Estas son las peripecias que enfrentan los vacunadores de fiebre aftosa

Por: 
Luis Humberto Caballero R. Fedegán-FNG
25 de Junio 2019
compartir
Pericias y riesgos de vacunadores, arriesgan su vida, cruzan ríos en poleas, cruzan ríos a caballo, vehículos se entierran en lodazales, atracos por la guerrilla, hurtan dinero, hurtan equipos y biológicos, retrasan su agenda, CONtexto ganadero, noticias de ganadería colombiana
A pie, en caballo, o en moto, es su lema para cumplir su misión, para devolverle al país la esperanza de ser exportadores de animales en pie o carne, y tener un hato sano de brucelosis... para que la ganadería crezca. Foto: Cortesía

Los vacunadores enfrentan múltiples riesgos durante el cumplimiento de su deber. Se ven obligados a cruzar ríos sosteniéndose sobre poleas frágiles, montados en sus caballos o sobre sus motocicletas; retrasan sus agendas porque deben tomar atajos por las caídas de puentes y derrumbes de vías; y muchas veces son atracados por la guerrilla y por la delincuencia común.

 

Algo más de 4.500 personas trabajan actualmente en la ejecución del primer ciclo de vacunación contra la fiebre aftosa que realiza Fedegán-FNG y el ICA. Todos ellos tienen la camiseta puesta con la misión de recuperar el estatus de país libre de aftosa con vacunación.

 

Es gente comprometida que diariamente recorre largas distancias –con su valiosa carga a cuestas debidamente conservada–, por campos fascinantes y, en no pocos casos, bravíos o apropiados por grupos ilegales, utilizando las olvidadas vías terciarias o las trochas que abren los campesinos. A pie, en caballo, o en moto, es su lema para cumplir su misión, para devolverle al país la esperanza de ser exportadores de animales en pie o carne, y tener un hato sano de brucelosis... para que la ganadería crezca. (Lea: Los grandes cambios que vendrán para el sector ganadero)

 

El alto riesgo al que se enfrentan estos vacunadores y los retrasos que viven en su diario trasegar, lo dimensionan los problemas que enfrentan diariamente.

 

Las condiciones climáticas cambiantes e impredecibles –fuertes lluvias o sequía–, la difícil situación de la infraestructura vial nacional y la inseguridad, se constituyen en los principales factores de riesgo que comporta su labor. (Lea: Fiebre aftosa en Colombia: Una lucha de más de medio siglo)

 

Robo de equipos

 

“Durante el comienzo del ciclo registramos varias situaciones complicadas como es el caso del robo de los equipos y de los biológicos a dos vacunadores en el municipio de Rio Viejo en el departamento de Bolívar”, dijo Esperanza Polanía Pardo, subdirectora de sanidad animal de Fedegán-FNG (Fondo Nacional del Ganado).

 

El 18 de mayo de 2019, a la salida de un predio donde acababan de vacunar, fueron abordados por sujetos encapuchados y armados que los despojaron de sus pertenencias y de sus motocicletas, los amarraron y los dejaron abandonados en el monte en zonas rurales caracterizadas por la espesa vegetación.

 

“Estuvimos amordazados por cerca de una hora, hasta que la Policía Nacional nos encontró gracias al aviso de unas personas que vieron a los delincuentes sumergirnos entre la vegetación”, resaltó José Abraham del Real, uno de los vacunadores afectados.

 

“El hecho al parecer fue perpetrado por miembros de delincuencia común que se llevaron las motocicletas, y posteriormente, las dejaron abandonadas en veredas cercanas, y, además, hurtaron los equipos y material biológico que sería utilizado para la vacunación”, resaltó.

 

Atravesar ríos

 

“Los vacunadores hacen lo que les toque para cumplir con su trabajo y gestionar la inoculación en los animales. Por ejemplo, en el municipio de Caicedonia, en el oriente del Valle del Cauca, han tenido que atravesar los ríos de un extremo a otro con poleas”, reiteró la subdirectora de sanidad animal de Fedegán-FNG.

 

En Santander, específicamente en el municipio de Vélez, los vacunadores utilizan el caballo como único medio de movilización por las difíciles trochas del sector rural de esta parte del territorio colombiano.

 

Asimismo, en Yolombó, al nordeste de Antioquia, se han visto obligados a meterse en el río montados en el lomo de su caballo y cruzarlo, llevando el biológico y los demás utensilios en sus espaldas, lo que requiere de una gran pericia.

