De poco o nada sirven las alertas tempranas, pues todos los hechos ocurrieron en territorios donde ya se habían advertido los riesgos para la población civil y la presencia de estructuras armadas ilegales. Organizaciones sociales insisten en que la disputa por el control territorial deja un daño colateral en comunidades de distintas regiones del país.
Durante el fin de semana del 7 y 8 de junio, tres hechos de violencia ocurridos en Antioquia, Norte de Santander y Atlántico dejaron un saldo de diez personas asesinadas como muestra de la persistencia de escenarios de riesgo para la población civil en diferentes regiones del país.
Las acciones violentas se registraron en Remedios, Cúcuta y Soledad, territorios donde la Defensoría del Pueblo había emitido alertas tempranas relacionadas con la presencia de grupos armados ilegales, disputas por el control territorial y diversas formas de gobernanza criminal que afectan a las comunidades. (Lea en CONtexto ganadero: Tres masacres y un atentado en menos de una semana: ¿qué está pasando en Colombia?)
La coincidencia de tres masacres en menos de 48 horas plantea interrogantes sobre la efectividad de las medidas de prevención en zonas donde los riesgos ya habían sido identificados por las autoridades.
Indepaz reportó que estas corresponden a las masacres número 62, 63 y 64 registradas en Colombia durante lo que va de 2026.
Se trata de una situación que evidencia que la violencia continúa manifestándose tanto en áreas rurales como urbanas, afectando a comunidades que conviven con la presencia de múltiples actores armados y estructuras criminales.
Nordeste antioqueño
El caso con mayor número de víctimas se presentó en la vereda Las Camelias, zona rural del municipio de Remedios, Antioquia. De acuerdo con la información conocida hasta el momento, hombres armados ingresaron a una finca, incendiaron varias viviendas y retuvieron a cuatro personas.
Posteriormente fueron hallados los cuerpos de dos hombres y dos mujeres, entre ellos Efraín de Jesús Botero y Rocío Silva.
Las autoridades investigan las circunstancias de los hechos y manejan como hipótesis preliminar la posible participación de integrantes del Frente 4 del Bloque Magdalena Medio de las disidencias de las Farc, organización con presencia en esta subregión del Magdalena Medio.
La Defensoría del Pueblo había advertido previamente sobre el riesgo persistente para la población debido a la presencia simultánea de grupos armados ilegales que ejercen control social, económico y territorial.
Frontera en disputa
Horas después, en la vereda Agua Clara, zona rural de Cúcuta, fueron encontrados los cuerpos de tres hombres con signos de violencia.
Las víctimas aún no han sido identificadas por las autoridades, mientras Medicina Legal se encarga de los procedimientos correspondientes para establecer sus identidades y esclarecer las circunstancias del crimen.
Indepaz insistió en que la Defensoría había alertado sobre la situación de riesgo en esta zona fronteriza, donde confluyen organizaciones armadas ilegales que buscan imponer control social mediante amenazas, homicidios selectivos, extorsión y restricciones a la movilidad.
La complejidad del escenario en Norte de Santander se relaciona con la presencia de múltiples estructuras armadas que disputan corredores estratégicos y economías ilegales. (Lea en CONtexto ganadero: Más ataques dejan decenas de muertos: ¿quién protege a Colombia de cara a las elecciones?)
Violencia urbana
El tercer hecho ocurrió en el barrio Ciudad Bolívar, en Soledad, Atlántico. Según las autoridades, hombres armados llegaron en motocicleta a un establecimiento comercial y dispararon contra varias personas que se encontraban en el lugar. El ataque dejó tres personas fallecidas y cuatro más heridas.
Las víctimas mortales fueron identificadas como Luis Miguel Alvarado Gómez, Carmelo de Jesús Chueco Escobar y Ronald Ramón Acosta Gómez.
La Defensoría del Pueblo también había advertido sobre los riesgos existentes en este municipio del área metropolitana de Barranquilla, donde operan diversas estructuras criminales vinculadas a disputas por economías ilegales, extorsiones y control territorial.
Para Indepaz, la ocurrencia de estas tres masacres en un mismo fin de semana refleja la continuidad de dinámicas de violencia que afectan a diferentes regiones del país pese a las advertencias institucionales existentes.
Finalmente, aunque los contextos son distintos, los tres casos comparten un elemento común enfocado en que ocurrieron en territorios donde ya se habían identificado riesgos para la población civil derivados de la presencia y actuación de grupos armados ilegales.
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