CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
Los ejemplares que van a ferias

Foto: Ganadería inversiones 2A

Uno de los mitos más frecuentes es que los animales de exposición reciben dietas extraordinarias para mejorar artificialmente su aspecto.

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¿Qué tiene un bovino campeón que no tiene el resto del hato? Así se preparan los campeones

por: Melanny Orozco- 31 de Diciembre 1969

Los reconocimientos en las pistas son el resultado de un proceso que combina inversión genética, evaluación técnica, entrenamiento y disciplina productiva. La experiencia de Inversiones 2A muestra por qué la preparación especializada agrega valor a los ejemplares y fortalece la competitividad de la ganadería colombiana.

Los reconocimientos en las pistas son el resultado de un proceso que combina inversión genética, evaluación técnica, entrenamiento y disciplina productiva. La experiencia de Inversiones 2A muestra por qué la preparación especializada agrega valor a los ejemplares y fortalece la competitividad de la ganadería colombiana.


Los campeonatos obtenidos por los bovinos en las ferias suelen captar la atención del público por unos minutos. Sin embargo, detrás de cada ejemplar premiado existen años de selección, planificación e inversión que pocas veces son visibles. Esa es la realidad que describió Andersson Salazar, representante legal de Inversiones 2A, una ganadería que ha consolidado su trabajo en razas cebuinas y que recientemente comenzó a cosechar resultados con la raza Wagyu. (Lea en CONtexto ganadero: Por qué los bovinos de pista llevan una vida como un deportista de alto rendimiento)

En el negocio ganadero, las ferias representan una vitrina para validar el trabajo genético y aumentar el valor comercial de los reproductores. Por eso, los ejemplares que llegan a competir son el resultado de un proceso técnico que busca reunir características raciales, funcionalidad y comportamiento, aspectos que también inciden en la rentabilidad del sistema productivo.

Para Salazar, el verdadero valor de una premiación no está en la cinta, sino en el reconocimiento de años de inversión. "Ese premio es más que un reconocimiento; refleja el sacrificio, el dinero invertido y el trabajo realizado durante muchos años para construir ese material genético", afirmó en CONtexto ganadero.


Elecciones desde el nacimiento


No todos los animales tienen posibilidades de llegar a una feria, por eso la primera etapa consiste en identificar aquellos ejemplares que presentan las mejores condiciones genéticas y fenotípicas para representar la ganadería.

En ese proceso también intervienen especialistas externos, por eso Salazar explicó que la Asociación Wagyu Colombia realiza revisiones técnicas para determinar cuáles animales cumplen con los estándares de la raza y tienen potencial para competir. Esa evaluación permite concentrar esfuerzos únicamente en los ejemplares con mayores posibilidades.

"Tenemos una persona que lleva muchos años con nosotros y que es fundamental en este proceso. Es quien prepara al animal para caminar, pararse correctamente y comportarse en la pista después de varios meses de trabajo", señaló Salazar.


Alimentación sin excesos


Uno de los mitos más frecuentes es que los animales de exposición reciben dietas extraordinarias para mejorar artificialmente su aspecto. En la práctica, el manejo es diferente, pero no busca alterar sus condiciones productivas.

Según Salazar, los ejemplares permanecen estabulados durante la etapa previa a la competencia para facilitar su entrenamiento y seguimiento diario. La alimentación se orienta principalmente a mantener el peso dentro de los rangos establecidos para cada categoría, evitando tanto el exceso como el déficit corporal. (Lea en CONtexto ganadero: Tips para tener bovinos campeones de ferias)

"El manejo no consiste en darles una dieta diferente. Lo importante es controlar el peso de acuerdo con la edad y garantizar que lleguen en las condiciones exigidas por el reglamento", explicó.


Exigencias


Participar en una feria implica cumplir requisitos técnicos definidos por las asociaciones de razas puras. Las categorías establecen edades, pesos mínimos y máximos, además de condiciones reproductivas específicas para las hembras.

Para Salazar, ese proceso demuestra que los campeonatos no dependen de la improvisación. "No puedes llevar un animal directamente del potrero y esperar una buena presentación. Todo tiene una preparación previa", sostuvo.

Los tres campeonatos alcanzados por Inversiones 2A con animales Wagyu producidos en condiciones tropicales representan, según el ganadero, la validación de un modelo basado en genética, manejo y constancia. Más que una meta aislada, los premios evidencian el valor económico de invertir en procesos que fortalecen la calidad del hato y la competitividad de la ganadería colombiana.