 

“En otras zonas donde arrecia el invierno, les ha tocado entrar a corrales convertidos en lodazales en donde resulta bastante complicado controlar los animales porque estos se entierran y se caen, incluso unos sobre otros, como sucedió en el municipio de Pueblo Rico al noroccidente del departamento de Risaralda, muy cerca del Chocó”, puntualizó Polanía. (Lea: Invierno deja 35 mil familias afectadas y damnificadas en Antioquia)

 

La acción de insurgentes

 

El 22 de mayo la guerrilla amenazó de muerte a los vacunadores y los obligó a salir del municipio de Mapiripan en el departamento del Meta, por lo cual, no fue posible realizar el ciclo de vacunación en dicho lugar del país.

 

El pasado 23 de mayo se registró una incursión armada en el municipio de San José de Uré, al sur del departamento de Córdoba, lo que generó el desplazamiento de 130 familias de dicha región, y por ende, el vacunador igualmente se vio obligado a abandonar la zona y quedó igualmente aplazada la vacunación. (Lea: Orden público y extorsión, perpetúan el desplazamiento de ganaderos de Córdoba)

 

Estos hechos de inseguridad –que son factores exógenos a la debida programación administrativa y de sanidad animal– hicieron necesario aplazar la campaña contra la fiebre aftosa y brucelosis en dicha región.

 

Gran susto se llevaron dos vacunadores el 24 de mayo, que transitaban por uno de los tramos de la vía entre Guaduas y Yacopí, cuando de pronto a menos de 2 metros se desplomó el 70 por ciento de la calzada.

 

Este mismo día en Santa Rosa de Osos, en Antioquia, dos vacunadores fueron víctimas al parecer de delincuencia común, pues los abordaron 4 señores en carretera y los despojaron de los equipos de vacunación y el inventario de biológicos, junto con dinero que habían recibido de las vacunaciones realizadas en el día.

 

“Lo único que no les robaron fueron los documentos del trabajo, específicamente los formatos del Registro Único de Vacunación - RUV. También les quitaron las motocicletas, las cuales, encontraron después en el monte sin accesorios”, agregó una fuente que prefirió mantener en reserva su identidad.

 

Realizar las actividades de sanidad animal en las espesas llanuras del Páramo del Cerrito que tiene 36 mil hectáreas, es igualmente meritorio para los operadores del ciclo, pues la extrema geografía les obliga a movilizarse en sus motocicletas, asimismo, a usar prendas especiales para soportar el frío.

 

Se cayó el puente

 

En mayo 28 se registró la caída de un puente peatonal que comunicaba con unas veredas del municipio de La Dorada en Caldas, lo que obligó a los vacunadores a buscar un atajo por las trochas, por el que se demoraron una hora y media adicional para llegar a los predios a cumplir con la misión de inocular a los bovinos de los predios programados.

 

En la Guajira, igualmente se generaron retrasos en las agendas de vacunación debido a la escasez de gasolina que se registra en el departamento. “El problema es que el precio de la gasolina se disparó de $5.000 a $25 mil el galón”, aseguró Rafael Rumbo del proyecto local de Valledupar.

 

En Simacota, Santander, se registra inundación de predios bovinos, situación que significó dificultades para vacunar a los bovinos en los predios de estas zonas del país.

 

Los vacunadores han tenido también que presenciar en el río Capitanes, del municipio de Balboa en el departamento del Cauca, bovinos atrapados en las aguas de su cauce y les ha tocado esperar a que sus propietarios los rescaten para cumplir con la vacunación.

 

Del mismo modo no pudieron pasar por el mencionado río debido a la creciente, lo que les obligó a aplazar sus labores para el día siguiente. (Lea: Afectaciones dejadas por avalancha en La Argentina, Huila)

 

Predios inundados, animales rodados, animales atrapados en ríos, atracos, robo de equipos, hurto de motos, derrumbes, pasos imposibles, pasos por los ríos sobre las motocicletas, motos y vehículos atrapados en barrizales y en vías convertidas en lodazales, son el pan de cada día de los vacunadores en el país.

 

Al cerrar esta crónica precisamente se presentó la muerte de un vacunador que transitaba en su motocicleta por la vía que conduce hacia Aracataca en Magdalena, al parecer fue arrollado por un vehículo fantasma, ante lo cual se espera el dictamen del Instituto de Medicina Legal.