La sobreproducción de leche y el crecimiento del mercado informal han provocado una caída en el precio del queso en la región Caribe. Aunque los consumidores podrían verse beneficiados, los pequeños ganaderos advierten sobre pérdidas y competencia desleal que amenaza su sostenibilidad.
El precio del queso en el norte del país atraviesa un momento complejo. Lo que para algunos representa una oportunidad de compra más barata, para los productores se ha convertido en motivo de preocupación. Desde el gremio ganadero advierten que la situación está golpeando con fuerza a los pequeños productores y encendiendo las alarmas en el sector. (Lea en CONtexto ganadero: Triste récord para el sector ganadero: Colombia importó más lácteos que nunca en 2025)
Jorge Rodríguez, director de la Asociación de Ganaderos de la Costa Norte (Asoganorte), habló en entrevista con la Emisora Atlántico sobre la situación que vive el sector lácteo en la región. Según explicó, la caída en el valor del queso responde a varios factores, entre ellos la salida de miles de litros de leche hacia el mercado informal, fuera de la Cooperativa de Productores de Leche de la Costa Atlántica (Coolechera).
Sobreoferta y mercado informal
Rodríguez señaló que el principal detonante fue la sobreoferta del insumo utilizado para la elaboración de queso costeño o criollo. La dinámica cambió de forma drástica durante este verano, cuando el precio de la leche, que venía en un nivel favorable para los ganaderos, empezó a caer.
“Los ganaderos en general tenían un precio un poco más alto de la leche, la cual ayudaba a contrarrestar los gastos de sal mineralizada y alimento para sus ganados. Sin embargo, en este momento la leche se viene pagando a la baja”, afirmó.
En febrero de este año se habría presentado una sobreproducción de leche. A esto se sumó el cierre o la inactividad de una de las industrias que más acopiaba materia prima en la región, que recibía cerca de 300 mil litros diarios.
“En esta época, por lo general, el precio está al alza, pero este año se ha disminuido. En este momento, la industria que recopilaba la mayor cantidad de materia prima a nivel regional, unos 300 mil litros, ya no funciona y se están yendo al mercado informal”, explicó Rodríguez.
Ese volumen que no entra a la cooperativa termina alimentando la producción de queso en circuitos no formales. El dirigente gremial calcula que entre el 85 % y el 90 % de los afiliados, en su mayoría pequeños productores, están siendo afectados por esta dinámica.
Golpe al productor
La principal inquietud del gremio es el bajo precio de producción, que no compensa los costos de mantener las fincas en funcionamiento. Alimentación, suplementos y otros insumos siguen subiendo, mientras el ingreso por litro de leche disminuye.
El impacto se siente tanto en el Atlántico como en otros departamentos del Caribe. Para muchos ganaderos, el margen que les permitía sostener su actividad durante el verano se redujo de forma significativa. El bolsillo del productor, dicen, es el primero en resentirse cuando el mercado se desajusta.
Además, productos derivados como yogures, suero, mantequilla y el mismo queso se ven afectados al no ingresar a los canales formales de comercialización, lo que debilita la estructura de la cooperativa regional.
Precio al consumidor
Aunque el escenario es complicado para el productor, los consumidores podrían estar viendo una oportunidad. La sobreproducción ha presionado los precios a la baja en los mayoristas. (Lea en CONtexto ganadero: ¿Qué pasó con Coolechera? Su desplome amenaza con quebrar a productores del Caribe)
“En el chequeo de precios que se hizo este fin de semana, encontramos que el mayorista está recibiendo queso entre 16.000 y 17.000 pesos el kilo. Pero eso realmente todavía no se ve reflejado en el consumidor final. Aún en las tiendas de nuestros barrios hemos encontrado precios del queso a 12.000 a 14.000 pesos la libra, lo que equivale a 28.000 pesos el kilo”, aseguró Rodríguez.
A esto se suma la entrada de queso proveniente de otras regiones del país, como Caquetá, e incluso del mercado venezolano. Según el presidente de Asoganorte, estos productos llegan con precios más bajos, lo que genera una fuerte presión competitiva sobre los productores locales.
El gremio insiste en que, si no se toman medidas para ordenar el mercado y fortalecer la comercialización formal, la caída en el precio del queso podría convertirse en un problema estructural para la ganadería del norte del país.
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