Conozca cómo se debe aplicar el bienestar animal en plantas de beneficio

Por: 
CONtexto ganadero
10 de Abril 2019
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Cada establecimiento destinado al sacrificio de animales debe cumplir con las prácticas de bienestar animal. Foto: Frigorifico Rio Frio

Así como en las fincas, los establecimientos destinados para el sacrificio de vacunos y porcinos también deben cumplir con condiciones de bienestar que comienzan desde el embarque, con el fin de evitar en lo máximo el sufrimiento y dolor en el animal.

 

De acuerdo con la reconocida etóloga Temple Grandin, los problemas de bienestar animal en plantas se pueden presentar por fallas en el diseño de las instalaciones, falta de mantenimiento o capacitación de personal. (Lea: Bienestar del ganado influye en calidad de la carne)

 

La experta reconoció 5 causas, la primera de las cuales son las deficiencias en el equipo de aturdimiento, mientras que la segunda son los elementos de distracción que estorban movimiento animal, como reflejos, suelos mojados o sonidos agudos que hacen que los animales se pongan nerviosos.

 

Esto puede ocasionar que los empleados recurran a técnicas cruentas como la picana (estimulación eléctrica), por lo cual otra causa que puede conducir a problemas en los mataderos incluye las falencias en la capacitación a estos operarios y la falta de supervisión.

 

La cuarta causa se refiere a la falta de mantenimiento de equipos e instalaciones, como equipos de aturdimiento que fallan o pisos desgastados que hacen que los animales resbalen. Finalmente, la última es el mal estado de los bovinos, que llegan enfermos o están incapacitados para moverse.

 

No existe una reglamentación específica en bienestar para plantas de beneficio en Colombia, pero el Decreto 1500 de 2007 y las Resoluciones 240, 241 y 242 de 2013 incluyen aspectos orientados a este propósito. (Lea: Claves de bienestar animal para mejor conversión de forraje en carne y leche)

 

El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) incluye algunas pautas para el manejo de los animales desde el desembarque hasta el sacrificio. El propósito es que desde el momento que llegan a los corrales hasta el aturdimiento se garantice el confort del ejemplar.

 

Por ejemplo, el desembarcadero debe procurar la movilización adecuada de los semovientes, previniendo caídas o apuros, para conducir el ganado hacia los corrales de descanso sin prisa. Para ello, es fundamental capacitar a los operarios y diseñar estos sitios sin distracciones.

 

Cuando se lleva a los animales al cajón de aturdimiento, hay que conducirlos en grupos pequeños sin hacerlos correr, usando la picana solamente en el 25% de los ejemplares y solo en el cuarto trasero. (Lea: Influencia del pre-faenado y bienestar animal en la calidad de la carne bovina (II))

 

Una vez en el cajón de aturdimiento, los implementos deben ser operados por personal competente, que velará por que los semovientes sean inmovilizados y aturdidos sin dilación, así como sean sangrados sin demora, y que solamente sean aturdidos los que serán sacrificados.

 

Según la Organización Mundial de Sanidad Animal, el personal responsable de esta tarea debe ser capaz de discernir si la operación se ha llevado a cabo correctamente y adoptar medidas necesarias en caso contrario. El aturdimiento debe hacerse al primer contacto y solamente debe haber un ejemplar en el cajón.

 

Luego de esto, pasará a la sangría. Allí se cortan los principales vasos sanguíneos del cuello para permitir que la sangre drene del cuerpo, produciéndose la muerte por anoxia cerebral. En esta medida, el cuchillo debe conservarse siempre afilado.

 

No obstante, como señala el Invima, en aras de una buena higiene, se deberían usar dos cuchillos, el primero para abrir la piel y el segundo para cortar los vasos sanguíneos. Este proceso se conoce como “degollamiento”, y posteriormente pasa al desposte.