Leñosas forrajeras, la respuesta nutricional en zonas secas

Por: 
CONtexto ganadero
02 de Diciembre 2013
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sistemas silvopastoriles colombia
La presencia de espina en algunas leñosas presenta contenidos de materia seca superiores al 40%. Foto: Fedegán.
En la más reciente publicación de la revista Agroforestería de las Américas, Nelson Pérez Alamario, investigador de Corpoica en Tolima, da a conocer los rasgos funcionales que determinan la calidad y preferencia de este producto en los sistemas de alimentación ganadera.
 
En América Central hay una evidente ausencia de lluvias durante aproximadamente 7 meses del año. El fenómeno climático se refleja en la ganadería, específicamente en la cantidad y calidad de forraje para los animales ya que la ausencia de agua perjudica lo que se produce y se generan graves perjuicios en los diferentes eslabones de la cadena.
 
De acuerdo con Nelson Pérez Almario, coordinador de Investigación del Centro de Investigación Nataima en el Tolima, de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, Corpoica, en este tipo de paisajes se encuentra una diversidad de especies leñosas forrajeras que tienen potencial como alimento para bovinos en sistemas silvopastoriles y podrían ayudar a mitigar los efectos del cambio climático y las deficiencias nutricionales en zonas secas. (Lea: Plantas forrajeras optimizan la nutrición del ganado en Colombia)
 
El coordinador de Corpoica, con la ayuda de otros investigadores de entidades como el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA, en Belice; el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza, Catie, en Costa Rica; el Departamento de Gestión Forestal y Vida Silvestre de la Universidad de Hedmark en Noruega; y el Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo, Cirad, de Francia, dio a conocer los rasgos funcionales de las leñosas forrajeras en la más reciente publicación de la revista Agroforestería de las Américas.
 
Según el investigador colombiano, entre las leñosas con potencial forrajero se destacan las leguminosas, por su habilidad en el uso del recurso hídrico, producción de biomasa y naturaleza multipropósito en zonas secas. Asimismo, algunas especies de los géneros Acacia, Albizia, Cassia, Cordia, Enterolobium, Gliricidia, Guazuma, Leucaena, Moringa, Pithecellobium y Samanea poseen también un gran potencial como leñosas forrajeras.
 
Para comprobarlo se identificaron las características relacionadas con la preferencia por el forraje de las leñosas. Las variables medidas fueron la preferencia por consumo, número y tamaño de bocados de los animales, de igual forma se identificaron los criterios de calidad y estructura para el diseño de sistemas silvopastoriles. (Lea: Semillas importadas de Brasil, un gran beneficio para los ganaderos del país)
 
Allí se determinó que la presencia de espinas, en algunas leñosas, presenta contenidos de materia seca superiores al 40%, lo que significa que es un buen suplemento alimentacio para los bovinos.
 
La diversidad de especies leñosas en una pradera ofrece diferentes matices alimenticios, representados en sabores, olores, colores, contenidos nutricionales, tamaño y dureza de hojas, que inducen a la preferencia de un bovino por una especie en particular.
 
De acuerdo con Héctor Mauricio Durán Muriel, profesional de la Coordinación de Investigación y Desarrollo de Fedegán y el Fondo Nacional del Ganado, FNG, con la implementación de Bancos Mixtos de Forraje se logra maximizar el potencial productivo de los semovientes.
 
Ayudan a fijar nitrógeno atmosférico al suelo, reduciendo la implementación de fertilizantes químicos. Por último, al manejar altas producciones de biomasa, son una fuente importante de alimento para utilizar en épocas críticas”, explica el experto de Corpoica. (Lea: En Antioquia le apuntan a los bancos mixtos de forraje)
 
En conclusión Pérez Almario plantea que para lograr niveles sustentables en los sistemas ganaderos, la selección de especies leñosas para la alimentación bovina en zonas secas se debe profundizar, también se entender la diversidad funcional de especies con potencial forrajero, conocer el manejo agronómico, métodos de propagación y las variables meteorológicas.