CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
Estrategia de Asogacentro para contrarrestar la informalidad y mejorar precios de la leche

Foto: alcaldianeiva.gov.co

La escasez de leche, provocada por la reducción de la captación formal y el alza de los insumos, ha elevado los precios en el mercado informal.

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El 90% de la leche del Atlántico se mueve en la sombra de la informalidad

por: Melanny Orozco- 31 de Diciembre 1969

Una red creciente de queseras informales, el colapso de la histórica Coolechera y el abandono estatal están llevando al límite a más de 5.000 familias ganaderas en el Atlántico. La informalidad, lejos de ser una solución, amenaza la seguridad alimentaria, la calidad de los productos y la sostenibilidad del campo costeño.

Una red creciente de queseras informales, el colapso de la histórica Coolechera y el abandono estatal están llevando al límite a más de 5.000 familias ganaderas en el Atlántico. La informalidad, lejos de ser una solución, amenaza la seguridad alimentaria, la calidad de los productos y la sostenibilidad del campo costeño.


La producción de leche en el departamento del Atlántico atraviesa uno de sus momentos más críticos. En medio de un inclemente verano, con pasturas escasas y altos costos de alimentos concentrados, los pequeños y medianos ganaderos se ven empujados hacia el mercado informal como única salida para comercializar su producto.

La situación se agrava por el debilitamiento de la cooperativa Coolechera, un emblema con más de 90 años de historia, que hoy lucha por sobrevivir en medio de la indiferencia estatal. (Lea en CONtexto ganadero: Lecheros informales, posibles afectados por situación actual del mercado)

“El impacto de la informalidad ha sido brutal. Hoy el 90% de la leche producida en el Atlántico no pasa por canales formales”, afirmó Jorge Rodríguez, representante legal de Asoganorte.

Este fenómeno ha hecho que, en tan solo dos años, el número de queseras informales pase de 197 a casi 480, multiplicándose en cada rincón del departamento. En Barranquilla, por ejemplo, es común ver en cada esquina quesos costeños artesanales, sin pasteurizar, con altos contenidos de sal y sin controles de calidad ni sanidad.

La escasez de leche, provocada por la reducción de la captación formal y el alza de los insumos, ha elevado los precios en el mercado informal. De pagar $1.800 por litro hace unos meses, ahora el precio supera los $2.500. Esta alza, si bien en apariencia podría beneficiar al productor, se da en un entorno sin garantías, donde no hay contratos, trazabilidad ni condiciones justas de pago.


La crisis de Coolechera


El colapso de la cooperativa Coolechera, ubicada en el Atlántico, ha dejado sin apoyo a unas 850 familias ganaderas que dependían de ella. Según Rodríguez, esta cooperativa es más que una empresa: “Es el regulador de precios, el termómetro del sector, el corazón económico del pequeño productor”.

La firma enfrenta serias dificultades para competir en precio. Mientras los compradores informales pagan entre $2.400 y $2.500 por litro, la cooperativa solo alcanza a ofrecer valores entre $2.000 y $2.100.

Su posible desaparición afectaría directamente a más de 5.000 personas entre ganaderos, ordeñadores, porteadores, trabajadores y comercializadores.

El abandono estatal es evidente, pues a pesar de múltiples llamados al Ministerio de Agricultura y de Comercio, no ha habido apoyo ni soluciones concretas.

Desde Asoganorte se ha propuesto que la leche de Coolechera sea incluida en programas oficiales como el PAE (Programa de Alimentación Escolar) o el suministro a fuerzas militares, pero hasta ahora, las propuestas han caído en saco roto.


Producción más costosa y venta informal


La situación económica ha obligado a los ganaderos formales a recurrir a canales informales para poder subsistir. “Hoy producir un litro de leche es costoso, y en temporadas de lluvia, cuando la oferta aumenta, los precios podrían caer hasta $1.000 o $1.200 por litro. Eso no cubre ni los costos básicos de operación”, advirtió Rodríguez.

Sin una cadena formal que ofrezca estabilidad, muchos productores dependen de pequeños almacenes agropecuarios y mercados municipales para adquirir insumos y medicamentos.

Esta descentralización ha dinamizado microeconomías locales, pero no representa una solución estructural.


Futuro sin regulación


El crecimiento del mercado informal no solo pone en riesgo a los ganaderos, también a los consumidores. La ausencia de controles fitosanitarios puede derivar en problemas de salud pública, especialmente al consumir productos como quesos no pasteurizados.

A menos que el Estado intervenga con medidas urgentes, como inyecciones financieras a Coolechera y políticas de protección al productor formal, el sistema continuará desmoronándose. Y con él, desaparecerá una tradición ganadera que ha alimentado por décadas a la región Caribe.

Rodríguez concluyó que si no se actúa hoy, mañana no habrá leche ni para el desayuno de nuestros niños ni para sostener el alma del campo. (Lea en CONtexto ganadero: Informalidad de la cadena láctea: Retos para su modernización)