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Foto: gradiant.org

cronica

Ganaderos Hi Tech: el impacto de la revolución digital

por: - 31 de Diciembre 1969


Pasturómetros, pesaje sin balanzas y cámaras termosensibles para detectar posibles enfermedades; algunas innovaciones que “rompen” con la tradición.

El agro, con justicia, es percibido por la sociedad en general como un sector conservador y fuertemente apegado a sus tradiciones. Ahora bien, dentro del universo “agro”, hay un subsector que se destaca particularmente en este aspecto: los ganaderos. (Lea: Conozca el dron que funciona con energía solar)

Apasionados y, hasta me animaría a decir, enamorados de los animales que crían, los ganaderos, en muchos aspectos, se parecen más a artistas que a técnicos. Y es que es así, ganadero se “nace”, sus habilidades se desarrollan desde temprana edad y su aprendizaje no termina nunca, igual que lo que ocurre con un pintor o con un cantante.

Su vínculo con la actividad es prácticamente obsesivo y excede por mucho las características particulares de un “negocio” para convertirse en pasión. Cómo podría ser de otra manera, si los largos ciclos propios de la actividad (entre la preñez de la vaca y la faena del novillo pueden pasar más de dos años) resultan muy difíciles de asimilar para los habitantes de un mundo frenético donde la ansiedad se mide en semanas.

No hay viaje más apasionante para un neófito que subirse a la camioneta con un ganadero o, mejor aún, con un par de ganaderos y recorrer un lote de animales. Mientras observan —a paso de hombre, mate en mano— el hato desde el vehículo, comenzarán a comentar el peso de los animales, su estado corporal, su alimentación, su sanidad, la disponibilidad de alimentos, entre otras variables a veces difíciles de comprender para los ajenos, y debatirán —apasionadamente— sobre el peso proyectado para las próximas semanas. (Lea: Esta tecnología detecta y aplica herbicida en malezas con precisión milimétrica)

A la manera de Sherlock Holmes vernáculos, inferirán —a partir de su bosta— si su alimentación está balanceada y —leyendo el estado de la vegetación— podrán determinar la cantidad de días de alimentación que tienen por delante. Frente a este despliegue de información y proyecciones, nuestro espectador invitado —nosotros— no podrá dar crédito a sus oídos y se preguntará de dónde obtienen toda esa información. Elemental, Watson: son ganaderos, orgullosos miembros de una pasión que se transmite por generaciones.

¿La revolución digital del agro llegará a estos artesanos? Sin lugar a dudas que lo hará. Seguramente, con una impronta muy particular, pero la tecnología digital tiene muchísimo para aportar a una actividad tan artesanal. A continuación, voy a intentar transportarme unos años en el futuro —estoy seguro de que no serán muchos— y describir cómo me imagino la explotación ganadera post revolución digital.

Vamos a imaginarnos un caso hipotético: Juan es un orgulloso ganadero que, gracias a la influencia tecnológica de su hijo, ha transformado su actividad ganadera dramáticamente. Gracias a sofisticadas herramientas, que podríamos llamar “pasturómetros”, la oferta de forraje es estimada con precisión tanto en cantidad como en calidad. (Lea: Cuál es el alcance de la revolución digital en el agro)

A partir de esta información y gracias a imágenes satelitales y a complejos algoritmos, Juan podrá observar en su pantalla la disponibilidad de forraje en cada uno de sus lotes y, llegado el momento, una alarma le indicará que debe rotar los animales. Los emprendedores de Kelpie ya han desarrollado aquel pasturómetro y ya están ofreciendo esta información a sus clientes.

Como no puede con su genio y, además, disfruta de hacerlo, Juan insiste en comprobarlo a campo y se sube a la camioneta. La circulación en el campo se ha facilitado muchísimo: gracias a la adopción de cercas virtuales dinámicas, ha desaparecido el laberinto de alambrados eléctricos que otrora cubrían el campo demandando tantos dolores de cabeza.

Desde la misma pantalla donde antes verificaba la oferta forrajera, ahora puede planificar —gracias a dispositivos IOT (internet de las cosas) implantados en cada uno de sus animales— la rotación de su hato para optimizar, de esta manera, el consumo de forraje. Todavía le sorprende cómo los animales aprendieron tan rápidamente a respetar las cercas virtuales, algo que para su hijo no es sorpresa: hace muchos años que su perro aprendió a respetarlas. (Lea: Emprendedores no han esperado para llevar conectividad al campo)

Martín Tosco y el equipo de emprendedores de Bastó están próximos a lanzar las primeras cercas virtuales al mercado, basándose en la tecnología tan ampliamente utilizada para mantener nuestros perros a raya.

A pesar de todos los cambios de los últimos años, el cerebro de la ganadería siguen siendo los corrales y Juan se siente a pleno en ese lugar. Es allí donde los animales son vacunados, inseminados, se controla su preñez y se los pesa. Todavía recuerda —no sin cierta nostalgia— cuando pesaba “físicamente” a los animales. La antigua y engorrosa balanza ha sido reemplazada hace años por un dispositivo electrónico que permite estimar el peso de los animales con precisión y, además, gracias a una cámara termosensible, detectar posibles enfermedades.

A pesar de tanta tecnología, porfía que su capacidad de observación no ha sido superada; no obstante, poder disponer de toda esa información online le ha simplificado la vida notablemente y le permite pasar menos tiempo haciendo cálculos en el escritorio. Ignacio Albornoz, un argentino radicado en la costa oeste de los Estados Unidos, fundador de Cattler, hace años que ofrece esta tecnología para digitalizar toda la actividad de los corrales. (Lea: ¿Qué es el Machine learning y cómo se ha empleado en investigaciones en ganadería?)

Llega finalmente el momento de cargar la hacienda y enviarla para su consumo. Con mucho orgullo, recuerda el contrato que cerró hace unos años con Franz, su cliente alemán. Aquella negociación no fue nada fácil y nunca pensó —honestamente— que pudiera cumplir con la eterna lista de requisitos de los alemanes, pero hoy —a la distancia— el proceso bien valió la pena.

Gracias a toda la información digitalizada desde el momento del celo y gracias la tecnología blockchain, hoy los compradores alemanes están completamente tranquilos y tienen la seguridad y la confianza de todo lo que sucedió con la mercadería que están comprando y —aunque ello no aparezca como un indicador en el código QR— saben que cada animal fue criado con la pasión y el cariño de Juan, un verdadero experto. Diego Heinrich y el equipo de Carnes Validadas están trabajando desde hace años para vincular compradores y vendedores vía contratos blockchain.

Antes de darle “send” a su informe, nuestro ganadero contempla los indicadores con orgullo. Aún no puede dar crédito al salto cuántico que han tenido sus índices de eficiencia. No abandonó ni el mate ni sus vacas, solo que ahora puede verlas con unos anteojos invisibles llenos de una vasta información que hacen mejor la relación entre todas las partes, incluso con su hijo. (Lea: Así contribuyen las herramientas tecnológicas al desarrollo del agro 4.0)

Por: Carlos Becco – Clarín.