logoHeader
11 años tlc colombia eeuu

Foto: pxfuel.com - freepik.es

Entre 2012 y 2022 Colombia ha importado cerca de 250 000 toneladas de leche en polvo y otros derivados lácteos por un costo superior a los 717,5 millones de dólares.

economia

11 años del TLC entre Colombia y EE. UU.: ¿Habrá renegociación?

por: CONtexto ganadero- 31 de Diciembre 1969

Hoy lunes 15 de mayo se cumplen 11 años de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos. Al cabo de este tiempo, Colombia sigue recibiendo enormes cantidades de lácteos procedentes de ese país sin haber enviado un solo kilo de carne, como pretendía el acuerdo. El Gobierno actual hablaba de renegociar el TLC, pero ahora se habla de revisión.

El 15 de mayo de 2012 comenzó una nueva etapa en las relaciones comerciales entre nuestro país y el gigante norteamericano, pues desde esa fecha entró en vigor el TLC que empezó a negociarse desde 2004 y fue aprobado por el congreso colombiano en 2007 y por el estadounidense en 2011.

En cifras generales, el balance no es positivo para nuestro país, pues aunque han aumentado las exportaciones de bienes no minero-energéticos como café y derivados, flores frescas, frutas frescas, entre otros, también se han importado miles de toneladas de otros productos, entre ellos los que conciernen al sector lácteo, específicamente leche en polvo y otros derivados.

Según cifras del DANE citadas por El Espectador, la balanza comercial (exportaciones menos importaciones) es deficitaria: en 2012 era de USD 8244 millones, y en 2022 cerró en USD -3171,9 millones (en febrero de 2023, último dato disponible, fue de -USD 574,6 millones). (Lea: Carne colombiana a EE. UU.: un sueño que lleva 10 años aplazado)

Aun así, en 2022 la balanza comercial agropecuaria fue superavitaria en cerca de USD 600 millones, impulsada fundamentalmente por la canasta tradicional (café, banano y flores), y de otros nuevos productos como aceites, algunas frutas, cacao, hortalizas, pescados, y otros bienes agrícolas.

No ha sido así para el sector lechero, pues según los datos del DANE recopilados por la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán-FNG, entre 2012 y 2022 Colombia ha importado cerca de 250 000 toneladas de leche en polvo, queso, yogur, lactosueros, leche condensada, entre otros, por un costo superior a los 717,5 millones de dólares.

En cambio, a lo largo de los mismos 11 años, Colombia solo ha exportado a este país 9101 toneladas de lácteos por USD 47,9 millones de dólares y ni un solo kilo de carne vacuna, a pesar de que el interés de firmar el acuerdo para el sector ganadero era llevar con la proteína a uno de los mayores consumidores de carne de res en el mundo.

Si bien en la última década se han hecho grandes esfuerzos para llegar a este mercado, a la fecha no se han materializado estos avances. De acuerdo con Augusto Beltrán Segrera, secretario técnico del Fondo de Estabilización de Precios, FEP, de Fedegán-FNG, la inspección sanitaria y técnica del Servicio de Inspección Sanitaria de Plantas y Animales (Aphis por sus siglas en inglés) en septiembre pasado significó un gran paso para materializar los envíos de carne a EE. UU., pero aún falta surtir otras etapas importantes.

«Falta que las autoridades sanitarias de Colombia y Estados Unidos se reúnan para que nos den el documento que falta donde autorizan la zona de exportación de Colombia desde el punto de vista de sanidad animal. También ha habido intercambio de correspondencia con el Servicio de Inocuidad e Inspección de los Alimentos (FSIS, por su sigla en inglés), que es el organismo que aprueba las plantas de sacrificio», comentó.

De este modo, mientras que el Aphis ya visitó fincas ganaderas para conocer los procesos de cría y ceba de ganado, todavía se debe surtir la visita del FSIS a las plantas en Colombia para que verifique la sanidad en los procesos de beneficio y desposte de las canales. Por ello, Beltrán insistió en que se debe seguir insistiendo al gobierno norteamericano para que esta visita se haga pronto.

