Relevo generacional en las fincas, un asunto que preocupa

Por: 
CONtexto Ganadero
11 de Abril 2016
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Juan Martín, Yolanda, Sebastián y Àlvaro, revelaron los secretos para enfrentar el relevo generacional en su finca. Foto: Infortambo Andina.
El campo se está envejeciendo. Adicionalmente, la gente joven prefiere buscar oportunidades en las ciudades, por lo que las familias con predios pecuarios tienen el reto de atraer a sus próximas generaciones para que sigan al frente de las explotaciones y fortalezcan la ganadería. 
 
En el marco del 2° Simposio de Empresarios Lecheros organizado por Infortambo Andina, una de las problemáticas tratadas en el evento fue el relevo generacional en las fincas. Durante la exposición, 2 familias ganaderas ubicadas en Cundinamarca y Antioquia dieron a conocer los retos que han enfrentado para continuar con su legado pecuario y el anhelo que tienen de que sus empresas no se conviertan en un problema para quienes asuman la administración de los predios en el futuro. (Lea: “Debemos fortalecer el amor por el campo en los jóvenes”: Fedegán)
 
Previo a la intervención, Eugenio Scala, argentino, ingeniero agrónomo y director de la estrategia sectorial en el Ministerio de Agroindustria de su país, reveló algunas de las razones por la que cada vez menos jóvenes se quedan en el campo.
 
En primera medida están los sistemas autoritarios, es decir, aquellos padres que solo dan órdenes e indicaciones que se deben cumplir sin tener en cuenta al otro. Aspectos como la ausencia de tecnología también influyen a la hora de que las generaciones nuevas no piensen en la ruralidad.
 
“El esfuerzo físico no los seduce: si tienen que cargar silos o cosas muy pesadas, eso los va haciendo sentir apatía con el campo. Pero si por el contrario las tareas son sencillas o se cuenta con equipos para hacerlas, es más factible que los chicos se inclinen por el agro. Sin embargo, la principal enemiga es la vida urbana: salarios, consumismo y calidad de vida los atrae mucho”, comentó el experto.
 
Durante la charla, la familia Macías Corredor presentó el ejemplo de cómo están afrontando el relevo generacional. Los padres, Álvaro y Yolanda vienen incentivando el amor por la ganadería sobre sus hijos Juan Martín y Sebastián, quienes desde muy pequeños están viviendo en la finca y poco a poco se han ido integrando a las tareas propias de los ganaderos. Ordeñar, inspeccionar el hato, transportar silos, son algunas de las labores que ya conocen y pueden hacer sin problemas. (Lea: 5 razones por las que los jóvenes deben estudiar carreras agropecuarias)
 
Yolanda Corredor, quien es la administradora de la finca Alyojuse, sostuvo que el éxito del relevo generacional que están implementando en el predio, es que desde muy pequeños sus hijos ejecutan trabajos y no tareas, lo que ha generado que adquieran capacidades. Ya que considera, que si se “imponen compromisos fijos, son semejantes a los castigos, lo que generaría desmotivación”.
 
En tanto, Sebastián, el hijo mayor de la familia, dejó ver su complacencia por estar vinculado de tal forma con la finca, al nivel que poco le importa recibir un salario. Para él las mayores satisfacciones están en pequeñas recompensas como ver crecer los animales sanos y productivos.
 
“Si nosotros ganáramos plata por lo que hacemos, quizá más adelante alguien nos ofrezca más dinero y seguramente dejaríamos a un lado la finca. Mis papás nos dan todo, esto lo hacemos y nuestro pago es el orgullo que genera ver progresar nuestra lechería”, indicó. (Lea: Sena incentiva el relevo generacional en la ganadería)
En tanto, Diego Sierra y Alejandra Fernández, una joven pareja de antioqueños, son los administradores de la finca La García. Un predio ubicado en Bello, Antioquia, y que desde 1900 está funcionando.
 
Diego, quien es el administrador, apela a la sapiencia de su padre (José Vicente Sierra) para cualquier modificación, mientras que su esposa Alejandra es su asistente.
 
Su reto es seducir a su hijo, ya que pretenden que en el futuro haya otra generación trabajando en la finca, pero si al pequeño Jerónimo (2 años), no le gusta, por lo menos pretenden tener las herramientas adecuadas para que La García no desaparezca, sino que siga siendo un predio tradicional en esa zona del departamento.