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Informe de Rabobank para 2026 sobre un declive de la industria porcina

Foto: carnica.cdecomunicacion.es - pngegg.com

Rabobank advirtió que, aunque los costos globales de los alimentos se mantendrán relativamente estables, el sector porcino sufrirá una erosión significativa en los márgenes.

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Se tambalea la producción mundial de carne de cerdo: Rabobank advierte caída

por: Melanny Orozco- 31 de Diciembre 1969

La industria porcina global enfrenta su primera contracción en seis años, en medio de una tormenta de enfermedades, proteccionismo comercial y cambios en los hábitos de consumo. La presión sobre los márgenes y la necesidad de invertir en bioseguridad y tecnología obligan a una transformación urgente.

La industria porcina global enfrenta su primera contracción en seis años, en medio de una tormenta de enfermedades, proteccionismo comercial y cambios en los hábitos de consumo. La presión sobre los márgenes y la necesidad de invertir en bioseguridad y tecnología obligan a una transformación urgente.


Por primera vez desde hace seis años, la producción mundial de carne porcina se reducirá en 2026, según las proyecciones de Rabobank. Este retroceso no es un simple ajuste estacional, sino una señal de cambios más profundos, marcados por una combinación de factores estructurales y cíclicos que están reconfigurando el futuro del sector.

A medida que la demanda global se fragmenta y los costos operativos se tensan, la porcicultura enfrenta un año decisivo, donde adaptarse ya no será una opción, sino una condición para la supervivencia. (Lea en CONtexto ganadero: Porcicultores le apuntan a que la carne de cerdo sea un consumo de todos los días)

La sanidad animal continúa siendo el talón de Aquiles de la producción porcina, pues la peste porcina africana, que desde hace años afecta a varios continentes, no ha sido erradicada y sigue limitando el potencial productivo de los principales exportadores.

A ella se suman amenazas emergentes como la fiebre aftosa y el gusano barrenador del Nuevo Mundo, que amenazan con alterar aún más los flujos comerciales y la productividad. Esta realidad obliga a los productores a redoblar esfuerzos en bioseguridad, con inversiones que no siempre se traducen en retornos inmediatos, pero que hoy resultan impostergables.


Proteccionismo y volatilidad


El comercio internacional de carne de cerdo también se ha visto sacudido por el aumento de medidas proteccionistas. Aranceles, restricciones sanitarias y normativas cambiantes están creando un entorno comercial volátil, donde colocar el producto en mercados clave resulta cada vez más complejo.

Aunque Rabobank destacó la resiliencia del comercio global de proteína animal, advierte que la industria porcina es especialmente vulnerable a estos shocks, debido a su alta dependencia de mercados externos para equilibrar la oferta y la demanda.

El banco de origen neerlandés advirtió que, aunque los costos globales de los alimentos se mantendrán relativamente estables, el sector porcino sufrirá una erosión significativa en los márgenes.

La sobrecapacidad en algunos centros de procesamiento, junto con una demanda debilitada y precios presionados por la competencia de otras proteínas, crean un entorno donde la rentabilidad se vuelve cada vez más difícil de sostener. La eficiencia operativa y la reducción de costos se vuelven prioritarias, especialmente para los productores de menor escala.


Cambio en el consumo y tecnología


El cambio en los patrones de consumo también está afectando a la carne de cerdo, ya que con un crecimiento económico global más lento, el consumidor se vuelve más sensible al precio, y en algunos casos opta por proteínas más accesibles como el pollo.

Sin embargo, Rabobank destacó que la sustitución no siempre es directa, pues la carne porcina tiene un perfil de sabor, preparación y tradición que no todos los productos pueden replicar. Esto representa un reto, pero también una oportunidad para reposicionar el cerdo como una proteína versátil y culturalmente relevante.

El futuro de la porcicultura pasará necesariamente por la innovación. La inteligencia artificial y otras herramientas digitales pueden ayudar a anticipar brotes, mejorar la eficiencia en la alimentación y reducir la huella ambiental.

Sin embargo, la adopción tecnológica en el sector ha sido lenta, y la inversión aún insuficiente. La sostenibilidad también cobra protagonismo, no solo por presión regulatoria, sino como respuesta a consumidores cada vez más exigentes. En este sentido, las empresas porcinas deben integrar estos ejes en su planificación estratégica cuanto antes.

El año 2026 se perfila como un punto de inflexión para la industria porcina. Las empresas que sobrevivan y prosperen serán aquellas capaces de diversificar mercados, consolidar operaciones y adaptarse rápidamente a las nuevas condiciones del juego. El cerdo pierde terreno, pero aún hay margen para la recuperación, si se actúa con visión, agilidad y compromiso. (Lea en CONtexto ganadero: Producción de carne de cerdo en Colombia creció más que en Brasil y EE. UU. según informe de BBVA)