«Estamos en una coyuntura muy importante porque el hato en Estados Unidos ha venido bajando porque el costo del pienso está muy alto y el sacrificio de hembras, tanto novillas como vacas viejas, ha crecido respecto a los promedios históricos. Esto quiere decir que están en una etapa de liquidación. Esta es la oportunidad de entrada para nuestra carne colombiana», develó.


Renegociación o revisión del TLC


Por otra parte, el país está a la espera de las acciones que emprenderá el gobierno del presidente Gustavo Petro, pues como candidato aseguró en Twitter que «indudablemente hay que renegociar los TLC para proteger la producción nacional y centrar el esfuerzo en la agricultura y la industria y no en la extracción».

Pero ahora, como indicó Óscar Cubillos, jefe de la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán-FNG, en su columna más reciente, «una cosa son las propuestas que se lanzan como candidato y otra ya son los detalles y meollos que deben considerarse como primer mandatario. De allí que se pasara de un discurso de renegociación a uno de revisión».

El economista explicó que la renegociación implica una «peor posición» a la que estamos en la actualidad, por lo cual el presidente Petro habla de una revisión. En su reciente visita a EE. UU., el mandatario habló de «corregir» el TLC. (Lea: 8 años del TLC con EE. UU.: 161 000 t de lácteos importadas, cero de carne exportadas)

Respecto al sector agropecuario, Cubillos señaló que aun cuando el agregado agropecuario tiene una balanza superavitaria, «aparecen sectores que sí han resultado muy apaleados frente al comercio bilateral», específicamente el sector lechero colombiano, pues «ha recibido un volumen importante de productos importados desde EE. UU. especialmente leche en polvo».

«Tal ha sido el impacto importador que en 2021 FEDEGÁN solicitó una medida de salvaguardia, ante las múltiples evidencias sobre daño económico al sector lechero y que el mismo Ministerio de Comercio reconoció en su informe final. Sin embargo, el gobierno de la época sopesó las consecuencias de otorgar dicha salvaguardia y prefirió pasar indiferente ante la evidencia, con el fin de que no se generaran retaliaciones sobre exportaciones agrícolas de Colombia a EE. UU. (banano, flores, etc.)», explicó.

Y agregó que en los últimos meses se ha importado menos leche en polvo y otros derivados del país norteamericano debido a una mayor tasa de cambio, de manera que el ritmo de compras en lo corrido de 2023 ha sido inferior al del año pasado, que fue el segundo con el mayor número de toneladas importadas de lácteos (72 589 t) pero con el más grande gasto de lejos, cerca de 276,7 millones de dólares.

Para Cubillos, el proceso de revisión del TLC al que se refiere el actual gobierno debe tener como referencia el caso del sector lechero, así como también incluir el acceso al mercado de carne de EE. UU. A su juicio, «si logramos exportar más carne a EE. UU. el impacto importador de leche se sentirá menos en los productores colombianos, más de cara al 1 de enero de 2026 cuando ya tendremos libre comercio de leche en polvo».

En efecto, si bien los últimos 11 años hemos tenido altas importaciones de leche en polvo, estas se han visto mitigadas porque todavía están en vigor los contingentes arancelarios. Estos son cupos que se fijaron en las negociaciones para importar cierta cantidad de toneladas sin pagar arancel, pero una vez consumido ese cupo tienen que pagar ese impuesto. En el caso de la leche en polvo, para este 2023 había 15 692 toneladas dentro del contingente (con arancel 0 %) que ya fueron importadas, en tanto que el arancel extra cupo es de 6,6 %.

Pero este límite, como indicó Cubillos, se acabará en 2026, cuando los importadores podrán traer la cantidad de toneladas que quieran sin pagar arancel, tal como quedó acordado en el TLC. Si las condiciones se pueden revisar en el actual gobierno, como pretende el presidente Petro, una de las prioridades en estas conversaciones debe ser cómo aliviar la presión a los productores lecheros que no podrán competir con las enormes cantidades de leche en polvo que entran y seguirán entrando por cuenta del TLC. Y si también se puede acelerar la entrada de carne colombiana a EE. UU., se podría equilibrar un poco la balanza.