El caballo criollo colombiano: Más que una raza, un potencial para el país

Por: 
CONtexto ganadero
03 de Mayo 2021
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Los atributos del caballo criollo colombiano lo han hecho resaltar ante varias naciones del mundo. Foto: zoovetesmipasion.com

A lo largo de la historia mucho se ha hablado acerca de las distintas razas equinas, quienes por su elegancia cautivan a miles de personas al verlos caminar. Este es el caso del caballo criollo colombiano, que remonta su historia desde España.

 

De acuerdo al portal Zoovetesmipasion.com, Guillermo de Narváez, explica que en la raza del caballo criollo colombiano se presentan cuatro modalidades. El paso fino colombiano, trocha pura, trocha galope y trote y galope.(Lea: El caballo criollo colombiano: símbolo de familia antes que de élite)

 

Paso fino

 

El animal se desplaza por bípedos laterales sucesiva y alternadamente, produciendo dos tiempos con cada bípedo para realizar el ciclo completo en cuatro tiempos, dados por sus cuatro triples apoyos (dos laterales y uno derecho; y dos diagonales, uno izquierdo y uno derecho. 

 

Por ser el paso de cuatro tiempos, tiene como mínimo dos apoyos simultáneos al suelo y cada determinado número de tiempo, tres. En esta modalidad a paso fino, contrario a lo que sucede en la trocha, la pata del bípedo lateral se adelanta unas fracciones de segundo más que la mano en hacer contacto con el piso.

 

El desplazamiento por laterales se debe a que dentro de su esquema genético existe un gen, que en este caso se presenta como recesivo denominado (p), el cual determina que ciertos ejemplares dentro de la raza que lo hayan heredado puedan desplazarse por bípedos laterales.

 

Los ejemplares de esta misma raza que no lo porten en su esquema genético se desplazan por bípedos diagonales trochando o trotando, dependiendo, entre otros, de la velocidad de la cadencia que a su vez hayan heredado por otra serie o combinación genética diferente.

 

El gen (p) es heredado independientemente de los demás genes que transmiten las características en la raza del caballo criollo colombiano, como son el fenotipo, la velocidad de cadencia, el brío o el temperamento.

 

La Asociación de Caballistas de Antioquia señala que el caballo criollo colombiano posee características asociadas al mejoramiento de su fenotipo y de sus movimientos, ya sea por su evolución genética o por el trabajo de adiestramiento.

 

Estos atributos hacen que el ejemplar emblema del país sea reconocido en el exterior por su carácter airoso y por su actuación destacada.

 

Trote y galope

 

Este andar combina los atributos del trote tradicional, caracterizado por un aire de dos tiempos por diagonales en el que se da una elevación media alta y cadencia lenta reconocida por su sonido típico: tas, tas, tas, tas, con el aire del galope, de tres tiempos.

 

El trote es una modalidad que al momento de su ejecución se da en dos tiempos, mano izquierda, pata derecha en el primer tiempo, y mano derecha, pata izquierda en el segundo tiempo, dándose así un ritmo de movimientos en bípedos diagonales.

 

El galope se identifica porque su movimiento a tres tiempos cuenta con apoyo posterior en el que el animal marca el primer tiempo con una de las patas traseras, el segundo tiempo con la otra pata y mano opuesta, y el tercer tiempo con la mano contraria, es decir, con sus articulaciones posteriores se impulsa y con sus anteriores avanza.

 

Trocha y galope

 

Es una modalidad que se cree es producto de varios cruces de los caballos trotones con los finos y trocadores. Es un aire en el cual el ejemplar hace la trocha de forma más lenta y menos repicada, combinándola con el galope corto o reunido.

 

Este andar de manera muy armónica estos dos aires ejecutando la trocha, es decir por bípedos diagonales disociados en cuatro tiempos, con apoyo primero de la mano que de la pata de cada bípedo diferenciado únicamente en la velocidad de ejecución la cual es más lenta. Además es simétrica y asincrónica, ocasionando el mismo sonido que el de la trocha.

 

Asimismo, el caballo de trocha y galope dispone de más versatilidad que el que efectúa la trocha, es decir, por bípedos diagonales disociados en cuatro tiempos, con apoyo primero de la mano que de la pata de cada bípedo, diferenciados únicamente en la velocidad de ejecución la cual es más lenta. Además es simétrica y asincrónica, ocasionando el mismo sonido que el de la trocha.

 

Este caballo dispone de más versatilidad que el que efectúa la trocha, porque no solo puede galopar, haciéndolo más veloz y rendidor en caminos y trabajos del campo, sino que su trocha por ser menos rápida y pulida también es de más avance.

 

Trocha

 

Es un ritmo compuesto por movimientos diagonales ejecutados en cuatro tiempos, en el cual el caballo mueve alternadamente mano y pata opuestas: mano derecha, pata izquierda, mano izquierda, pata derecha. Además, el animal asienta primero la mano derecha, en el primer tiempo, luego la pata izquierda en el segundo tiempo; la mano izquierda en el tercer tiempo y la pata derecha en el cuarto tiempo con mucha más velocidad que los ejemplares trotones.

 

Las diferentes modalidades de trocha son el resultado de la variabilidad genética producida por los cruces indiscriminados y la poca claridad en su selección, presentándose en estos ejemplares segregación en la tendencia de sus movimientos por diagonales o laterales y en la secuencia y retardo de sus apoyos, según la proporción de sangre de los parentales como lo son el paso fino, trote o trocha de los que provengan.

 

Comportamiento del caballo criollo colombiano

 

El objetivo que se quiere alcanzar para cualquier caballo joven es que sea bien educado, entusiasta en su disciplina y fácil de manejar, transportar y montar. La educación del potro empieza con su madre al nacer y cada contacto con el ser humano influye de alguna manera.

 

Se puede empezar desde muy joven acostumbrando al potro a lo que le espera a la larga en su relación con el ser humano, para bien o para mal.

 

Muchas veces, quizás por equivocación lo más usual que hacen las personas es comprar un potro y comportarse con el como si se tratase a otro ser humano con juegos en el prado, golosinas escondidas en los bolsillos, abrazos y besos.

 

Pero hay una diferencia enorme entre un potro pequeño y un caballo maduro. Cuando se empiezan los juegos, el caballo no tiene tamaño suficiente ni sabe su poder para hacer daño al ser humano. Sin embargo, un caballo que quiere jugar con 600 kg contra los 60 kg de un adulto resulta incómodo en las mejores circunstancias y puede llegar a ser muy peligroso.

 

Hay que resaltar que al principio el caballo hace cosquillas pero no hace daño, al mes es capaz de dejar su jinete colgando de su chaqueta como una muñeca. Con el tiempo, el caballo que percibe que el ser humano tiene miedo o aquel que aprende que insistiendo o empujando consigue lo que quiere, se convierte en un animal muy difícil de tratar.

 

Por eso hay que marcar límites y pautas en su comportamiento. La tranquilidad y la paciencia son fundamentales, pues hay que mantenerse firmes en muchos aspectos pero siempre desde la lógica. No debe intentar ser ni el mejor amigo ni la madre del potro. 

 

Finalmente el caballo criollo colombiano ha permitido que el país sea visto, además de sus atractivos turísticos, por el profesionalismo de la amplia cantidad de criaderos de prestigio que proyectan a esta raza equina como una industria que explora sus atributos como un producto sin comparación en el mundo.

 

Fuente: Zoovetesmipasion.com

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