Cerca de 800 integrantes de esta comunidad indígena llegaron desde el Cauca para exigir soluciones frente a decisiones oficiales que, aseguran, afectan su territorio. La tensión crece en la capital mientras se abre una mesa de diálogo urgente y que se espera para este viernes a partir de las 8 a.m.
Desde el 21 de abril, cerca de 800 indígenas del pueblo Misak protestan en Bogotá para exigir respuestas del Gobierno frente a decisiones sobre tierras que consideran lesivas para su territorio ancestral. Las manifestaciones, que se concentran en el centro de la capital y sectores como La Macarena, incluyen acciones de presión institucional y se mantendrán de forma indefinida hasta lograr una solución.
La tesis que marca el desarrollo de esta situación es que el conflicto por la tierra sigue siendo uno de los principales factores de tensión social en Colombia, con efectos que trascienden lo rural y llegan al sector político del país.
En este caso, las resoluciones de la Agencia Nacional de Tierras han detonado una movilización que pone en evidencia las fracturas en la política agraria. (Lea en CONtexto ganadero: La minga en la Universidad Nacional)
Y es que el pueblo Misak alega que ha perdido cerca de 9.600 hectáreas, lo que interpretan como un despojo que afecta su estabilidad territorial y cultural. Sus voceros han sido enfáticos en señalar que estas tierras ancestrales estarían siendo reasignadas a otros grupos, lo que ha generado malestar dentro de su comunidad y entre otros pueblos indígenas.
En Colombia, cerca de dos millones de indígenas habitan territorios que suman alrededor de 36 millones de hectáreas. Sin embargo, la distribución, formalización y administración de estas tierras sigue siendo motivo de controversia.
Presión política
Las movilizaciones han tenido como escenario puntos estratégicos de Bogotá como la carrera Séptima y la Plaza de Bolívar. En un hecho que elevó la tensión, algunos manifestantes ingresaron a la fuerza al Ministerio de Relaciones Exteriores, evidenciando la urgencia de sus demandas ante lo que consideran falta de respuesta institucional.
El campamento instalado en La Macarena se ha convertido en símbolo de permanencia. Allí, los manifestantes han reiterado que no abandonarán la ciudad hasta que se establezca una mesa de diálogo con capacidad real de decisión. La protesta, organizada y sostenida, busca mantener la presión sobre el Ejecutivo. (Lea en CONtexto ganadero: Tras acuerdo entre Indígenas y Gobierno, finalizó la minga)
¿Qué dice el Gobierno nacional?
El ministro del Interior, Armando Benedetti, aseguró que “con la ministra de Agricultura nos hemos reunido con los gobernadores del pueblo Misak. Lo que tratamos de buscar es que unas tierras que ellos tienen, que parece que por algunas resoluciones se les han quitado, vamos a buscar una solución que sea viable en el territorio y que no agudice más el conflicto. Lo que tratamos de buscar es la paz y la armonía en la región”.
Por su parte, la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, explicó que “hemos construido una ruta de trabajo para atender reivindicaciones específicas alrededor de constitución de resguardos del pueblo Misak en diferentes lugares y una ruta de atención humanitaria y administrativa para resolver un conflicto”.
Además, confirmó la instalación de una mesa de diálogo con garantías institucionales para el viernes a partir de las 8:00 a.m.
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