Tras un encuentro entre autoridades y productores, se definieron nuevas medidas para contener la criminalidad que golpea al sector bovino. Mientras se anuncian operativos y tecnología, persiste la preocupación por la falta de respaldo institucional y el costo que sigue asumiendo el campo.
En el Comando del Departamento de Policía Sucre, autoridades civiles, militares, judiciales y representantes ganaderos acordaron una serie de acciones para enfrentar delitos como el abigeato, el carneo y la extorsión
La reunión puso en evidencia la urgencia de la crisis de seguridad rural y la necesidad de respuestas más efectivas para proteger la actividad agropecuaria en el departamento.
La mesa de trabajo reunió a mandos de la fuerza pública, organismos de control y dirigentes gremiales, en un intento por articular respuestas frente a una problemática que se ha vuelto estructural en el campo sucreño.
El robo de ganado, el sacrificio ilegal y las presiones extorsivas no solo afectan la rentabilidad de los productores, sino que también erosionan la confianza en las instituciones. (Lea en CONtexto ganadero: "¿Dónde está el gobierno?": En Sucre productores piden auxilio y nadie responde)
Durante el encuentro, líderes como Jairo Hernández Gamarra (Fegasince), Enrique Martínez (Fegamojana), Emigdio Surmay (Fogasamo) y Gabriel de la Ossa (Asogasucre) expusieron la gravedad de la situación en distintas zonas del departamento.
Sus intervenciones coincidieron en que la inseguridad rural dejó de ser un fenómeno aislado para convertirse en una amenaza constante que limita la inversión y pone en riesgo la sostenibilidad del negocio ganadero.
Fuerza pública y coordinación
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Entre las decisiones adoptadas se encuentra el fortalecimiento de las labores de inteligencia, el incremento del patrullaje rural y la consolidación de canales permanentes de comunicación entre la fuerza pública y los gremios. La apuesta, según los participantes, es mejorar la capacidad de reacción frente a estructuras criminales que operan en el territorio.
Asimismo, se planteó optimizar los mecanismos de denuncia, un aspecto clave en zonas donde el miedo y la desconfianza han dificultado la acción oportuna de las autoridades.
La articulación entre entidades como la Fiscalía, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo y unidades especializadas de la Policía (Sijín, Sipol, Gaula y Policía Comunitaria) busca cerrar brechas en investigación, prevención y judicialización.
Uno de los anuncios más concretos fue el ajuste en la jurisdicción operativa de la fuerza pública: el Batallón de Infantería de Marina No. 14 asumirá el control del municipio de San Onofre, en reemplazo del Batallón No. 13.
La medida apunta a optimizar la presencia institucional en una zona estratégica y mejorar los tiempos de respuesta ante hechos delictivos.
A esto se suma el proyecto de instalación de sistemas de videovigilancia en corredores clave del departamento, una iniciativa liderada por la Gobernación de Sucre que pretende reforzar el monitoreo y facilitar las labores investigativas.
Para el sector, la incorporación de tecnología representa un avance, aunque insuficiente si no se acompaña de acciones sostenidas en el territorio. (Lea en CONtexto ganadero: El abigeato desangra a la ganadería sucreña: desaparecen 400 vacas en Sucre y no hay un solo capturado)
Compromiso operativo
Más allá de los anuncios, el encuentro dejó una lectura clara sobre la percepción de los trabajadores pecuarios. Alfredo de la Ossa, miembro de la Junta Directiva de Fedegán por Sucre, aseguró que “la reunión fue muy productiva. No hay apoyo de los gobiernos de turno pero sí un compromiso enorme de la fuerza pública”.
Su declaración pone sobre la mesa una tensión de fondo, pues mientras las fuerzas militares y policiales muestran disposición para enfrentar la criminalidad, los productores perciben una ausencia de políticas públicas robustas que ataquen las causas estructurales del problema.
La seguridad en el campo no es solo un asunto de orden público, sino un factor determinante para la economía regional. Sin garantías mínimas, la actividad ganadera, uno de los pilares productivos de Sucre, enfrenta un escenario de incertidumbre que puede traducirse en menor producción, pérdida de empleo y desincentivo a la inversión.



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