Informe especial: ¿Vías terciarias o caminos de herradura?

Por: 
Diego Castrillón Franco
05 de Abril 2013
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Vías terciarias Colombia
Así luce una vía de Barbacoas, Nariño, situación que hace que transitar por ella resulte casi imposible. Foto: CONtexto Ganadero.
Colombia es un país con extensas cadenas montañosas. 3 cordilleras atraviesan el territorio y entre ese sistema, las vías terciarias aparecen como la salvación para la movilidad de miles de colombianos que residen en el campo y ven en la actividad agropecuaria una fuente de ingresos, que muchas veces no es efectiva ante las precarias condiciones en las que se encuentran los accesos a las diversas zonas del país.

Desde La Guajira, hasta el Valle del Cauca, pasando por la Orinoquía, los Santanderes y el centro del país, la problemática es generalizada, la mayoría de estos accesos, son unos caminos de herradura, los cuales requieren una intervención urgente por parte de las entidades municipales, encargadas, desde 2012 del mantenimiento, según lo manifestó el presidente, Juan Manuel Santos en su momento.
 
“Son los alcaldes los que van a velar por arreglar la carretera aquí, por arreglar la carretera allá, porque además son los que están en permanente contacto con la gente, con las comunidades, con las juntas de acción comunal; son los que reciben la presión, entonces ellos van a ser los responsables de arreglar eso”, aseguró el mandatario.

Sin embargo, antes de la decisión tomada por el presidente, desde febrero de 2011, se puso en marcha el programa “Caminos para la Prosperidad”. (Conozca de forma interactiva, en este link, el estado de las vías secudarias y terciarias en Colombia)
 
Esta iniciativa viene siendo liderada por el Invías, que prometió atender 50 mil kilómetros de vías terciarias e invertir $1,2 billones hasta 2014, además de generar 6.000 empleos directos y 15 mil indirectos, todo esto como una medida de choque no solo frente a las afectaciones causadas por el invierno en ese momento, sino que también es vital para mejorar la calidad de vida del agro colombiano.

“Caminos para la Prosperidad atenderá 50 mil kilómetros de red terciaria y traerá además beneficios para las diferentes comunidades y regiones del país, tales como fácil acceso y traslado de productos agropecuarios, mejoras en la transitabilidad y movilidad de pasajeros y carga”, explicó en su momento Carlos Rosado, Director del Instituto Nacional de Vías. (Ministerio de Transporte confirma primeras inversiones en vías terciarias)

Pero, ¿cómo se encuentra el panorama del país en cuanto a las vías terciarias? CONtexto Ganadero, investigó en varias zonas de Colombia la situación actual de estos accesos, los cuales en varias regiones se encuentran en estado lamentable. (Lea acá: en qué zonas se invertirá en vías terciarias)

Región Caribe, sin vías terciarias

El clamor de esta zona del país es ejecución y celeridad. Aunque en varios municipios de esta zona ya se vienen adelantando obras de rehabilitación, la gran mayoría está pide a gritos que se entreguen los recursos necesarios para que los caminos de herradura por los que deben transitar, y que solo pueden ser usados por las motocicletas y los vehículos pesados, se conviertan en vías óptimas que permitan una mejor movilidad y mayor facilidad para quienes necesitan transportar sus productos para poderlos vender.

Para los productores y ganaderos de la zona, lo más complicado es cuando llueve. Según José Ricardo Bedoya, profesional en Gestión de Proyectos Estratégicos de Fedegán en Pivijay, “las vías son transitables en temporada seca, pero cuando hay invierno, es casi imposible que la gente pueda sacar sus productos”, explicó Bedoya. (TLC sin vías terciarias: el campo colombiano acorralado)
 
 

Esta situación se repite en Cesar, La Guajira y Córdoba, donde los recursos prometidos por el Gobierno aún no se materializan en vías óptimas para que los pequeños productores de esta región puedan transitar y comercializar con mayor facilidad su producción.

Los Santanderes y el invierno

La temporada invernal de 2010 y 2011 golpeó fuertemente a esta zona del país. Vías principales destruidas por los derrumbes, municipios que fueron borrados por cuenta de fallas geológicas y vías terciarias que pasaron a un último plano, haciendo más difícil vivir por cuenta de la agricultura, ante la imposibilidad de llevar a los centros de acopio los productos, debido a los altos precios del transporte.

Según explicó el doctor Freddy Hernández, director técnico de lácteos Rovirenses en Santander, el valor de los fletes es muy elevado, porque los vehículos sufren mucho durante cada recorrido, lo cual hace que un viaje que duraría 3 horas con carreteras en buen estado, puede llegar a durar hasta 10 horas.
 
