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Qué pasó con la promesa de producir más maíz

Foto: Contexto ganadero

Cultivar más maíz nacional sigue siendo un reto clave para reducir la dependencia de importaciones y disminuir los costos de alimentación animal.

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¿Qué pasó con la promesa de más maíz? Solo en 2026 las importaciones se acercan a 7,5 millones de toneladas

por: Pedro Fonseca- 31 de Diciembre 1969

El balance del cuatrienio muestra que los esfuerzos por impulsar el cultivo nacional no alcanzaron para reducir la dependencia externa del cereal. Gremios advierten que los costos, la falta de infraestructura y la baja competitividad siguen encareciendo el alimento animal.

El balance del cuatrienio muestra que los esfuerzos por impulsar el cultivo nacional no alcanzaron para reducir la dependencia externa del cereal. Gremios advierten que los costos, la falta de infraestructura y la baja competitividad siguen encareciendo el alimento animal.


En 2025 Colombia importó cerca de 6,8 millones de toneladas de maíz blanco y amarillo. En lo corrido de este año esa cifra ya se acerca a los 7,5 millones, según la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce).

El dato contrasta con una de las metas del Gobierno que concluye este 6 de agosto: ampliar el área sembrada, especialmente en el Caribe, y fortalecer el apoyo a los agricultores para reducir la dependencia externa del grano.

Ese objetivo no se cumplió, según el documento Las deudas del Gobierno Petro con el sector ganadero, elaborado por la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). Hubo iniciativas para promover nuevas siembras, pero el país no logró disminuir su dependencia de las importaciones. (Lea en CONtexto ganadero: Las cuentas del gobierno Petro con la ganadería y el agro: comienza el análisis del informe que marca hoja de ruta para el próximo cuatrienio)


Costos que no bajaron


El gremio señala que los programas implementados no alcanzaron para revertir las dificultades estructurales del cultivo. Los elevados costos de fertilizantes, semillas, agroquímicos, combustibles y transporte siguieron reduciendo la competitividad del maíz colombiano frente al grano importado.

A ello se sumaron limitaciones en riego, secamiento, almacenamiento y vías terciarias, además de las dificultades para acceder a crédito e inversión. Fedegán atribuye parte de la incertidumbre a los debates sobre la política de tierras, que frenó decisiones de inversión de largo plazo.


Otros cultivos, mismo golpe


Arnulfo Trujillo Díaz, gerente de Fenalce, explicó que las importaciones no han dejado de crecer desde que el TLC con Estados Unidos eliminó los aranceles para el cereal en 2022, mientras la producción nacional continúa cayendo.

"Hablamos con los agricultores y ellos dicen: tenemos almacenado el maíz, no nos lo compran, el precio que nos ofrecen es muy bajo. Hay gente que prefiere perder los granos antes que venderlos sin recuperar los costos", afirmó Trujillo.

El dirigente citó también el caso de la cebada, cuya superficie sembrada pasó de 70.000 hectáreas hace tres décadas a apenas unas 5.000 hoy, así como el fríjol y la soya, cultivos en los que Colombia depende ampliamente de las importaciones.


Reto pendiente


Fedegán plantea una política integral que aumente la competitividad del maíz colombiano: estabilidad jurídica para la inversión, insumos a precios competitivos, más líneas de crédito de fomento y mayor asistencia técnica.

El gremio insiste además en invertir en riego, almacenamiento, secamiento y vías terciarias, junto con investigación, mejoramiento de semillas y transferencia de tecnología para elevar los rendimientos por hectárea.

Por su parte, Fenalce argumenta en que la salida no es cerrar las importaciones, sino construir una política de Estado que involucre al Gobierno, la industria y los productores, con acuerdos de comercio a precios justos y compras públicas que prioricen el grano nacional.

Para Trujillo, programas como el PAE, el ICBF o las Fuerzas Militares podrían fortalecer la comercialización local y avanzar hacia una mayor soberanía alimentaria.

El reto para el gobierno que llega este viernes será convertir esas propuestas en resultados que permitan al país producir más maíz y reducir una dependencia que sigue encareciendo el campo y la ganadería.