La confirmación de un foco de fiebre aftosa en el país vuelve a encender las alarmas en el continente, una región que ya enfrentaba brotes recientes y que ahora refuerza sus medidas de bioseguridad para contener una enfermedad altamente contagiosa.
Europa suma una nueva preocupación sanitaria. Grecia confirmó la presencia de fiebre aftosa en una explotación bovina ubicada en la isla de Lesbos, detectada 15 de marzo de 2026. Se trata del primer caso en el país en un cuarto de siglo, lo que ha generado una inmediata reacción de las autoridades. (Lea en CONtexto ganadero: ¿Por qué Grecia ha tenido que sacrificar a más de 420.000 ovinos y caprinos?)
El Ministerio de Desarrollo Rural y Alimentación activó el protocolo de emergencia contemplado en la normativa europea y nacional, con el objetivo de contener la propagación de una enfermedad que se caracteriza por su rápida transmisión y alto impacto económico. La isla completa fue declarada zona restringida, limitando de forma estricta la movilidad de animales y productos de origen pecuario.
Las medidas incluyen la prohibición total del transporte de bovinos, porcinos y ovinos-caprinos, así como restricciones al movimiento de alimentos y subproductos. También se suspendió el sacrificio de animales y la salida de productos en equipajes personales, en un intento por evitar cualquier vía de contagio.
Medidas de control y erradicación
En la granja afectada se implementará el sacrificio sanitario de todos los animales susceptibles, junto con la destrucción de productos asociados. Estas acciones buscan eliminar de raíz el foco infeccioso y prevenir su expansión a otras regiones. (Lea en CONtexto ganadero: Un mes tras el hallazgo de dermatosis nodular en España: ¿amenaza para Europa?)
El protocolo aplicado responde a estándares internacionales de control de enfermedades, donde la rapidez en la respuesta es clave. La fiebre aftosa es considerada una de las enfermedades más temidas en la ganadería, debido a sus efectos sobre la producción y el comercio.
Este episodio pone en evidencia la importancia de fortalecer la bioseguridad en campo, especialmente en un contexto donde la movilidad y el comercio global aumentan el riesgo de introducción de patógenos.
Europa bajo presión sanitaria
El caso en Grecia no ocurre de manera aislada. Durante 2025, Europa enfrentó su mayor amenaza de fiebre aftosa desde 2001, con brotes en países como Alemania, Hungría, Eslovaquia y Chipre, este último asociado a la cepa SAT1.
Aunque gran parte del continente mantiene su estatus libre de la enfermedad, la capacidad de propagación del virus, incluso por vía aérea, ha obligado a reforzar controles y evaluar medidas como la vacunación de emergencia.
La situación actual confirma que la fiebre aftosa sigue siendo una amenaza latente para la ganadería mundial. La experiencia reciente en Europa sirve como recordatorio de que la prevención, la vigilancia constante y la reacción oportuna son fundamentales para proteger el estatus sanitario y la sostenibilidad del sector pecuario.
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