Productores denuncian pérdidas crecientes, redes delictivas más organizadas y fallas en el control de la comercialización de carne. Otros municipios como Fonseca, El Molino y Distracción concentran un aumento sostenido de este delito.
El reciente sacrificio ilegal de reses dentro de una finca en la vereda La Mina, en San Juan del Cesar, La Guajira, volvió a encender las alarmas entre los ganaderos de ese departamento.
El caso, ocurrido en los últimos días, expone un fenómeno que, según líderes del sector como Yasid Pushaina Rojas, miembro de la junta directiva de Fedegán, crece y evidencia mayores niveles de organización criminal y una preocupante falta de resultados institucionales.
En el sur de La Guajira, municipios como San Juan del Cesar, Fonseca, El Molino y Distracción concentran un aumento sostenido de estos delitos. El abigeato y el carneo dejaron de ser hechos aislados para convertirse en una amenaza estructural que compromete la sostenibilidad económica del sector ganadero.
Pushaina Rojas aseguró que “es una situación bastante delicada. En los últimos meses ha habido un incremento amplio en el carneo, especialmente en esta zona. Esto acaba con la producción de cualquier ganadero”. Su advertencia se da considerando que San Juan del Cesar es uno de los principales núcleos productivos del departamento. (Lea en CONtexto ganadero: Abigeato en San Juan del Cesar deja pérdidas superiores a $300 millones: cámaras captan el ataque)
La difícil situación, además, trasciende lo económico. La inseguridad está erosionando la confianza de los productores en las instituciones. Aunque se reportan acompañamientos oficiales tras las denuncias, el dirigente gremial aseguró que los resultados son insuficientes. “Se hace el proceso, pero no pasa nada. No vemos acciones concretas”, señaló.
El impacto se agrava por un entorno donde la informalidad facilita la operación delictiva. La falta de control en la comercialización de carne y la ausencia de infraestructura adecuada están creando un escenario propicio para la ilegalidad.
Delitos en expansión
Los testimonios del gremio coinciden en que la modalidad ha cambiado. Ya no se trata únicamente del robo de animales en pie, sino del sacrificio dentro de los predios, lo que reduce riesgos para los delincuentes y acelera la comercialización ilegal.
“Ya van más de 100 animales afectados en San Juan del Cesar. Es alarmante”, advirtió Pushaina. En muchos casos, las pérdidas son totales para pequeños productores, quienes ven desaparecer su patrimonio en cuestión de horas. (Lea en CONtexto ganadero: El abigeato bajó en 2025 según las autoridades, ¿es real o es un espejismo?)
La situación también evidencia un nivel de organización superior. Según el dirigente, los grupos delictivos operan mediante corredores entre municipios, lo que dificulta su control y persecución.
Uno de los factores que agrava la crisis es la debilidad en la cadena de comercialización. En San Juan del Cesar no existe actualmente una planta de beneficio municipal, lo que limita la trazabilidad de la carne.
“Hoy vemos carne vendiéndose en tiendas sin control. No sabemos de dónde viene”, explicó Pushaina. A esto se suma el sacrificio clandestino en traspatios y zonas rurales, lo que rompe cualquier posibilidad de verificación legal. Este vacío afecta la sanidad y legalidad del producto y abre la puerta para que el ganado robado ingrese fácilmente al mercado.
Aunque los ganaderos reconocen presencia institucional, cuestionan su efectividad. La captura de sospechosos sin consecuencias judiciales sostenidas ha generado desconfianza. “Han agarrado personas, pero después las sueltan. Entonces uno no sabe qué hacer”, afirmó el representante gremial.
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