Once hogares rurales en Socha y Tasco (Boyacá) acceden a un activo productivo clave con acompañamiento técnico y un compromiso comunitario que busca replicarse. La iniciativa plantea una alternativa sostenible para dinamizar ingresos y garantizar alimentos en zonas vulnerables.
En Boyacá, una novilla preñada puede convertirse en el punto de partida de una cadena productiva que trasciende a una sola familia. Esta semana, en Socha y Tasco, once hogares campesinos comienzan a integrarse a un modelo que no solo entrega un activo ganadero, sino que pone en marcha un sistema de relevo solidario pensado para expandirse en el territorio rural. (Lea en CONtexto ganadero: Los aliados de Una Vaca por la Paz: la cadena solidaria que impulsa el campo colombiano)
La iniciativa, liderada por la Fundación Colombia Ganadera (Fundagán) en alianza con PazdelRío, inició el martes 24 de marzo con la entrega de cinco novillas en Socha y culminó el miércoles en Tasco, donde otras seis familias recibirán el mismo apoyo.
El objetivo es fortalecer el sustento campesino y generar dinámicas económicas sostenibles en una región donde la producción agropecuaria es clave para la subsistencia.
En la economía rural, una novilla preñada no es solo un activo pecuario, sino una oportunidad concreta de estabilizar ingresos y mejorar la calidad de vida. La producción de leche, la posibilidad de cría y la generación de excedentes convierten a este tipo de iniciativas en motores de desarrollo a pequeña escala.
Sin embargo, el valor diferencial del programa radica en que no se limita a la entrega del animal. Cada familia recibe acompañamiento técnico en bienestar y salud animal, lo que garantiza que el proceso productivo tenga sostenibilidad y proyección en el tiempo.
Este enfoque busca alejarse del asistencialismo tradicional y posicionar la ganadería como una herramienta estratégica para fortalecer la soberanía alimentaria y la economía campesina.
Compromiso con impacto
El enfoque del programa “Una Vaca por la Paz” está en su modelo solidario. Cada familia beneficiaria se compromete a entregar la primera cría a otro hogar campesino, generando una cadena de oportunidades que amplía el alcance del proyecto sin requerir nuevas inversiones iniciales. (Lea en CONtexto ganadero: Así luchan los ganaderos por la paz: con las vacas como su poderosa herramienta)
Este esquema no solo incrementa el número de beneficiarios, sino que también fortalece el tejido social en las comunidades rurales, promoviendo la corresponsabilidad y la cooperación entre familias.
Diego García, vocero de PazdelRío, explicó que el propósito central de esta iniciativa es generar oportunidades reales para las familias rurales y, a mediano plazo, ampliar su cobertura.
En sus palabras, “nuestro interés es llegar con este beneficio a familias campesinas en condición de vulnerabilidad en los municipios de nuestra zona de influencia. Hoy iniciamos en Socha y Tasco, pero queremos que este sea el comienzo de un proceso más amplio. Nuestra meta es que para 2026 podamos volver a suscribir esta alianza con Fundagán y Fedegán, para llevar este aporte a más familias en otros municipios, ampliando el alcance del programa y su impacto en la región”.
El vocero también destacó el valor estructural del modelo solidario, asegurando que “es importante destacar que el compromiso de cada familia en entregar la primera cría permite que este proyecto trascienda la ayuda inicial y se convierta en una cadena de oportunidades para otras familias campesinas. El acompañamiento técnico posterior garantiza que esta inversión sea más que asistencial; se convierte en una herramienta productiva que fortalece la economía familiar y la soberanía alimentaria de la región”.
El programa se inserta en una tendencia creciente en el desarrollo rural de pasar de la asistencia puntual a la construcción de capacidades productivas. La trazabilidad, el seguimiento técnico y la sostenibilidad del modelo son elementos clave para garantizar que el impacto perdure.
Bajo esta mirada, la articulación entre Fundagán y PazdelRío refleja una estrategia en la que el sector empresarial asume un rol activo en el fortalecimiento del campo, no solo como aliado económico, sino como agente de transformación social.
Desarrollo rural
Esta iniciativa también hace parte de una visión más amplia de desarrollo en Boyacá. PazdelRío, que cumple 78 años en la región, ha consolidado un modelo de economía circular en el que los subproductos de su operación, como los fertilizantes, contribuyen a mejorar la productividad del suelo y del sector agropecuario.
A través de su fundación, la compañía impulsa programas en educación, formación técnica y acompañamiento a jóvenes, beneficiando a instituciones educativas públicas y fortaleciendo las oportunidades laborales en el territorio.
De manera complementaria, iniciativas como el “Tren Turístico de la Vida y la Esperanza” buscan dinamizar el desarrollo económico, turístico y cultural del departamento, ampliando las fuentes de ingreso para las comunidades.
Más allá de la entrega inicial, el verdadero valor del programa radica en su capacidad de replicarse. Cada cría entregada a una nueva familia representa una extensión del impacto, una nueva oportunidad y un paso adicional hacia la sostenibilidad rural.
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