Fedegán denuncia ‘carrusel’ comercial en frontera colombovenezolana

Por: 
CONtexto Ganadero
06 de Diciembre 2012
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Lafaurie manifiesta que los efectos de estas prácticas comienzan a sentirse en la cadena cárnica.
Lafaurie manifiesta que los efectos de estas prácticas comienzan a sentirse en la cadena cárnica.
El presidente ejecutivo de Fedegán, José Félix Lafaurie, envió una carta al Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Juan Camilo Restrepo, así como al director general de la DIAN, Juan Ricardo Ortega, en la cual les explica gráficamente cómo opera un nefasto “carrusel” comercial en la zona fronteriza con Venezuela.
 
Los ganaderos de la zona limítrofe con Venzuela está alarmados. Aprovechando la diferencia cambiaria, además de los subsidios a algunos alimentos de la canasta familiar en el vecino país, se ha producido una salida indiscriminada de ganado en pie, situación que perjudica notablemente la economía ganadera y pone en riesgo el estatus de País Libre de Fiebre Aftosa con Vacunación, que ostenta Colombia y que le ha abierto mercados internacionales para exportar productos y material genético de origen pecuario.
 
La comunicación señala que la información fue aportada por frigoríficos colombianos localizados en la costa norte y en uno de sus apartes reza: “Como es de su conocimiento, durante lo transcurrido del año 2012 las relaciones comerciales con Venezuela se han ido restableciendo gradualmente, sin embargo, para el sector ganadero ya comienzan a evidenciarse los efectos negativos de un comercio distorsionado por la política cambiaria y de control de precios que impera en Venezuela, que no solo ha favorecido la salida indiscriminada de animales en pie, que a octubre de 2012 totalizan 198.940 animales, sino que estimulan el ingreso al país de carne en canal y despostada venezolana, sin ningún control aduanero ni sanitario, configurándose en una grave práctica de contrabando que amenaza toda la cadena cárnica bovina colombiana”.
 
Esta situación es aprovechada por comercializadores de ambos lados de la frontera, que compran animales en Colombia a un precio promedio de 1.58 USD/Kg y lo venden en Venezuela a precios que varían entre 1.65 USD/Kg (cuando se vende a precios regulados ) y 3.1 USD/Kg , lo que evidentemente hace que el negocio de exportación por sí solo sea rentable. Adicionalmente, el comercializador venezolano recibe los dólares por concepto de la importación de ganado colombiano a través del CADIVI.
 
En resumidas cuentas, un animal puesto en la frontera con Venezuela (incluyendo transporte y otros gastos), cuesta $1.614.063, equivalente a US$ 882. Sin embargo, el precio de venta en frontera fijado por CADIVI es de $2.433.900, que en dólares equivale a US$1.330, lo cual genera una utilidad neta de US$448, que son entregados al comercializador vía CADIVI, quien los toma y los regresa a Venezuela, pero a través del mercado negro, multiplicando automáticamente sus utilidades.
 
La carta indica que se está incurriendo en una práctica que atenta contra nuestro patrimonio sanitario y genera una competencia desleal a la industria frigorífica colombiana. Comercializadores inescrupulosos adquieren carne venezolana subsidiada y vía contrabando la vendan en Colombia a precios más bajos que los ofrecidos por la industria nacional. Esta carne ingresa al país evadiendo las aduanas y los controles sanitarios. En Venezuela el precio es de 25 BsF/kg para la carne en canal, la cual a un tipo de cambio en el mercado negro, equivale a US$ 1.67/kg, que en pesos colombianos representa un valor de $3.050/kg; mientras que un Frigorífico legal en Colombia vende este mismo producto a un precio promedio de $5.500/kg.
 
El dirigente denuncia que en el sector lácteo se ha evidenciado una situación similar. Por la frontera de Arauca ingresan al país quesos fabricados con leche subsidiada en Venezuela, que luego son reempacados y comercializados en Cúcuta e incluso en Bogotá, agudizando la ya difícil situación que enfrenta el renglón por el ingreso de importaciones legales al amparo de los TLC. Y solicitó instalar puestos de control a lo largo de toda la frontera, en especial en zonas críticas como la Guajira, Arauca y Cúcuta, regiones netamente ganaderas en los que tengan presencia permanente las autoridades sanitarias y aduaneras, lo cual debe ser combinado con operativos conjuntos en lugares estratégicos como carreteras  y expendios.