Cali y municipios vecinos enfrentan atentados, homicidios y temor ciudadano. Para el concejal Juan Felipe Murgueitio, la política de Paz Total debilitó la respuesta estatal; Solo su capital ha sufrido seis atentados terroristas en los últimos doce meses y cuatro en apenas quince días y superó los 1.000 homicidios de 2025.
La seguridad se volvió una preocupación diaria en Cali y varios municipios del Valle del Cauca, donde los recientes ataques sicariales, homicidios y atentados han reforzado la percepción de que el crimen organizado ganó terreno frente a la institucionalidad.
En medio de ese clima, sectores políticos responsabilizan al Gobierno Nacional y a su política de “Paz Total” por una crisis que ya golpea la vida urbana, rural y productiva de la región
La tesis que domina el debate es que el Valle del Cauca atraviesa una crisis de seguridad que no solo se mide en muertos o heridos, sino en miedo, desconfianza y sensación de abandono. La violencia dejó de ser un hecho aislado para convertirse en una amenaza cotidiana
Juan Felipe Murgueitio, concejal de Cali, sostuvo en CONtextp que el departamento está “muy cerca” de los niveles más preocupantes de su historia reciente.
Según su lectura, Cali ha sufrido seis atentados terroristas en los últimos doce meses y cuatro en apenas quince días.
El concejal también advirtió que la ciudad superó nuevamente los 1.000 homicidios el año pasado y que la tendencia podría repetirse. Para él, ese deterioro está conectado con la falta de acción del Gobierno Nacional frente al narcotráfico, el terrorismo y las estructuras armadas. (Lea en CONtexto ganadero: 2.325 homicidios se han presentado en el Valle del Cauca en lo que va de 2026)
Para Murgueitio, el problema no es exclusivamente local. El concejal considera que el fortalecimiento de grupos armados responde a un fenómeno nacional relacionado con el aumento de cultivos ilícitos, la expansión de organizaciones criminales y la falta de contundencia estatal.
“Estamos viendo unas estructuras criminales supremamente fortalecidas”, afirmó el cabildante, quien además aseguró que hoy existen zonas cercanas a Cali donde grupos ilegales ejercen control y presencia armada.
Señalamiento político
Murgueitio afirmó que “los bandidos tienen más recursos, más hombres” y mayor capacidad para cambiar sus dinámicas criminales. En su opinión, las autoridades locales y departamentales no cuentan con herramientas suficientes para enfrentar estructuras financiadas por economías ilegales.
Su crítica más dura apunta a la “Paz Total”, que califica como “impunidad total”. Según el concejal, esa política habría desmoralizado a la Fuerza Pública y permitido el fortalecimiento de grupos armados. También sostiene que el Gobierno Nacional “abandonó” al Valle en materia de orden público. (Lea en CONtexto ganadero: Jamundí bajo amenaza: Senador Carlos Motoa denuncia que la Paz total dejó vía libre al crimen)
Confianza fracturada
El reciente asesinato de la concejal Milady Villada González aumentó la preocupación entre líderes políticos y ciudadanos del Valle del Cauca. La dirigente, reconocida en el municipio de Obando y vinculada al Centro Democrático, fue atacada en medio de un contexto de creciente tensión por la inseguridad que atraviesa la región.
Para Juan Felipe Murgueitio, el crimen envía un mensaje alarmante no solo a la clase política, sino también a la ciudadanía. “Siempre que una persona elegida popularmente es asesinada, se genera un quiebre entre el ciudadano y la confianza que tiene hacia la institucionalidad”, afirmó el concejal caleño.
La muerte de Villada González profundizó la sensación de vulnerabilidad entre quienes ejercen liderazgo político y social en el departamento. Sectores de oposición consideran que el hecho refleja la falta de garantías para ejercer la actividad política en zonas afectadas por estructuras criminales.
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