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fiebre garrapata bovinos

Foto: politecnicojic.edu.co

La fiebre de garrapatas (FG) es una enfermedad febril en bovinos causada por hemoparásitos transmitidos principalmente por la garrapata común del ganado.

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¿Qué es la fiebre de garrapatas en ganado bovino?

por: CONtexto ganadero- 31 de Diciembre 1969

La fiebre de garrapatas (FG) es una enfermedad febril en bovinos causada por hemoparásitos transmitidos principalmente por la garrapata común del ganado. Los animales sufren fiebre y anemia que puede desencadenar altos porcentajes de mortalidad en hatos con vacunos no inmunes.

La «Guía para el manejo de garrapatas y adaptación al cambio climático» de la Universidad de La Salle y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) explicó que la FG es causada por los parásitos protozoarios Babesia bigemina y Babesia bovis y por la rickettsia Anaplasma marginale.

Estos hemoparásitos son transmitidos en el continente americano por la garrapata común del ganado Rhipicephalus (Boophilus) microplus, que se multiplican en la sangre y destruyen los glóbulos rojos. (Lea: ¿Cuáles son las garrapatas del género Amblyomma que pueden afectar a los bovinos?)

Clínicamente se expresan en su forma aguda por fiebre y anemia, con efectos complementarios, como bajo consumo de alimentos, baja en producción de leche, pérdida de peso y riesgo de muerte, entre otros. La babesiosis y anaplasmosis bovinas son enfermedades específicas que se describen dentro de las enfermedades de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).

El aspecto patogénico más importante de los agentes de la FG es la marcada anemia que desencadena altos porcentajes de mortalidad en hatos de bovinos sin defensas contra los parásitos. De este modo, cuando se presentan casos de enfermedad aguda, el diagnóstico de laboratorio y el servicio veterinario son indispensables para orientar las medidas de control.


¿Bajo qué circunstancias ocurren brotes de FG?


En condiciones naturales, los brotes de FG en el hato se presentan cuando confluyen dos eventos relacionados con las dinámicas de la población ganadera y de las garrapatas. En primera instancia, se requiere de la presencia de larvas de garrapata en las praderas, que se originen de garrapatas que se alimentaron sobre ganado infectado.

En segundo lugar, se necesita la presencia de animales adultos susceptibles a los organismos transmitidos por la garrapata. Los animales que ya han tenido contacto con el organismo, y sobreviven a ese desafío, desarrollan algún grado de inmunidad, lo cual les brinda protección contra el desarrollo de la forma clínica aguda de la enfermedad.

La presentación de brotes de FG depende de:

• Las dinámicas de crecimiento y movilización de los animales que existen en una finca o un territorio en particular.

• Las características asociadas con el relieve de un territorio y su localización (fisiografía), particularmente del clima de ese territorio.

• El establecimiento de una población constante o estacional de garrapatas en ese terreno.

Bajo estas circunstancias, los animales que desde pequeños tienen contacto permanente con garrapatas, por lo general nunca desarrollan un episodio clínico de FG, sino que se convierten en portadores de los organismos de forma subclínica. La existencia de inmunidad previa, la velocidad de transmisión y la edad en la que ocurre el primer contacto con el parásito determinan el efecto clínico que causará ese contacto.

Por ejemplo, el cuadro clínico típico de la infección aguda por babesia y anaplasma únicamente ocurre en animales adultos susceptibles; en condiciones naturales, esto solo ocurre en regiones marginales para la garrapata, o cuando se transportan animales adultos susceptibles a regiones endémicas.

Los parásitos causantes de la FG son transmitidos principalmente por algunas especies de garrapatas del ganado, que difieren acorde con la región del planeta donde se ubican los animales y con la distribución geográfica de las garrapatas.


¿Cómo se expresa la enfermedad?


La FG se expresa de manera aguda o crónica y con un gradiente de manifestaciones de manera diferencial, siguiendo la lógica de la triada epidemiológica, que agrupa los determinantes de enfermedad en tres grandes categorías: agente, huésped, ambiente.

Los signos clínicos varían en intensidad, dependiendo de la virulencia de la cepa del organismo, la cantidad inoculada, la edad del animal, la raza, el estrés, y en el caso de los animales jóvenes que han nacido en zonas donde existe garrapata, el grado de protección que varía según la inmunidad transferida por el calostro.

Los signos comunes asociados con enfermedad hemoparasitaria son: fiebre, anemia, disminución del apetito, caída en la producción de leche y pérdida de la condición corporal, produciendo hasta la muerte. La fiebre solo ocurre en animales que tienen el primer contacto con el organismo y es cuando ocurren los principales casos de mortalidad, particularmente en animales adultos.

Luego de que el animal se recupera de ese contacto inicial, los animales generalmente desarrollan inmunidad coinfecciosa (tienen inmunidad y también portan el parásito) manteniéndose como portadores sanos o casos subclínicos. Por lo general, los animales jóvenes son menos susceptibles a los efectos clínicos de la enfermedad y los brotes en animales adultos ocurren por movilización de animales susceptibles a regiones donde está la enfermedad o por la ruptura del equilibrio epidemiológico.