Los equipos encargados de recorrer zonas apartadas para inmunizar a bovinos y bufalinos están siendo interceptados por bandas armadas y delincuentes comunes. Los casos recientes de robos de motos, amenazas y bloqueos a su libre movilización muestran un riesgo creciente para la sanidad animal y para quienes realizan esta labor esencial.
En las últimas semanas, el ciclo de vacunación contra fiebre aftosa y brucelosis bovina en zonas rurales de varios departamentos colombianos ha enfrentado un inesperado y peligroso enemigo: la inseguridad. Profesionales que salen a cumplir su labor de cuidado animal han sido víctimas de robos, amenazas y extorsiones, a manos de bandas del crimen organizado que imponen zonas de exclusión territorial.
Entre los más afectados están los vacunadores, que deben desplazarse en motocicleta por caminos rurales de difícil acceso, muchas veces sin escolta. (Lea en CONtexto ganadero: Vacunadores del ciclo contra aftosa, víctimas del crimen organizado en Colombia)
El panorama lo describió el líder de los Frentes Solidarios de Seguridad y Paz, el general (r) Fernando Murillo, quien aseguró que “esta violencia no va directamente contra los ciclos de vacunación, sino contra quienes los ejecutan”.
La alerta creció tras la más reciente reunión del Observatorio de Seguridad, celebrada con la participación de la Dicar, en la que se presentaron los casos de la semana y se pusieron en evidencia los peligros que acechan a quienes trabajan en el campo.
Concretamente, en lo que va del año se han documentado 20 incidentes de inseguridad relacionados con el ciclo de vacunación. Solo la semana pasada se registraron 9 nuevos eventos, entre ellos destaca el hurto de una motocicleta en la zona rural de Maicao, cuando un profesional se dirigía a aplicar vacunas.
El problema no es homogéneo, pues en departamentos como Nariño, especialmente en los municipios de Ipiales, Puerres y Córdoba, hay veredas donde la vacunación ya no se realiza. Lugares como Pailón, La Playa, Monte Alto, Monte Bajo, Verde o Monopamba han sido declarados de “alto riesgo” debido a la presencia de grupos armados que imponen su control territorial.
Murillo advirtió que la alteración del orden público en estas zonas impide la vacunación, lo que afecta directamente la salud animal, la economía del campesinado y la seguridad alimentaria regional. “Si no podemos llegar con vacunas, quedamos expuestos a brotes que podrían diezmar hatos ganaderos enteros”, explicó.
¿Qué se está haciendo?
Para mitigar la amenaza, los coordinadores del ciclo de vacunación comenzaron a enviar diariamente lo que llaman “píldoras de seguridad”, que son recomendaciones operativas para vacunadores, rutas seguras, horarios de menor riesgo y protocolos mínimos de autoprotección.
Según relatos expuestos por Murillo, el patrón delictivo se repite. Las bandas, algunas identificadas como pertenecientes a grupos indígenas armados, otras simplemente delincuentes comunes, seguirían una rutina precisa en la que esperan a los vacunadores en zonas rurales, les hurtan las motos y luego extorsionan a la víctima para devolverla. En ocasiones, además del vehículo, desaparecen vacunas, documentos o equipos médicos.
Las pérdidas materiales son evidentes, pero el daño trasciende lo tangible, ya que el miedo, la inestabilidad y la interrupción de los ciclos de vacunación pueden desencadenar brotes epizoóticos con consecuencias graves para el sector ganadero y la salud comunitaria.
¿Qué pasa si no se actúa?
La vacunación ganadera no es un lujo, sino una necesidad estratégica que garantiza la sanidad de los hatos, protege la inversión de los ganaderos y contribuye a la seguridad alimentaria nacional. Interrumpirla por inseguridad representa una pérdida doble, pues los animales se vuelven vulnerables a enfermedades, y los esfuerzos de control sanitario quedan en vano.
Para Murillo, la situación exige respuestas urgentes, pues “no basta con consejos de seguridad, necesitamos presencia estatal real, vigilancia en rutas rurales, acompañamiento de las autoridades y sanciones ejemplares a quienes atentan contra esta labor vital.” (Lea en CONtexto ganadero: Conozca el tesón, compromiso y dedicación de nuestros vacunadores)
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