Orden público en Colombia, un paciente al borde del colapso

Por: 
CONtexto Ganadero
19 de Noviembre 2012
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Corinto, Cauca
Según los pobladores de las zonas rurales, la seguridad en el país se deteriora día a día. Foto: AFP

Los hechos de violencia registrados en las últimas semanas tienen en vilo al país y la ganadería no es ajena a esta situación. Surgimiento de nuevas Bacrim, fortalecimiento de las FARC y golpes mediáticos en medio de los diálogos; las principales razones para esta creciente ola de violencia.

 

Noticias de secuestros y atentados a ganaderos en La Guajira, informes de más de medio centenar de homicidios en Buenaventura, acciones terroristas contra una Estación de Policía en Suárez, Cauca, así como en el casco urbano de Ibagué y una fuerte tensión generada por el paro armado en Chocó; son apenas sucesos que sobresalen en medio de una situación que crece vertiginosamente y vulnera a campesinos y ganaderos de todo el país.

 

Esta coyuntura, sin duda, no es aislada. Pues en lo que va corrido del año se han presentado 22 secuestros que tienen como víctimas a ganaderos de varias regiones de Colombia y 73 casos de abigeato que dejan muy en claro la vulnerabilidad de los dueños de predios, productores y trabajadores de las zonas rurales.

 

Todo esto, sin contar las amenazas constantes e intimidación de que son víctimas los pobladores de la gran mayoría de regiones. ‘El tema de la circulación de panfletos entre la gente con consignas e ideologías claras, que buscan amedrentar a todos y sembrar el terror, están de nuevo muy presentes, no es fácil transitar por los caminos de herradura a ciertas horas del día’, señalan funcionarios regionales de Fedegán.

 

Los tentáculos del secuestro se extienden nuevamente
Un total de 7 secuestros se han registrado en el último mes en la Región Caribe, y son Guajira, Magdalena y Cesar los que aportan las principales víctimas. Tal y como lo registró este diario, hace una semana fue encontrada muerta Maryluz Acosta, esposa del ganadero Ángel Rodríguez, la pareja fue secuestrada en zona rural de Manaure e intentaron fugarse mientras la Policía cercaba a los captores. Rodríguez se recupera satisfactoriamente en su casa y espera que los hechos se esclarezcan.

 

Así mismo, en Magdalena 3 personas han sido privadas de la libertad en las últimas semanas: El ingeniero agrónomo José Rafael Sánchez y los empresarios Rafael Jaraba Ternera y Carlos Pérez Núñez, este último en cercanías a la Troncal del Caribe y a plena luz del día. Por quien brinde información sobre el paradero de Jaraba y Pérez Núñez, las autoridades han ofrecido $80 millones.

 

Por su parte, en el sur de Cesar se tiene cuenta del secuestro, hace un par de semanas, de un ganadero que se movilizaba rumbo a su finca, ubicada en zona rural del departamento. ‘La verdad es que los desplazamientos hacía lugares alejados y por caminos destapados se ha convertido en un calvario, todos estamos advertidos que si ‘damos papaya’ tenemos problemas, así que muchos han optado por no movilizarse’, señala una fuente regional ganadera que pidió mantener su nombre en reserva.

 

La zozobra y el temor generalizado son latentes
Las advertencias y misivas amenazantes de que son objeto los pobladores han limitado las labores agrícolas y ganaderas en algunas zonas. En Santander el pánico y la ansiedad hacen que actividades como el ciclo de vacunación o los círculos de excelencia se vean afectados. Dos desaparecidos y el caso de secuestro, del señor Hugo Portilla, que se resolvió al cabo de 24 horas, gracias a la labor de las autoridades, hacen parte del crudo balance de 3 semanas.

 

‘Todas las jornadas de orientación y enseñanza para productores, campesinos y técnicos de la región, se desarrollan con alta presencia policial, de lo contrario, la gente simplemente no asiste’, asegura una fuente consultada por CONtexto Ganadero.

 

Así mismo, en zona rural del Valle del Cauca y más exactamente en los municipios de Florida, Barragán y Santa Lucía, los panfletos intimidatorios están a la orden del día.  Grupos al margen de la ley mantienen la zozobra en la región y las FARC han querido recordarle a los habitantes que se está conmemorando un año de la muerte de alias ‘Alfonso Cano’ con la detonación de carros bomba y el cobro de ‘vacunas’ en las fincas.

 

Chantaje y micro-extorsión, una problemática que crece
Antioquia, Caldas, Meta, Quindío, Córdoba y Norte de Santander son las regiones que más registran casos de esta índole. Los comerciantes y dueños de las fincas son el principal blanco de las Bacrim y la guerrilla.

 

Según cifras de la Policía Nacional, en lo que va corrido del año, se han registrado más de 700 denuncias por chantaje y extorsión, pero a pesar de las innumerables campañas que han desarrollado las autoridades, el tema sigue presente y es grave. ‘Es un negocio enquistado, que va de generación en generación, porque los delincuentes ya conocen el negocio, saben cómo moverse y tienen datos precisos de quienes cuentan con mayor capital económico en cada lugar’, explica un productor del Eje Cafetero que ha sufrido en carne propia este flagelo.  

 

A su vez, en Córdoba la micro extorsión crece sin control. Las Bacrim se hacen pasar por autoridades y monitorean el movimiento de ganaderos y productores para identificar a sus víctimas. Mientras tanto, en la zona del Alto Sinú y Necoclí los combates entre Ejército y FARC persisten. ‘Los ganaderos ya no se sienten respaldados ni acompañados, la seguridad se ha deteriorado y  estamos asustados’, concluye un ganadero de la región.

 

La situación de orden público ha sido el gran ‘talón de aquiles’ en la gestión de este Gobierno, el aumento de los ataques por parte de grupos armados (1.614 en 2009, 1.947 en 2010 y 2.148 en 2011),  tiene a la población intranquila, pues sienten que la seguridad se deteriora día a día y las Fuerzas Militares declinaron su ofensiva. Las cifras hablan por sí solas y los testimonios también.