Bloqueos, combates y restricciones para movilizar animales han elevado los costos de los productores y debilitado el comercio regional. Eduardo Nates advierte que, sin vías seguras, continuará deteriorándose una actividad clave para el abastecimiento y el empleo rural.
El Cauca pasó de tener cerca de un millón de bovinos hace tres décadas a vacunar hoy alrededor de 300.000, según Eduardo Nates, empresario y delegado departamental ante la junta directiva de Fedegán. La caída ocurre mientras los enfrentamientos armados, los bloqueos y la inseguridad restringen la producción rural. (Lea en CONtexto ganadero: Vía Panamericana, nuevo blanco de los violentos para demostrar poder y desconectar a Colombia)
La crisis volvió a quedar en evidencia tras los combates registrados en Huisitó, zona rural del municipio de El Tambo, entre la estructura Carlos Patiño y unidades del Ejército. La Defensoría del Pueblo informó el 25 de julio de 2026 que seis personas habrían resultado heridas y que existían afectaciones sobre población civil y una institución educativa.
Para los ganaderos, estos episodios son la expresión visible de un deterioro acumulado que encarece la movilización, reduce la inversión y debilita el comercio con Valle del Cauca, Nariño y Ecuador. El problema ya no es únicamente de seguridad: compromete el abastecimiento y la competitividad del suroccidente.
Nates sostuvo que la reducción del hato refleja décadas de violencia, economías ilegales, abandono institucional y pérdida de rentabilidad. “Los pocos ganaderos que quedamos seguimos poniendo el pecho; es una actividad que hacemos casi más por amor que por verdadera rentabilidad”, afirmó a CONtexto ganadero.
La ubicación del Cauca, entre Cali, la costa Pacífica y la frontera ecuatoriana, lo convierte en corredor estratégico para el comercio legal, pero también en territorio disputado por organizaciones armadas y redes del narcotráfico. Esa tensión termina trasladándose a los costos de cada finca.
Los productores dependen de las carreteras para comprar medicamentos veterinarios, alimentos, herramientas y otros insumos, además de trasladar animales hacia plazas y plantas de beneficio. Cuando una vía queda cerrada, el calendario productivo se altera, los gastos aumentan y se limitan nuevas inversiones privadas.
La cercanía comercial entre Popayán y Cali era muy grande; allí se adquieren servicios, droga veterinaria y buena parte de los insumos ganaderos”, explicó Nates. La imposibilidad de circular con normalidad, añadió, genera una afectación considerable para las explotaciones.
Ganado atrapado en vías
La carretera Panamericana es el principal vínculo económico del Cauca con el resto del país. Los bloqueos provocados frecuentemente por enfrentamientos, amenazas o protestas interrumpen el tránsito de camiones y exponen a los bovinos a largas esperas, estrés, pérdida de peso y riesgos sanitarios.
Nates relató que algunos transportadores han debido descargar los animales durante bloqueos y afrontar después la dificultad de embarcarlos nuevamente. A ese escenario se suman trámites administrativos para obtener las guías de movilización y la incertidumbre sobre la duración de cada recorrido.
El efecto se extiende más allá de las fincas, pues menos movilidad significa menor oferta en los mercados, dificultades para cumplir negocios, pérdida de jornales y una desconexión creciente entre productores, proveedores, compradores y consumidores.
Crisis humanitaria
La Defensoría señaló que doce niños, el rector y docentes se encontraban en una escuela durante los enfrentamientos de Huisitó. El organismo pidió a los actores armados respetar el Derecho Internacional Humanitario y a la Fuerza Pública extremar las medidas de precaución.
Ese realidad muestra que la actividad económica comparte territorio con comunidades expuestas a riesgos físicos y psicosociales. Sin escuelas seguras, vías transitables y presencia institucional, resulta difícil retener familias, trabajadores e inversión en las zonas rurales. (Lea en CONtexto ganadero: Inseguridad afecta a 22.000 camioneros al día: violencia en carreteras lastima la economía rural)
Una vía decisiva
Nates cuestionó la respuesta del Gobierno saliente y expresó expectativas frente a la siguiente administración. Su petición central es garantizar el control permanente de la Panamericana, ruta de la que dependen Cauca, Valle, Nariño y, en buena medida, Putumayo.
“La carretera Panamericana es nuestro cordón umbilical con el resto del país y con los movimientos comerciales y económicos de Colombia”, sostuvo. Protegerla, añadió, permitiría recuperar la confianza, reactivar el intercambio regional y devolverle perspectivas de crecimiento a la ganadería caucana.
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