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Foto: unperiodico.unal.edu.co

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¿Qué tipos de sonidos o movimientos alteran al ganado bovino?

por: - 31 de Diciembre 1969

Un estudio adelantado por la etóloga norteamericana Temple Grandin junto con otros expertos de la Universidad Estatal de Colorado (Estados Unidos) encontró que vacunos de razas Bos taurus son más sensibles que otros a los movimientos súbitos o a los sonidos intermitentes.

Un estudio adelantado por la etóloga norteamericana Temple Grandin junto con otros expertos de la Universidad Estatal de Colorado (Estados Unidos) encontró que vacunos de razas Bos taurus son más sensibles que otros a los movimientos súbitos o a los sonidos intermitentes.

El trabajo se adelantó con ejemplares pertenecientes en su mayoría de razas carniceras Bos taurus y de la raza lechera holstein en subastas localizadas en Texas (EE. UU.). Los holstein fueron más sensibles al sonido y al tacto que los vacunos de razas de carne.

Al cabo de evaluar diferentes tipo de sonidos o estímulos, los expertos encontraron que la reactividad a sonidos intermitentes y movimientos súbitos tiene una relación significativa con el temperamento del ganado durante su manejo en una pista de ventas comercial.

Tras su recorrido por las pistas, hallaron que los sonidos más efectivos para suscitar una respuesta eran acompañados generalmente por un movimiento súbito (por ejemplo, el operario de la subasta que gritaba mientras señalaba a un ofertante en las gradas).

Los estímulos que mostraron mayor eficacia para suscitar una respuesta de susto en los semovientes fueron los sonidos intermitentes y agudos, ligados a movimientos súbitos. (Lea: Las vacas prefieren la suavidad de la voz humana que los gritos o audios)

Notaron que este tipo de sonidos procedentes del operario de la pista gritando "hey", o los gritos de un niño, tenían más efecto sobre el ganado que el sonsonete del rematador por los altoparlantes, los golpes de las puertas al cerrarse, o los timbres de los teléfonos.

Estudios previos han concluido que los sonidos procedentes de los operarios del ganado tenían más efecto sobre el ritmo de las pulsaciones y la reactividad que los ruidos de los equipos, como los portazos, o que las vacas muestran mucha aversión a que se les gritara.

En las observaciones de Grandin y su equipo, vieron que el sonido constante del sonsonete del rematador no suscitaba directamente respuestas de susto en comparación con otros estímulos súbitos e intermitentes, aunque el ruido de fondo puede sensibilizar a estos.

Citando numerosos estudios, señalaron que los bovinos y los equinos tienen oídos más sensibles que los humanos y son especialmente sensibles a los sonidos de alta frecuencia, de manera que sonidos que parecen un suspiro para los humanos son muy audibles para ellos.

Sensibilidad a movimientos súbitos

La fisiología ocular del ganado bovino y su comportamiento instintivo que ha adaptado su visión a la supervivencia en medios salvajes son dos razones que explican por qué son reactivos a los movimientos súbitos. (Lea: Los bovinos son inteligentes y tienen buena memoria)

La adaptación consiste en un campo visual amplio (especialmente cuando bajan la cabeza) y ojos salientes, con forma de bulbos, a ambos lados de la cabeza. También poseen pupilas chatas y alargadas, mientras que la mayoría de especies predadoras tienen pupilas redondas.

Al igual que los equinos, los bovinos son propensos a sobresaltarse ante movimientos súbitos debido a la morfología de sus ojos, en tanto que aquellos más sensibles al movimiento sean poco efectivos para la búsqueda visual y tiendan a orientarse hacia un objeto (como la salida).

Otros detalles sobre el comportamiento

No hubo diferencias de temperamento, en la pista de ventas, entre los animales solos y las vacas con sus crías. Los animales agrupados tienden a agitarse menos durante los trabajos de rutina. Respecto al género, se ha determinado las vaquillonas eran más excitables que los novillos.

Hay animales que se mantienen calmos y plácidos en su rancho de origen pero que pueden volverse agitados y estresados cuando se los enfrenta a una situación novedosa, tal como los terrenos de una feria, los corrales de engorde, los locales de remate y las plantas de faena.

Esto puede ser un problema, especialmente en el ganado que posee un temperamento excitable y nervioso. Los estímulos visuales pueden interferir con el manejo. Tanto el ganado vacuno como los ciervos se orientan hacia una persona que se mueve en el terreno y lo miran de frente.

Cuando detectan un movimiento, las especies de presa se orientan visualmente hacia la fuente del movimiento y la observan hasta que determinan si el estímulo representa un peligro o no. Luego, el animal vuelve a su actividad previa o adopta una acción evasiva adecuada.

Por ejemplo, los vacunos que avanzan por un callejón pueden frenarse al ver un sombrero movido por el viento. Una vez determinan que no hay peligro, seguirán tranquilamente su marcha. (Lea: Finca en Boyacá estimula producción de leche con música)

Finalmente, el estudio concluyó que el uso de la picana eléctrica hizo que animales usualmente tranquilos se pusieran agitados y agresivos, y llegaran a lastimarse. Asimismo, las diferencias de manejo animal puede tener algún efecto en el temperamento del ganado.