La implementación de un sistema integral de trazabilidad ganadera para seguir el rastro del ganado desde su nacimiento hasta la comercialización fue una de las apuestas del Gobierno de Gustavo Petro para fortalecer la sanidad animal, la competitividad y el acceso a mercados. Sin embargo, al cierre del cuatrienio, el balance elaborado por Fedegán concluye que los avances fueron insuficientes para consolidar una herramienta considerada estratégica para el futuro de la ganadería colombiana.
La trazabilidad bovina dejó de ser hace años un requisito técnico para convertirse en un factor económico. Los principales mercados internacionales exigen conocer el origen de los animales, sus movimientos y las condiciones sanitarias bajo las cuales fueron producidos. Sin ese respaldo, la competitividad del sector pierde terreno frente a otros países exportadores. (Lea en CONtexto ganadero: Las cuentas del gobierno Petro con la ganadería y el agro: comienza el análisis del informe que marca hoja de ruta para el próximo cuatrienio)
El Plan Nacional de Desarrollo contempló fortalecer un sistema integral que articulara la información del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), el catastro multipropósito, los registros sanitarios y ambientales, así como los mecanismos de identificación individual del ganado. La meta era construir una plataforma que permitiera seguir cada animal durante toda la cadena productiva.
No obstante, el documento “Las deudas del Gobierno Petro con el sector ganadero”, elaborado por Fedegán, sostuvo que la ejecución no alcanzó los resultados esperados. Aunque reconoce avances en algunos instrumentos administrativos, como la ley 2585 de 2026 o ley de Ganadería Sostenible y Libre de Deforestación, que brinda un marco jurídico; considera que el país continúa lejos de contar con un sistema plenamente integrado y confiable.
El informe señaló que persisten dificultades en la administración de las Guías Sanitarias de Movilización Interna (GSMI), consideradas una pieza fundamental para controlar el movimiento del ganado en el territorio nacional. A ello se suman problemas de interoperabilidad entre las bases de datos oficiales, lo que impide consolidar información en tiempo real.
Como complemento a ese diagnóstico, Fedegán aseguró que "aún no se ha consolidado una trazabilidad integral, debido a problemas en la interoperabilidad de la información, debilidades en la supervisión y vacíos en la digitalización y control efectivo de las guías", situación que, según el documento, limita el seguimiento completo de la cadena ganadera.
Las consecuencias trascienden el ámbito administrativo, pues la ausencia de un sistema robusto dificulta responder con rapidez ante emergencias sanitarias, identificar el origen de un foco de enfermedad y ejercer controles efectivos sobre la movilización de animales.
Esa visión coincidió con lo expuesto por Roberto Bruce, director jurídico de Fedegán, quien sostuvo en CONtexto ganadero que la trazabilidad no debe entenderse únicamente como un mecanismo para identificar animales. "La trazabilidad es una herramienta multipropósito", afirmó, al explicar que también sirve para fortalecer las políticas públicas, respaldar los programas sanitarios y apoyar el control de problemas como el contrabando y la seguridad en el sector pecuario.
Bruce también advirtió que, aunque los recursos parafiscales pueden contribuir a fortalecer este sistema, su desarrollo depende principalmente del Estado. En ese sentido, recordó que "el dueño de la trazabilidad y del sistema de trazabilidad es el Ministerio de Agricultura", por lo que considera indispensable que el Gobierno mantenga una inversión suficiente para avanzar en la identificación de todo el hato bovino nacional.
¿Qué generó el rezago?
El informe identificó varias causas que explican ese rezago. Entre ellas menciona fallas en la actualización de la plataforma tecnológica utilizada para expedir las guías sanitarias, deficiencias en el seguimiento de los diferentes estados de esos documentos y problemas de transparencia en el manejo de la información.
El documento agregó que existen "problemas de interoperabilidad entre las bases de datos del sector agropecuario y ambiental, lo que impide consolidar una información unificada y en tiempo real sobre el movimiento del ganado", una condición considerada esencial para garantizar la confiabilidad del sistema.
A ello se suman desafíos asociados con la cobertura institucional en zonas rurales dispersas, donde muchos productores aún no aparecen plenamente registrados o actualizados en los sistemas oficiales. Esa situación dificulta construir una base de datos nacional completa y limita la capacidad de vigilancia.
¿A qué se enfrenta el próximo gobierno?
Frente al próximo gobierno, el documento plantea varias prioridades. La primera consiste en solucionar las deficiencias tecnológicas que afectan la operación de las guías sanitarias y fortalecer los mecanismos de control para prevenir irregularidades en su administración.
Adicionalmente, propone avanzar hacia un sistema nacional unificado que conecte las bases de datos del ICA, el catastro y las autoridades ambientales, de manera que la información pueda consultarse y verificarse en tiempo real. (Lea en CONtexto ganadero: Las plantas de sacrificio que prometió Petro nunca despegaron)
Como complemento, Fedegán sostiene que ese proceso debe ir acompañado de mayor asistencia técnica, conectividad y acompañamiento institucional para facilitar la formalización de los productores rurales, especialmente en las regiones más apartadas.
El balance gremial concluye que Colombia avanzó en el reconocimiento de la importancia de la trazabilidad, pero no logró convertir esa prioridad en un sistema plenamente operativo. El desafío que queda para la próxima administración no será formular una nueva estrategia, sino cerrar las brechas que todavía impiden que la trazabilidad funcione como una verdadera garantía para la productividad, la seguridad alimentaria, el control sanitario y el crecimiento de las exportaciones pecuarias.
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