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Foto: procampo.com.ec

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Manejo sanitario, clave para tener un hato rentable y competitivo

por: - 31 de Diciembre 1969

La implementación de la práctica de un adecuado manejo sanitario procura que en cada empresa ganadera se garantice el buen estado de salud del hato.

La implementación de la práctica de un adecuado manejo sanitario procura que en cada empresa ganadera se garantice el buen estado de salud del hato.

Así lo plantea la Coordinadora de Área Salud y Bienestar Animal Fedegán – FNG, Esperanza Polanía Pardo, en la cartilla de Salud Animal en ganadería bovina, elaborado por Fedegán-FNG, en el capítulo correspondiente a las Buenas Prácticas Ganaderas, donde se refiere al manejo sanitario como una de estas actividades y plantea una serie de recomendaciones.

Para ello, es importante contar con la asesoría profesional de un médico veterinario que elabore los planes sanitarios preventivos y realice visitas periódicas de seguimiento.

Por ejemplo, cada empresa tiene sus propios métodos y decisiones sobre el descorne, la castración y actividades propias de cada región y sistema de producción, pero en general deben realizarse de la manera menos dolorosa para el animal, más segura para los trabajadores y reducir las posibilidades de infecciones posteriores. (Lea: ¿Qué debe contener un plan sanitario?)

También se debe tener en cuenta que cada etapa de vida de los animales tiene momentos críticos. Por ejemplo, aunque en el parto no se debe intervenir directamente, sino dejar que la vaca trabaje de manera natural, el ternero sí requiere atención para la cura del ombligo.

En cuanto a la prevención de enfermedades se plantea que cada una tiene un esquema individual de aplicación de tratamientos, según la edad, el sexo de los animales y la región donde éstos se encuentren. El ganadero, con la asesoría del médico veterinario debe identificar cuáles son los requerimientos específicos de su hato para diseñar el plan de prevención a lo largo del año. Es una mala práctica la aplicación indiscriminada de biológicos y antiparasitarios, así como la saturación de éstos en ciertas épocas del año, ligadas a los ciclos de vacunación oficial.

Cuando hay buenos planes preventivos, la presencia de enfermedades se reduce y, por consiguiente, hay menor necesidad de aplicar tratamientos curativos; sin embargo, cuando esto sucede, se debe buscar que la medicación sea formulada por un médico veterinario. Es muy importante instruir al personal de apoyo, para que siga estrictamente las recomendaciones en cuanto a días del tratamiento, dosis y vía de aplicación, cuidados para el almacenamiento y conservación de los productos veterinarios, limpieza y desinfección de las agujas, disposición de las dosis sobrantes, frascos, utensilios e implementos utilizados, así como tomar precauciones para su seguridad y cumplir los tiempos de retiro de la leche ordeñada, esta leche no debe darse a las terneras porque les crea resistencia, la mejor decisión es descartarla.

Algunos animales presentan sensibilidad particular a ciertos medicamentos y reaccionan con un cuadro respiratorio agudo, que en ocasiones no da oportunidad de administrarles una terapia oportuna, causando la muerte. Estas reacciones comúnmente se conocen como “shock anafiláctico”. Por prevención, cada ganadería debe contar con un botiquín de primeros auxilios veterinarios para contrarrestar el efecto de la reacción cuando ésta se presente y salvar la vida del animal. (Lea: Planes sanitarios deben apuntarle a la prevención de enfermedades)

Todo evento adverso seguido a la aplicación de medicamentos se debe reportar al ICA, para su seguimiento.

Además, es necesario registrar en las tarjetas individuales de los animales la aplicación de vacunas, antiparasitarios y tratamientos veterinarios, para poder hacer un seguimiento de su eficacia, controlar los tiempos de retiro y tomar decisiones que conduzcan a mejorar la salud general del hato.

Cuando se compren animales, debe exigirse el registro sanitario que permita asegurarse que tienen las vacunaciones oficiales contra fiebre aftosa y brucella y, si ingresan para reproducción, los exámenes correspondientes para machos y hembras.