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¿Qué hay detrás del comunicado del ELN en plena campaña?

Melanny Orozco 06 de Mayo 2026
defaultDesde esta perspectiva, la propuesta del ELN no solo resulta improcedente, sino que plantea un desafío directo a los principios básicos de la democracia.

Un nuevo pronunciamiento del grupo armado reabre el debate sobre su papel en momentos electorales y plantea dudas sobre quién define el rumbo del país. Eduardo Mackenzie, periodista, analista y escritor, advirtió que minimizar estas señales podría distorsionar la percepción pública y afectar la legitimidad democrática.


En medio del calendario electoral colombiano, el reciente comunicado del ELN dirigido al futuro gobierno reabre la discusión sobre el papel de los actores armados en la política, al plantear un acuerdo nacional sin interlocutor definido y en un contexto marcado por tensiones de orden público, lo que obliga a analizar sus implicaciones para la democracia y la institucionalidad.

El mensaje del ELN no aparece en un vacío político. Su difusión, en plena antesala electoral, sugiere una intención que va más allá de una invitación al diálogo. En un momento en que los ciudadanos se preparan para elegir a sus gobernantes, la irrupción de este tipo de comunicados introduce un elemento de presión que, según analistas, busca incidir en el escenario político venidero.. (Lea en CONtexto ganadero: Contradicciones entre lo acordado en la Mesa con el ELN y las declaraciones de su jefe máximo tienen al país escéptico: Lafaurie)

En conversación con CONtexto, Eduardo Mackenzie, periodista, analista y escritor, considera que el primer elemento problemático es la ambigüedad del destinatario. El comunicado no interpela a los candidatos en contienda, sino a un eventual gobierno futuro. Esta falta de precisión, sostuvo, debilita la coherencia del mensaje: “Si se quiere un diálogo, hay que definir el interlocutor”. En su lectura, se trata de un llamado difuso que evita el debate directo dentro de las reglas democráticas.

A esto se suma el uso de la consigna “libertad o muerte”, presente al inicio y al final del documento. Para Mackenzie, esta retórica resulta incompatible con cualquier intención de diálogo. La contradicción entre lenguaje beligerante y propuesta política refuerza la idea de que el comunicado responde más a una lógica ideológica que a un verdadero interés de concertación.

En el fondo, la discusión gira en torno a la legitimidad. El analista fue enfático en señalar que las decisiones sobre el rumbo del país corresponden exclusivamente a los ciudadanos a través del voto. “El gobierno lo decide el electorado, no una negociación con un grupo armado”, afirmó.

Desde esta perspectiva, la propuesta del ELN no solo resulta improcedente, sino que plantea un desafío directo a los principios básicos de la democracia.


Estrategia de guerra


El contexto en el que surge este comunicado no es casual. Según Mackenzie, este tipo de pronunciamientos forma parte de una táctica histórica utilizada en momentos de alta sensibilidad política. Inspirada en estrategias de presión ideológica, busca atraer sectores, influir en la opinión pública y generar divisiones.

No se trataría, entonces, de un intento genuino de construir acuerdos, sino de posicionarse en el debate nacional en un momento clave. La cercanía de las elecciones amplifica el impacto del mensaje y aumenta su capacidad de generar incertidumbre.

Otro punto crítico es la narrativa que presenta el grupo armado. En el comunicado, el ELN niega su participación en actividades ilícitas, lo que contrasta con registros históricos ampliamente documentados. Para Mackenzie, este tipo de afirmaciones forman parte de un ejercicio de propaganda porque “se presentan como víctimas y trasladan la responsabilidad al resto del país”. (Lea en CONtexto ganadero: Primer punto del acuerdo con el ELN es para que todos estén preocupados: SAC)

Esta construcción discursiva, añadió, dificulta cualquier posibilidad de diálogo real, al partir de una negación de responsabilidades. En ese sentido, el mensaje no busca tanto abrir una conversación como redefinir su imagen ante la opinión pública.


¿Qué riesgos hay?


El intento de posicionarse como interlocutor político en plena campaña plantea riesgos significativos. Para Mackenzie, aceptar ese rol implicaría desdibujar las reglas del juego democrático, donde las decisiones se toman mediante el voto ciudadano.

El riesgo mayor radica en la posibilidad de que se legitime la idea de renegociar el mandato popular una vez elegido un gobierno. Esto, advirtió, no solo afecta la institucionalidad, sino que introduce un precedente de inestabilidad política.

Frente a este escenario, la respuesta no puede ser el silencio. Mackenzie insistió en que los partidos y candidatos deben fijar posiciones claras para evitar que prospere la ambigüedad. “No hay que dejar espacio a las dudas”, señaló, subrayando la importancia de una respuesta firme dentro del marco democrático.

El comunicado del ELN, más que una propuesta concreta, se convierte así en un síntoma del momento político que atraviesa el país. Su análisis permite entender las intenciones del grupo armado y también medir la solidez de la democracia colombiana frente a presiones externas a su institucionalidad.


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