Tormentas de nieve, temperaturas bajo cero y cortes masivos de electricidad están elevando los costos de producción. Esto no solo reduce el desempeño del ganado, sino que presiona mucho más el ya ajustado mercado de la carne de res en el gigante norteamericano.
En la última semana, medios estadounidenses reportaron que más de un millón de personas quedaron sin servicio de electricidad y que miles de vuelos fueron cancelados debido a una gigantesca tormenta de nieve y hielo que golpeó gran parte de Estados Unidos. Pero más allá del impacto urbano, el invierno extremo encendió las alarmas en uno de los sectores más sensibles a estas condiciones: la ganadería bovina. (Lea en CONtexto ganadero: Escasez histórica de ganado en EE. UU. golpea a procesadoras de carne: así responden dos de las más grandes)
De acuerdo con un análisis de Oklahoma State University Extension, elaborado por Derrell Peel, especialista en mercados ganaderos, las condiciones invernales severas que afectan a importantes regiones productoras están generando mayores costos operativos, menor eficiencia productiva y posibles ajustes en la oferta de carne de res en el corto y mediano plazo.
Más manejo y más costos
El reporte, publicado en Beef Daily, señala que las temperaturas bajo cero sostenidas, sumadas a nevadas, hielo y fuertes vientos, obligan a los productores a intensificar las labores diarias para garantizar el bienestar del ganado. Entre las principales dificultades está el acceso al agua, que requiere la remoción constante de hielo, y el aumento en la cantidad de alimento suministrado para que los animales mantengan su condición corporal frente al mayor gasto energético que provoca el frío.
El impacto es aún más crítico en los sistemas de cría, especialmente durante la temporada de partos. Los becerros recién nacidos son altamente vulnerables a las bajas temperaturas hasta que logran secarse y mamar adecuadamente, lo que obliga a una vigilancia permanente para evitar pérdidas por hipotermia o daños por congelamiento en orejas, cola o extremidades.
Menor rendimiento productivo
El invierno extremo también golpea el desempeño del ganado en los corrales de engorda. Según Peel, las bajas temperaturas reducen la eficiencia productiva, lo que se traduce en más días necesarios para llevar los animales a peso de sacrificio y en menores pesos en canal. En la práctica, esto significa menos producción de carne en el corto plazo y mayores costos por animal. (Lea en CONtexto ganadero: La crisis de la carne en EE. UU. suma otro golpe: ahora JBS anuncia el cierre de una planta)
A este panorama se suma un dato estructural relevante: actualmente, las vaquillas representan el 38,7 % del ganado en los corrales estadounidenses, un nivel elevado que sugiere una retención limitada para reemplazo. Esta situación podría retrasar la recuperación del hato bovino nacional, que ya viene de varios años de reducción.
En conjunto, el análisis advierte que la combinación de clima extremo, mayores costos y menor desempeño productivo apunta a un mercado de carne de res más ajustado en los próximos meses. Un escenario que no solo pone a prueba la resiliencia de los ganaderos estadounidenses, sino que también podría seguir presionando los precios para los consumidores, que ya han enfrentado valores históricamente altos.
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