El aumento repentino del volumen de ganado tras las inundaciones saturó las subastas en regiones como Córdoba, Antioquia y Urabá. La falta de espacio y la débil demanda presionaron los precios, mientras las subastas redujeron comisiones y se convirtieron en centros de apoyo para los productores afectados.
Las inundaciones recientes alteraron de forma directa la dinámica de las subastas ganaderas en varias zonas del país. El traslado masivo de animales desde predios damnificados generó una oferta desbordada en los recintos de comercialización, justo en un momento en el que la capacidad de almacenamiento resultó insuficiente. A esto se sumó una demanda debilitada, que terminó por presionar los precios a la baja.
Rodrigo Alberto Mejía Arango, gerente de Suganar y presidente de la junta directiva de Asociación de Subastas Ganaderas de Colombia, explicó: “Las subastas se han visto afectadas, el volumen de ganado ha aumentado considerablemente y no hay donde meter el ganado”. (Lea en CONtexto ganadero: Subastas ganaderas: 30 años dinamizando el comercio pecuario en Colombia)
Según el directivo, este escenario obligó a las empresas del sector a replantear su operación cotidiana. La acumulación de animales en corrales y patios de subasta elevó los costos logísticos y exigió ajustes rápidos para evitar mayores pérdidas a los productores, en un contexto marcado por la caída de precios y la urgencia de liquidez en el campo.
Medidas de mitigación
Frente a la crisis, varias subastas de Córdoba, Antioquia y Urabá adoptaron estrategias para aliviar la presión económica sobre los ganaderos. Una de las principales decisiones fue cambiar las tarifas para los animales provenientes de las zonas más golpeadas por las inundaciones, reduciendo comisiones y, en algunos casos, cobrando únicamente los costos operativos.
Mejía Arango detalló: “Una medida que se ha tomado por parte de varias subastas es que se ha diferenciado la comisión a los ganados que vengan de esas zonas afectadas, en algunos casos se le cobra únicamente los costos de subasta”.
Además de los alivios económicos, las subastas empezaron a desempeñar un rol solidario como centros de apoyo, habilitando espacios para la recepción de donaciones y la coordinación de ayudas destinadas a los productores damnificados. Esta articulación busca sostener la cadena comercial y, al mismo tiempo, responder a la emergencia social que atraviesan las regiones afectadas.
Apoyo gremial
Desde Asosubastas se impulsó una estrategia conjunta para que las subastas funcionen como puntos logísticos de ayuda humanitaria. El objetivo es canalizar recursos y facilitar la distribución de insumos hacia los ganaderos que enfrentan pérdidas por las inundaciones. (Lea en CONtexto ganadero: Subastas arrancan febrero con reajustes que movieron el ranking de precios del ganado)
El presidente del gremio señaló: “De la parte de Asosubastas, lo que buscamos es tratar de ayudar a los ganaderos afectados, buscando ser centros de acopio para recibir donaciones y llevarlas a los damnificados, eso es lo que estamos haciendo en Urabá y también hay subastas que se están uniendo en Córdoba”.
Estas acciones reflejan un esfuerzo coordinado del sector para mitigar el impacto de la emergencia. Mientras persistan las dificultades climáticas, las subastas continuarán ajustando sus operaciones con el fin de proteger la actividad comercial y respaldar a los productores que dependen de estos espacios para movilizar y vender su ganado.
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