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La ganadería que convirtió el verano en Cesar en su mayor ventaja productiva

Melanny Orozco 27 de Febrero 2026
Rancho Alegre - Gira Virtual GanaderaFoto: Fedegán FNGEn 1976, Rancho Alegre inició la actividad ganadera tradicional, con establecimiento de potreros y pasturas.

En el municipio de San Diego, una empresa familiar convirtió el verano extremo en aliado productivo, integrando árboles, genética adaptada y energía solar para reducir costos y aumentar eficiencia. Su apuesta demuestra que no transformarse frente al clima puede salir más caro que innovar.


La finca Rancho Alegre, ubicada en San Diego, Cesar, es una empresa ganadera de 220 hectáreas que desde hace 18 años implementa sistemas silvopastoriles, rotación de potreros, eliminación de insumos de síntesis química y generación de energía solar como parte de su estructura productiva.

Bajo la dirección de Fabián Daza, el predio desarrolla un modelo de doble propósito con base en cruces entre brahman y jersey, orientado a obtener animales adaptados al trópico bajo, con precocidad reproductiva y eficiencia en condiciones de cinco meses continuos de sequía.

La historia del predio se remonta a 1956, cuando José Galo Daza y Bety Ariza lo adquirieron para dedicarse al cultivo de algodón. En 1976 inició la actividad ganadera tradicional, con establecimiento de potreros y pasturas.

El giro estratégico llegó cuando la segunda generación regresó de la universidad y decidió introducir un cultivo de mango orientado a la exportación.

“Realizamos el cultivo de mango y debajo establecimos pasturas, básicamente para mejorar la dieta de los animales”, explicó Fabián Daza. (Lea en CONtexto ganadero: Esta finca dejó el algodón para convertirse en una potencia ganadera del Caribe)

Ese esquema marcó el inicio del primer sistema silvopastoril y sentó las bases de una reconversión productiva que hoy combina arreglos intensivos y no convencionales.

En la finca se asocian gramíneas con arbustos para ramoneo y especies como mango, eucalipto, teca, guásimo y árboles nativos. Más que diversificación, la estrategia responde a una lógica de eficiencia frente al estrés térmico y la estacionalidad climática.


Confort y desempeño animal


La combinación entre árboles y rotación de potreros ha permitido mejorar el comportamiento del hato sin afectar la carga animal. De acuerdo con Daza, “hemos comprobado que no son mayores las diferencias en cuanto a carga pero sí en confort”. En los sistemas con mayor cobertura arbórea se logra disminuir entre 12 y 14 grados la temperatura ambiental percibida por los animales.

Ese diferencial impacta directamente el tiempo efectivo de pastoreo, pues los bovinos permanecen consumiendo forraje durante más horas del día, reducen estrés y mantienen mejor condición corporal en los meses críticos.

En palabras del productor, “en este predio pueden andar los animales a sus anchas, a lo largo de todo el día, consumiendo, porque además de pastos, van a encontrar un gran paraguas de sistemas silvopastoriles”.


Suelo estratégico

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Uno de los cambios más significativos ha ocurrido en el suelo, ya que la integración de árboles, altas cargas controladas y rotación ha favorecido la incorporación de materia orgánica. Los escarabajos estercoleros cumplen un papel determinante al introducir estiércol en los primeros 30 centímetros del perfil.

“Hemos logrado introducir en los primeros 30 cm de capas vegetales del suelo, cientos y miles de toneladas de estiércol durante estos 18 años, fertilizando, convirtiendo estos suelos en una gran esponja”, afirmó Daza.

El resultado es mayor retención de humedad y menor escorrentía superficial, debido a que incluso en temporadas de verano prolongado, el ecosistema mantiene actividad biológica suficiente para sostener productividad.

Desde hace 18 años el predio no utiliza productos de síntesis química, ya que “esto va en contravía no de los ecosistemas ni de la biodiversidad, sino del bolsillo del ganadero que es el órgano más sensible que tenemos”, expuso el profesional.


Ventaja competitiva


Tras 15 años enfocados en ceba, la empresa decidió avanzar hacia la construcción de un biotipo adaptado al trópico bajo. “Aquí hacer ganadería se convierte en un gran reto por cuenta de los cinco meses de intenso verano que tenemos en la zona”, detalló.

La respuesta fue el cruce entre brahman y jersey, por lo que desde la adquisición de una vacada brahman en Córdoba se inició un proceso continuo de inseminación, al que se sumó en julio de 2024 la transferencia de embriones. (Lea en CONtexto ganadero: Rancho Alegre: innovación, genética y bienestar animal en el centro de la ganadería moderna)

El resultado es el jerbrah, un animal que combina rusticidad y fortaleza con precocidad productiva. “Pudimos encontrar rápidamente que estos animales podíamos estar preñándolos a los 14 meses y teniéndolos antes de los primeros 24 meses la primera cría”, destacó Daza.

Rancho Alegre evidencia que en el Caribe colombiano la adaptación climática puede convertirse en ventaja competitiva. La integración de manejo de suelos, bienestar animal, genética funcional y energía renovable configura un modelo replicable para quienes entienden que producir más con menos insumos no es una tendencia, sino una necesidad económica.

El capítulo completo de Hacienda Rancho Alegre lo puede encontrar en la Gira Virtual Ganadera 2025, que publica Fedegán en sus redes sociales.


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