bien sea como cercas vivas, sombríos aislados o bancos de proteína.

La ganadería en zona de ladera es un gran motivante de la erosión, de la pérdida del suelo y de ahí la implementación de prácticas de ganadería de conservación como evitar el sobrepastoreo.

En la región es norma que se requieran de una a dos hectáreas para mantener un animal pero si se hace con potreros pequeños, con buenas pasturas y adecuado manejo de las praderas puede alcanzar hasta 1,5 o 2 animales por hectárea, indicó. (Lea: Así es como la ganadería sostenible contribuye a la conservación del agua)

Lo ideal es hacer una rotación diaria pero allí se hace entre cuatro y siete días. El agua en la zona de ladera corre demasiado rápido y empieza a arrastrar el suelo y provoca avalanchas o deslizamientos y de ahí la importancia de las adecuadas prácticas para evitar la compactación del suelo.

En la finca también se manejan cultivos asociados como es el caso del aguacate, el limón Tahití y el plátano. Cuando los árboles están en crecimiento se trabaja con fríjol o con maíz para mantener la cobertura del suelo, evitando el uso excesivo del azadón o de la guadaña a ras.

Siempre se hace un corte de las arvenses o control de las malezas a mínimo diez centímetros de altura para proteger el suelo.

“No administrar bien los recursos naturales disponibles, a futuro estarán también en riesgo los recursos económicos resultantes de su trabajo” y por ello se empeña diariamente, además de suministrar los requerimientos propios de cada planta que cultiva, en generar los menores impactos negativos posibles en el ambiente.

Los cultivos son diferentes pero el manejo es igual, siempre pensando en prácticas de agricultura de conservación y labranza mínima. Evitar en zona de ladera el uso de las quemas y mantener la cobertura permanente del suelo a través de las arvenses, abonos verdes, rotación de cultivos y el uso del árbol. (Lea: En el Día Mundial del Agua aprenda a conservarla en su predio)

Cuando se inicia un proceso productivo, se encuentran condiciones agroecológicas diferentes en cada sector de la finca y debe ubicar en qué parte se dan mejor los productos y en las que no son aptas para un determinado cultivo se empieza a sembrar otro producto.

Su mayor desafío tanto en la parte agrícola como en la pecuaria es que su predio está ubicado en zona de ladera lo que hace que su ejercicio agropecuario puede generar mayores afectaciones al ambiente si no realiza una adecuada planeación.