La industria sólo compra la mitad de la producción nacional

Por: 
CONtextoganadero
05 de Abril 2017
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Los contratos de proveeduría podrían darle estabilidad al negocio. Foto: todoenlarevista.com / eluniversal.com.co.
Según cifras de Asoleche, el acopio de leche en 2016 alcanzó la cifra de 3 millones 218 mil litros, una disminución de 2,1 % con respecto a 2015.
 
Esta cifra de acopio representa menos del 50 % de la producción nacional. El resto es adquirido por los denominados cruderos que venden la leche para la producción de quesos artesanales –que posteriormente va a muchas panaderías–, o al consumo humano. Otra parte, alrededor del 6 %, se queda en las fincas.
 
Esfuerzos de empresas acopiadoras, como la que se señala en esta misma edición de CONtexto Ganadero, como la del Patía, en donde Alpina ya no adquiere el producto, dejan a los productores a merced de los cruderos, que conscientes de su poder pagan el líquido al precio que mejor les parece al saberse libre de cualquier tipo de control o vigilancia. 
 
Tal como lo afirma José de Silvestre, director ejecutivo de Asoganorte, en la Costa Caribe del país. “(Ellos) son los encargados de alterar el valor pagado por el lácteo de acuerdo a la temporada que haya en la zona”. (Lea: Cruderos, tema que afecta al sector y al que no presta atención el Gobierno).
 
Agregó que mientras las empresas formales respetan las tarifas establecidas en la Ley, los compradores informales son los que tienden a bajar o subir los precios de acuerdo a la oferta de leche que haya en el mercado.
 
El tema de la informalidad está siendo estudiado por el Consejo Nacional Lácteo, en donde tienen asiento Analac, Fedegán, Asoleche, Andi y Fedecoleche.
 
Sobre la mesa está la propuesta de los contratos de proveeduría –que firmarían voluntariamente productores y procesadores de leche–, los cuales podrían darle estabilidad al negocio de producir leche, mediante la garantía de compra de un volumen promedio producido en los últimos años por un determinado ganadero, y pagando el excedente que produzca a un precio más bajo de acuerdo tomando como base los precios internacionales.
 
Para los procesadores este esquema, apuntalado con la promoción del consumo de lácteos, permitirá las exportaciones.
 
Sin embargo sobre este último surge el interrogante de la capacidad que tiene la industria para exportar. En 2016, según cifras de Asoleche, Colombia exportó cerca de 800 toneladas mientras las importaciones superaron las 57 mil toneladas de leche y derivados, incluyendo láctosueros, que es una tendencia similar a la registrada en 2015 aunque en menor proporción.
 

Con los TLC es probable que las importaciones aumenten a un ritmo más acelerado, viniendo estas a surtir un mercado que hoy la industria nacional no está cubriendo. Los precios diferenciales para la leche excedente no serán suficientes para evitar el impacto de esa bola de nieve de las importaciones. El corolario es que industriales y ganaderos tendrán que ser más eficientes.