Con apenas 47 años, Enrique Rodríguez partió tras entregarse sin reservas a los ganaderos de Córdoba, aun cuando su salud se lo impedía. Más que un médico veterinario del proyecto local de Sahagún de Fedegán-FNG, fue un líder social, un servidor incansable y un ser humano excepcional que dejó una huella imborrable en el gremio.
Enrique Carlos Rodríguez Domínguez, médico veterinario zootecnista egresado de la Universidad de Córdoba, falleció esta semana a los 47 años tras una dura batalla contra una enfermedad renal.
Durante más de cinco años fue parte del equipo del Fondo Nacional del Ganado (FNG), vinculado a Fedegán, donde se convirtió en uno de los pilares de los programas sociales ganaderos en el departamento.
Kike, como le decían con cariño, no era solo un funcionario destacado, sino un ser humano excepcional. El coordinador en Córdoba de Fedegán-FNG, Leonardo de las Salas, lo recuerda con profunda admiración.
“Fue un sabio en temas clínicos, un extensionista comprometido con los pequeños productores, y una persona que vivía su vocación con pasión. Era 24/7, nunca decía que no, siempre estaba dispuesto”, declaró.
Durante cuatro años consecutivos, Enrique fue postulado como el mejor funcionario de la Coordinación Regional de Córdoba. Su desempeño profesional era tan sobresaliente como su calidad humana.
De las Salas relató cómo muchas veces Enrique utilizó sus propios recursos para llegar a comunidades apartadas y llevar asistencia técnica, insumos o conocimientos a productores que, de otra manera, habrían quedado por fuera de las oportunidades.
Uno de sus proyectos más emblemáticos fue el programa de embriones sociales, donde su liderazgo permitió beneficiar a decenas de familias rurales. Su entrega no era solo institucional; también era profundamente personal.
De acuerdo con De las Salas, “yo me quedo corto para describirlo. Kike era de esos que se quitaba lo suyo para dárselo al otro, y no solo en el trabajo, sino en su vida diaria”.
Enrique no conocía de horarios, pues más allá de cumplir funciones, su vida estaba marcada por el servicio. Participó activamente en el programa Una Vaca por la Paz, llevando soluciones a zonas que pedían más que asistencia técnica, pedían esperanza.
Su vocación era tan grande como su generosidad, pues los domingos cocinaba en su casa y salía al parque a compartir comida con personas en situación de calle. Su bondad trascendía cualquier frontera profesional.
Según De las Salas, “no solo se nos fue un excelente funcionario. Perdí un amigo, un hermano del alma”. La noticia de su fallecimiento no solo golpeó al equipo de Fedegán, sino también a productores y colegas que lo conocieron en su labor.
Enrique deja una esposa y tres hijos, entre ellos una pequeña de solo cuatro años. Su muerte deja un vacío profundo, pero también un ejemplo inmenso. (Lea en CONtexto ganadero: Con una vaca empieza el cambio: vea si usted puede unirse al programa que transforma vidas en el campo)
“Fue un gran acierto haberlo tenido con nosotros”, expresó su coordinador quien añadió que “siempre estuvo con la camiseta puesta”, añadió el coordinador en Córdoba de Fedegán-FNG
Su historia nos recuerda que hay héroes construyendo país desde las veredas, en silencio, con botas llenas de barro y el corazón lleno de entrega. Enrique Rodríguez fue uno de ellos.
Desde el equipo de CONtexto Ganadero, junto con Fedegán – FNG, expresamos nuestras más sentidas condolencias a la familia de Enrique Rodríguez Domínguez, especialmente a su esposa e hijos.
Su partida deja una profunda tristeza en el gremio ganadero, pero también una inmensa gratitud por su legado de servicio, compromiso y humanidad. Reiteramos nuestro apoyo solidario a sus seres queridos en este difícil momento. Su ejemplo vivirá en cada productor al que tocó con su trabajo y en cada proyecto que ayudó a construir desde el corazón del campo colombiano.