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Proyecto de la Gobernación del Cesar para Aguachica

Foto: Cortesía

La estrategia se basa en la producción de microorganismos benéficos, bacterias y hongos, con cepas nativas de la región.

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Alianza de Gobernación de Cesar y academia impulsa modelo que duplicaría producción bovina

por: Melanny Orozco- 31 de Diciembre 1969

Una alianza entre la administración departamental y la Universidad de Santander impulsa un modelo basado en microorganismos nativos, formación técnica y visión empresarial que busca cerrar brechas productivas en nueve municipios de Cesar.

Una alianza entre la administración departamental y la Universidad de Santander impulsa un modelo basado en microorganismos nativos, formación técnica y visión empresarial que busca cerrar brechas productivas en nueve municipios de Cesar.


En el marco del convenio electrónico de asociación 2025 03 0046, la Gobernación del Cesar y la Universidad de Santander seccional Valledupar pusieron en marcha un programa de mejoramiento de procesos productivos que combina dotación tecnológica, transferencia de conocimiento y acompañamiento técnico en municipios como San Diego, La Paz, Manaure, Agustín Codazzi, Becerril, La Jagua de Ibirico, Curumaní, Aguachica y Valledupar.

La apuesta es elevar la productividad ganadera a partir de ciencia aplicada y producción sostenible.

Hoy, el promedio regional de producción lechera ronda los tres litros por vaca. Sin embargo, el potencial genético del hato permite alcanzar siete u ocho litros diarios bajo mejores condiciones nutricionales y sanitarias.

En carne, el panorama es similar: novillos que ganan en promedio 400 gramos por día podrían duplicar esa cifra e incluso superar el kilo diario con tratamientos adecuados. (Lea en CONtexto ganadero: Estudiantes internacionales participaron en curso de genética en Santander)

La estrategia se basa en la producción de microorganismos benéficos, bacterias y hongos. “Uno puede comprarlos, pero nosotros estamos en la tarea de producirlos con cepas propias”, explica Jesús Hernández, representante legal de la Unión Regional Agropecuaria (Uragrop), comité beneficiado con el proyecto.

La caracterización científica de estos microorganismos, con apoyo universitario, busca darles mayor valor técnico y asegurar su adaptación a las condiciones locales.

El proyecto se estructura en cuatro fases: producción de los microorganismos, mejoramiento de suelos mediante compuestos líquidos que enriquecen la biota, optimización nutricional animal para potenciar rendimientos y tratamiento de agua para consumo bovino. Este último componente resulta clave en zonas donde los abrevaderos presentan alcalinidad, contaminación o exceso de minerales.


Agroindustria


Uragrop desarrolló hace 16 años un proyecto silvopastoril en el sur del departamento, cerrando cerca de 500 hectáreas. “Hoy estamos viendo los frutos, tanto económicos como en el comportamiento del suelo y la biodiversidad”, señaló Hernández.

En los últimos cinco años, el trabajo con microorganismos de montaña se venía realizando de forma artesanal, con resultados alentadores. (Lea en CONtexto ganadero: ¿Cómo ser un ganadero del siglo XXI? Hay que formarse para producir más de manera sostenible)

En ensayos previos, incluso en articulación con entidades de investigación, observaron que los cultivos inoculados presentaban mayor solidez, mejor anclaje y más cortes frente a aquellos tratados con productos químicos. En nutrición animal, la mejora de la flora intestinal mostró ventajas en desempeño productivo.

El salto actual es hacia una fase más técnica y agroindustrial, respaldada por equipos, formación y acompañamiento especializado. Los beneficiarios han recibido capacitaciones en buenas prácticas de manufactura, comercio electrónico, marketing digital, innovación, transferencia tecnológica y manejo de equipos y procesos productivos. La meta no es solo producir más, sino hacerlo con visión empresarial.

Según Hernández, la iniciativa surgió de una convocatoria pública departamental para fortalecer proyectos agroindustriales. Tras un proceso de selección que incluyó entrevistas y revisión documental, la propuesta fue priorizada. “Nos vinculamos, participamos y salimos favorecidos”, expuso.

Actualmente, la base social de la asociación está compuesta por 80 productores. Aunque el impacto directo aún se concentra en un grupo reducido en fase experimental, el horizonte es escalar hacia una etapa comercial abierta al mercado y, eventualmente, atraer capital privado mediante figuras empresariales que permitan consolidar el modelo.