En cuatro años, el alza en insumos agrícolas, el deterioro de la infraestructura terciaria y los bloqueos al transporte impidieron estabilizar la canasta básica. Fedegán y los gremios agropecuarios coinciden en que el nuevo gobierno debe priorizar la logística rural.
El Gobierno de Gustavo Petro prometió controlar la inflación de los alimentos entre 2022 y 2026 mediante el fortalecimiento de la producción agropecuaria y el impulso de los mercados campesinos, con menos intermediación, para proteger el poder adquisitivo de los hogares colombianos.
No obstante, el libro blanco Las deudas del Gobierno Petro con el sector ganadero, elaborado por la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), concluye que esos esfuerzos no fueron suficientes para evitar la disparada de la canasta básica, que registró una inflación acumulada de más de 20 % entre 2022 y 2025. (Lea en CONtexto ganadero: Las cuentas del gobierno Petro con la ganadería y el agro: comienza el análisis del informe que marca hoja de ruta para el próximo cuatrienio)
No hubo programas de apoyo a la producción suficientes, aunque sí se fortalecieron algunos canales de comercialización directa. Factores ajenos como inundaciones, derrumbes y otros eventos climáticos, sumados al notable deterioro de las vías terciarias, aumentaron los tiempos de transporte y elevaron los costos logísticos.
El gremio recuerda además que los paros y bloqueos registrados durante distintos periodos interrumpieron la cadena de suministro, con desabastecimientos temporales y nuevas presiones sobre los precios.
Costos al alza
Óscar Cubillos, jefe de la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán-FNG, advirtió hace unas semanas que el incremento en los fertilizantes, impulsado por la volatilidad internacional del petróleo, se convirtió en uno de los principales factores detrás del aumento de los costos de producción.
"Los vaivenes en el precio del petróleo, con presión hacia arriba, han hecho que los fertilizantes derivados de petróleo también tengan esa presión al alza. Los fertilizantes han subido por encima del 23 % en lo corrido de 2026", explicó Cubillos.
Cubillos también señaló que el aumento del salario mínimo decretado por el presidente Gustavo Petro, que fue de 23 %, impulsó el consumo de alimentos y anticipó que el alza sostenida de los precios terminaría afectando la demanda durante el segundo semestre.
Otro factor fue el fenómeno de El Niño que, aunque se presentó hacia finales del primer semestre, abrió espacio para la especulación y amplificó las alzas de precios.
Por su parte, el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Jorge Enrique Bedoya, advirtió que el incremento en los costos de producción, el comportamiento climático y el encarecimiento de los fertilizantes configuraban un escenario complejo para el abastecimiento nacional.
El dirigente recordó que productos como tomate, papa, cebolla, arracacha, ñame, frutas y otros cultivos registraron incrementos significativos durante el año, mientras alimentos pecuarios como la carne de res, la leche y la mantequilla también reflejaron incrementos.
Bedoya explicó que el bloqueo del estrecho de Ormuz, por el conflicto entre Estados Unidos e Irán iniciado en febrero, y las restricciones temporales a las exportaciones de fertilizantes desde algunos países dispararon los precios internacionales de la urea, lo que afectó a Colombia, que depende ampliamente de las importaciones de estos insumos.
Aunque el Gobierno anunció recursos para subsidiar parte de la fertilización, el presidente de la SAC sostuvo que esa ayuda era insuficiente frente a las necesidades de los productores y al volumen de fertilizantes que demanda el país.
Retos pendientes
Fedegán sostiene que el nuevo gobierno deberá concentrar sus esfuerzos en resolver los problemas estructurales que impiden estabilizar el precio de los alimentos.
Entre las prioridades plantea invertir en vías terciarias por donde no solamente sale la cosecha, sino que entran los insumos y la asistencia técnica reduciendo los costos de producción, mejorar los sistemas de transporte y almacenamiento, establecer planes de contingencia frente a emergencias climáticas y reducir la intermediación, fortaleciendo la comercialización directa entre productores y consumidores.
Para los gremios, esas condiciones logísticas son indispensables para que cualquier aumento en la oferta interna se traduzca en precios más estables para los hogares colombianos.
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