Las grandes petroleras exigen garantías del gobierno de Donald Trump antes de invertir en Venezuela, ante riesgos políticos, sanciones y protestas que amenazan la estabilidad del país. Los empresarios colombianos deben estar alertas, recomendó la firma Wall Street Funded.
El petróleo de Venezuela se convierte en el campo de batalla entre Donald Trump y Xi Jinping, mientras las protestas en Irán y las amenazas del presidente estadounidense de imponer nuevas sanciones, y tal vez un posible ataque, sacuden mercados globales.
La Casa Blanca asegura tener control total sobre las decisiones de Delcy Rodríguez, sucesora de Nicolás Maduro, para asegurar influencia en las reservas petroleras del país caribeño. Las petroleras globales exigen garantías antes de invertir en Venezuela, ante el riesgo de multas millonarias y la inestabilidad política. El juego de sanciones podría desestabilizar Latinoamérica y elevar precios mundiales.
Venezuela, con 303,000 millones de barriles de petróleo probados (la mayor reserva global, superando a Arabia Saudita y Canadá), es epicentro de la volatilidad actual. Wall Street Funded advierte que la estrategia de Trump —basada en sanciones selectivas y acuerdos transaccionales— eleva la incertidumbre, generando fluctuaciones abruptas en precios y acciones del sector. Su ‘presión máxima’ complica decisiones de inversores, en un contexto donde el control de las reservas venezolanas redefine el poder energético mundial.
“En este entorno, los inversionistas deben entender que las narrativas pueden cambiar rápidamente. La disciplina y la gestión del riesgo son más importantes que nunca”, afirma Albert Suriol, CEO de Wall Street Funded. (Lea en CONtexto ganadero: Estados Unidos “tomará el control temporal” de Venezuela tras captura de Maduro)
El análisis de WSF, firma de prop trading que recientemente llegó a Colombia, subraya que el componente político seguirá siendo un factor determinante para los mercados energéticos. El estilo de negociación del presidente Donald Trump, caracterizado por una postura agresiva y transaccional, incrementa la volatilidad y puede provocar movimientos abruptos en precios y acciones del sector.
Estados Unidos busca desplazar a China
Desde una perspectiva geoeconómica, el movimiento de Washington también responde a la competencia directa con China. Durante años, Venezuela mantuvo una fuerte dependencia del financiamiento chino, respaldado por envíos de crudo. El nuevo enfoque estadounidense apunta a sustituir ese esquema y redirigir el beneficio económico hacia empresas norteamericanas.
Petroleras como Chevron, que ya contaban con licencias y vínculos previos con Venezuela, se posicionan como actores clave en este eventual proceso, especialmente por la necesidad de crudo pesado en las refinerías del Golfo de México.
“La clave no está solo en cuánto petróleo tiene Venezuela, sino en el estado de su infraestructura. Cumplir acuerdos de exportación sostenidos requiere inversiones muy significativas en refinerías, campos y logística”, señaló Suriol.
Infraestructura y capital: el verdadero negocio detrás del crudo
Especialistas del sector advierten que, en caso de avanzar una reapertura del sector petrolero venezolano al capital estadounidense, los mayores beneficiados en una primera etapa no serían únicamente los productores, sino las empresas vinculadas a la reconstrucción y modernización de la infraestructura energética.
En este contexto, compañías estadounidenses con experiencia operativa y tecnológica parten con ventaja. Suriol destaca que este proceso guarda similitudes con otros sectores estratégicos, donde la inversión en infraestructura termina capturando una parte relevante del valor económico generado.
¿Qué implica esto para Colombia?
Para la economía colombiana, un eventual redireccionamiento de flujos de inversión hacia Venezuela podría generar efectos indirectos sobre el precio internacional del petróleo, los ingresos fiscales y el comportamiento del dólar. No obstante, los expertos coinciden en que cualquier impacto será gradual y dependerá de la evolución política y regulatoria del país vecino.
Desde Wall Street Funded recomiendan a inversionistas y empresarios colombianos evitar decisiones basadas únicamente en titulares y priorizar el análisis de fundamentos, la diversificación y una visión de mediano plazo. (Lea en CONtexto ganadero: Menos reglas, más producción: la apuesta de Trump por el agro de EE. UU. ¿Y Colombia?)
“La coyuntura abre oportunidades, pero también riesgos. En mercados tan sensibles como el energético, el diferencial no está en anticipar noticias, sino en gestionar correctamente la incertidumbre”, concluyó Suriol.
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