“Estos desplazamientos tan largos lo único que hace es dañar la leche que se extrae de la finca, porque la calidad de la leche, por ejemplo disminuye y las unidades formadoras de colonia aumentan, generando pérdidas”, explicó Hernández. ($40 billones invertirá el Gobierno en la infraestructura del país)

Para los productores, el mal estado en el que se encuentran las vías terciarias de la región, hace más costosa su actividad, porque deben pagar más por flete, cobrar más por sus productos y buscar un punto de equilibrio, para evitar que lleguen las pérdidas, lo cual los haría retirarse del negocio.
 
Región Andina, inversión y deterioro
 
Mientras que en departamentos como Tolima, las vías terciarias están en muy mal estado, en Huila y Caldas, por citar algunos, ya hay recursos para estos accesos, los cuales fueron destinados por las Gobernaciones y harán más viable y fácil trabajar en el sector agropecuario.

Germán Londoño, profesional de Gestión Productiva y Desarrollo Ganadero de Fedegán en Caldas, explicó que en este momento el departamento se encuentra a punto de empezar muchas acciones en la zona, gracias a los combos de maquinaria que dispuso el Ministerio de Transporte, además de $9.000 millones con los cuales se asegura el mantenimiento periódico de las vías. “No solo son esos recursos, hay $3.000 millones más para la construcción de redes terciarias para el departamento”, manifestó Londoño.

Sin embargo, en el Tolima, la situación es totalmente opuesta. Cerca del 70% de las vías se encuentra en condición lamentable. Las causas son múltiples: fallas geológicas, desbordamientos de los ríos, derrumbes, caída de la banca; efectos que muchas veces son producto del clima y que si no se intervienen a tiempo, los daños son cada vez más graves y constantes. (Aprueban grandes proyectos viales para mejorar la movilidad del país)

Para Juan Carlos Arcos, Profesional en Gestión Productiva y Salud Animal de Fedegán en Tolima, “desde que las lluvias regresaron para los productores es mucho más complicado sacar su producción, además las vías se vuelven más complicadas y hasta peligrosas”, dijo el profesional de la Federación.

La Orinoquía, afectada por el boom del petróleo
 
La región nunca pensó que con la explotación de petróleo las vías terciarias iban a verse tan perjudicadas. Las tractomulas que recorren a Casanare, Meta, Vichada, Guaviare, pesan más de 35 toneladas, lo cual ha generado que ante el excesivo tráfico pesado, los accesos queden totalmente destruidos, sin que a la fecha hayan sido reparados.

“Las vías del Meta y de Guaviare necesitan inversión y desarrollo, porque estamos muy atrasados en esa materia. Por ejemplo la vía hacia San José es la única pavimentada, de resto solo son trochas y caminos de difícil acceso, por eso son necesarios recursos para mejorar la movilidad de la región”, le contó a este medio Ariel Galvis, coordinador de la Unidad Regional de Desarrollo Ganadero de Fedegán para Meta, Vichada y Guaviare, quien tambien aseguró que con la llegada del invierno, adelantar obras van a ser más complicado y el más perjudicado es el pequeño productor. (‘Las grandes obras de infraestructura arrancaron en el país’: Cecilia Álvarez-Correa)
 

Ante la falta de vías, los campesinos y ganaderos deben ingeniárselas para lograr llegar a los centros de acopio de alguna de estas ciudades, para vender sus productos, intentando no perder y así recuperar lo invertido, sobre todo por los altos costos de los fletes.
 
Valle y Nariño, lodo por doquier
 
La situación climática de Nariño ha hecho que las vías terciarias estén en pésimo estado, pero sin importar poner en riesgo la integridad física, cientos de nariñenses salen a las calles de Barbacoas, para brindarles ayuda a los transeúntes y conductores, quienes deben sortear las peores condiciones de la vía para llevar a su destino final a sus pasajeros.

La escena se repite frecuentemente. Los vehículos quedan atrapados en lodazales, y la comunidad con cuerdas o empujando, ayudan a sacar todo tipo de medio de transporte, para permitirles a los usuarios llegar a su destino final. (Movilidad en el campo)
 
 
Mientras que en Nariño, la situación es crítica, en Valle, las vías están en condiciones aceptables, pero es necesario que la inversión y los recursos aumenten, para permitirles a los pequeños productores de la zona, llegar a los centros de acopio y así lograr las ventas para que el modelo de negocio sea rentable.
 
Ante este panorama de las vías terciarias, es lamentable la cantidad de dificultades que deben sortear los productores agrícolas, porque sin accesos de calidad, altos costos de insumos, la revaluación, falta de investigación científica, entre otros factores, hacen que trabajar en el sector, sea cada vez más costoso y menos rentable.