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Así extorsionan a los ganaderos: con IA y llamadas desde las cárceles

Melanny Orozco 28 de Junio 2026
¿Cómo está afectando la extorsión a los ganaderos de Colombia?Foto: Contexto Ganadero"Empiezan a exigirle dinero a los finqueros utilizando la inteligencia artificial para mostrarles que tienen a su mayordomo, que están en la finca o que lo van a asesinar, cuando todo es un montaje", explicó Murillo.

Las amenazas contra los productores rurales ya no provienen únicamente de grupos armados en zonas apartadas. Nuevas formas de intimidación, apoyadas en herramientas digitales y el temor a denunciar, facilitan la expansión de este delito y aumentan las pérdidas para el sector.


La extorsión contra los ganaderos colombianos ha evolucionado en los últimos años.

Además del tradicional cobro de "vacunas" en regiones con presencia de grupos armados, hoy los delincuentes recurren a llamadas desde las cárceles, suplantaciones, redes sociales e, incluso, herramientas de inteligencia artificial para engañar a sus víctimas.

Frente a este panorama, los Frentes Solidarios de Seguridad y Paz de Fedegán advierten que la prevención y la denuncia siguen siendo las principales herramientas para enfrentar este delito. (Lea en CONtexto ganadero: Verano, extorsión y bajos precios golpean a la ganadería del Cesar)

La transformación de la extorsión ha obligado a muchos productores a cambiar sus rutinas, aplazar inversiones y asumir mayores costos de seguridad. El impacto ya no se limita a las pérdidas económicas, pues también afectan la productividad y la tranquilidad de las familias rurales.

Organizaciones criminales han diversificado sus métodos para presionar a los productores. En muchas regiones persiste la extorsión tradicional en la que delincuentes o grupos armados exigen pagos a propietarios de fincas y actividades pecuarias aprovechando la limitada presencia del Estado.

Fernando Murillo Orrego, exdirector de la DIJÍN y líder nacional de los Frentes Solidarios de Seguridad y Paz de Fedegán señaló en CONtexto que otra modalidad consiste en que delincuentes comunes utilizan brazaletes o se hacen pasar por integrantes de organizaciones ilegales para generar miedo y obligar a las víctimas a entregar dinero.

También persisten los cobros extorsivos por parte de grupos armados ilegales.

"Especialmente la incidencia del ELN ha crecido mucho más en la exigencia de dinero por número de cabezas, por hectáreas, de acuerdo con la condición económica del finquero, ganadero o campesino", afirmó el general en retiro.

La tecnología se convirtió en un nuevo aliado de los delincuentes, por eso las llamadas desde cárceles, mensajes por WhatsApp, correos electrónicos y redes sociales ahora hacen parte de las estrategias utilizadas para engañar a los productores.

"Empiezan a exigirle dinero a los finqueros utilizando la inteligencia artificial para mostrarles que tienen a su mayordomo, que están en la finca o que lo van a asesinar, cuando todo es un montaje", explicó Murillo.


Miedo a favorecer el delito


Uno de los mayores obstáculos para combatir la extorsión es el subregistro.

Muchos casos nunca llegan a conocimiento de las autoridades porque las víctimas temen represalias o desconfían de las instituciones.

Según Murillo, esa situación dificulta conocer la verdadera dimensión del problema.

Sin embargo, los reportes recopilados por Fedegán durante sus actividades en las regiones muestran que el fenómeno se encuentra ampliamente extendido, especialmente en departamentos como Cauca, Nariño, Putumayo, Caquetá, Guaviare, Tolima, Huila, Antioquia, Sur de Bolívar y Norte de Santander, donde operan grupos armados ilegales.


¿Cómo evitar la trampa?


Para el general Murillo, el error más grave es negociar con los delincuentes con la esperanza de terminar el problema.

"El que paga un día una extorsión tiene que pagar toda la vida", advirtió.

Además, explicó que cuando una víctima deja de entregar dinero, las organizaciones criminales suelen recurrir a actos violentos para mantener el control. (Lea en CONtexto ganadero: ¡Ganaderos en la mira! Las nuevas formas de extorsión y secuestro que azotan al campo)

Por ello, recomienda acudir de inmediato a los Gaula Militares o de la Policía, evitar cualquier negociación con los delincuentes y denunciar los hechos.

A su juicio, solo el trabajo coordinado entre productores y autoridades permitirá reducir un delito que hoy amenaza, no solo el patrimonio de los ganaderos, sino también la estabilidad de las zonas rurales.


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