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Los insectos podrían ser una nueva alternativa de alimentación para el ovinos

Foto: agronewscastillayleon.com

La investigación surge en un contexto global marcado por la volatilidad de precios de materias primas y la necesidad de fortalecer la autosuficiencia en la producción ganadera.

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¿Insectos en la dieta de rumiantes? Científicos europeos prueban nueva grasa

por: Melanny Orozco- 31 de Diciembre 1969

Investigadores de la Universidad de León exploran el uso de aceites extraídos de larvas para complementar dietas en ovejas lecheras. Los primeros resultados muestran rendimientos productivos similares e incluso mejoras en la calidad de la leche, aunque expertos advierten que aún existen barreras económicas para su adopción en las granjas.

Investigadores de la Universidad de León exploran el uso de aceites extraídos de larvas para complementar dietas en ovejas lecheras. Los primeros resultados muestran rendimientos productivos similares e incluso mejoras en la calidad de la leche, aunque expertos advierten que aún existen barreras económicas para su adopción en las granjas.


En los laboratorios del Instituto de Ganadería de Montaña de la Universidad de León, en España, investigadores trabajan en una alternativa poco convencional para alimentar al ganado: aceites obtenidos de insectos. (Lea en CONtexto ganadero: Conozca en qué consiste la ganadería de insectos y cuáles son sus beneficios)

El objetivo es encontrar sustitutos a materias primas tradicionales como la palma y la soja, ampliamente utilizadas en la nutrición animal. La investigación, aún en fase experimental, busca reducir la dependencia de insumos externos, mejorar la sostenibilidad de los sistemas ganaderos y evaluar su impacto en la producción lechera y en la calidad de los alimentos que llegan al consumidor.

La investigación surge en un contexto global marcado por la volatilidad de precios de materias primas y la necesidad de fortalecer la autosuficiencia en la producción ganadera.

Según explicó para la Cadena Ser, Claudia Baila Bigne, investigadora postdoctoral del Grupo de Nutrición de la Universidad de León, el interés por los insectos responde a la necesidad de diversificar las fuentes de alimentación animal.

“Hace años que se está intentando buscar fuentes alternativas para alimentar a los animales ya que la situación global es un poco confusa y también porque varían mucho los precios. Por eso conviene al sector disminuir la dependencia de estas fuentes externas y tener disponibilidad de recursos locales, para que en momentos donde pueda ser más complicado podamos contar con ellos, y en este caso son los insectos”, señaló.

El equipo trabaja principalmente con ovejas de producción lechera, donde aceites como los de palma o soya se utilizan de forma habitual para aportar energía en las dietas.

“Estamos intentando sustituir el aceite de palma y el aceite de soja, que son los que se suelen usar más. Queremos ver si esa sustitución nos puede dar lugar a resultados parecidos a los que hoy en día tenemos con esas fuentes”, expuso la investigadora.


Animales de alto rendimiento


El interés por estos aceites radica en su capacidad de aportar energía a animales con altas exigencias productivas. Pablo Toral, científico titular del Instituto de Ganadería de Montaña, detalló que este tipo de suplementos se utiliza en cantidades pequeñas dentro de la dieta.

“En el caso de lo que nosotros trabajamos, que son los lípidos y las grasas, encontramos que los aceites de la palma pueden ser fraccionados y también los aceites de soja. La idea es que los animales rumiantes de producción lechera, también en animales de ceba de alta producción, se suplementen con este tipo de aceites de insectos”, afirmó.

Estos aceites se incorporan a los piensos o a la ración completa como una fuente energética adicional. “Son animales que tienen un rendimiento productivo que produce mucha leche o que están creciendo muy rápido, entonces necesitan una fuente de energía con mayor densidad. De forma normal se suelen incluir estos aceites en un 2 o 3% de la dieta”, sostuvo.

Los primeros ensayos se han realizado en ovejas en lactación. Según Baila Bigne, los resultados preliminares muestran que el cambio en la fuente de grasa no afecta negativamente la producción.

En sus palabras, “por ahora hemos trabajado en ovejas de lactación, cambiando esa grasa de palma por un aceite de una mosca y hemos logrado resultados similares a los obtenidos con el aceite de palma”.

Incluso, en algunos casos se han observado mejoras en la composición de la leche, pues “con el aceite de otro insecto llamado el gusano de la harina, hemos visto una mejora en la producción de grasa de esa leche y en el perfil de ácidos grasos de la leche, lo que repercute finalmente en los consumidores que somos al final los que bebemos esa leche”, añadió.

Para los investigadores, este aspecto resulta especialmente relevante, ya que conecta directamente la innovación en nutrición animal con la calidad de los alimentos que llegan al mercado.

La investigación también busca aprovechar las distintas fracciones nutricionales presentes en las larvas. Según Toral, los insectos contienen altos niveles de grasa que pueden ser aprovechados en la alimentación de rumiantes.

“La idea es que se puedan aprovechar bien las distintas fracciones nutricionales que tiene un insecto. Dentro de las larvas de insectos, que tienen mucha grasa, entre un 25 y un 40 % se puede separar esa fracción”, explicó.

Actualmente, la legislación europea permite el uso de la grasa de insectos en rumiantes, pero limita el uso de su proteína en este tipo de animales. “La proteína aún no, y además tiene más interés en alimentación humana. La grasa, en cambio, no tiene un mercado muy maduro, por lo que los precios pueden ser mejores y se puede usar sin ningún tipo de restricción en la alimentación de los rumiantes”, aseguró.


Realidad del mercado


A pesar de los avances científicos, la adopción comercial de estos ingredientes aún enfrenta desafíos. El médico veterinario colombiano y especialista en nutrición animal Juan Carlos Rojas considera que la incorporación de insectos en la alimentación animal no es una idea nueva, pero su desarrollo aún es limitado.

“Desde hace mucho tiempo se ha intentado introducir los insectos a la alimentación animal en general. Lo he escuchado más en monogástricos, pero también se ha evaluado en rumiantes”, afirmó. (Lea en CONtexto ganadero: Harina de insectos, una alternativa para alimentación animal)

Rojas reconoció su valor nutricional, pero advirtió que el mercado todavía no está consolidado, pues “los insectos tienen una calidad de proteína bastante buena que puede ayudar a balancear nuestras dietas; sin embargo, las cantidades de harinas de insecto son reducidas y el costo puede no ser tan competitivo por el momento. Por esa razón siento que solo se han hecho ensayos y no se ha adoptado de manera comercial”.