Los beneficios de monitorear la rumia como indicador de bienestar

Por: 
CONtexto ganadero
12 de Julio 2021
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La medición de la rumia es uno de los indicadores por excelencia para determinar la salud y el bienestar del ganado vacuno. Foto: infortambo.cl

La rumia es un indicador directo de la salud y el bienestar de la vaca. Ganaderos y veterinarios pueden apoyarse en el monitoreo de esta actividad, pues el descenso en el tiempo dedicado a ella es una clara señal de que hay algo que afecta la función del rumen o el bienestar animal.

 

Así lo indicó el experto Jacky Press en un artículo realizado de la publicación Entorno Ganadero, quien precisó que la rumia, una función de lo que la vaca ha comido y de lo bien que ha podido descansar, proporciona una indicación más sensible y temprana de su salud y bienestar.

 

Un cambio en la rumia es un indicador temprano de problemas metabólicos de la lactancia y de enfermedades como mastitis o cetosis, mientras que su regreso a un patrón normal es señal de éxito del tratamiento. (Lea: Bienestar de la vaca es más importante que producción en la finca)

 

Además, añadió el experto, los cambios nutricionales pueden monitorearse y gestionarse a través de patrones de rumia del hato entero. De hecho, se ha demostrado que esta cambia por los componentes de la ración, las características físicas de la ración y la gestión general del hato.

 

Aunque la duración de la rumia está determinada principalmente por el tamaño y la calidad de la ración, la masticación del bolo alimenticio es una necesidad conductual innata en el ganado vacuno, independientemente de la cantidad de alimento ingerido.

 

Esto significa que una vaca necesita rumiar una cierta cantidad todos los días como parte de su rutina natural, así como por razones más evidentes de una buena nutrición, salud y producción de leche. (Lea: Maximizar el bocado y limitar el pastoreo para mejorar eficiencia)

 

Por su parte, el ingeniero Patricio Lo Greco escribió para Infortambo que varios autores explicaron que la rumia es un indicador de estrés, como Bristow y Holmes, que propusieron que “el estrés social en el ganado puede estar vinculado a una disminución en tiempo rumiando”.

 

Las vacas en lactancia sanas rumean durante aproximadamente 450-550 minutos por día y una disminución en el tiempo de rumia es a menudo una buena señal de que algo está afectando negativamente la función del rumen y el bienestar de la vaca”, agregó el ingeniero.

 

A su vez, Press recordó la importancia del tiempo de reposo, cuya disminución o interrupción puede afectar negativamente la rumia, en tanto que insistió que el tiempo destinado cada día a esta tarea depende sobre todo de la calidad y la cantidad de alimento consumido.

 

“En general, las vacas rumian de 25 a 80 minutos por cada kilo (aproximadamente de 11 a 36 minutos por libra) del forraje que consumen”, apuntó, resaltando que las vacas de alta producción consumen más materia seca, rumean más y beben más agua.

 

Dado que los animales pueden controlar voluntariamente su rumia, dejan de hacerlo cuando algo les molesta. Factores como ansiedad materna, enfermedad o dolor se traducen en menor tiempo para esta tarea, que también desciende durante el estro, así como antes y después del parto.

 

Por esta razón, el autor recordó que el monitoreo de las vacas es fundamental para medir objetivamente el bienestar, a partir de factores como la rumia, y para mantener y mejorar la productividad del hato. (Lea: Conozca cómo las vacas se acostumbran a rutinas de ordeño)

 

Tradicionalmente, la observación visual era el método común para el monitoreo de vacas, un método que ha sido limitado porque depende de la habilidad y la experiencia, no es totalmente exacto y no permite el análisis. “Es imposible mantener la observación las 24 horas del día”, dijo.

 

Idealmente, el monitoreo de vacas debe incluir el monitoreo de la rumia”, anotó el artículo de Entorno Ganadero. Hoy en día, se puede hacer monitoreo electrónico que, a su juicio, es “una herramienta eficaz en la predicción de las enfermedades y trastornos postparto”.

 

Una vaca sana volverá idealmente a su rumia objetivo en un plazo de 6 a 7 días después del parto, en tanto que una Con bajos niveles en la primera semana podría tener un trastorno postparto que se agudiza de 7 a 14 días más tarde.

 

Al monitorear la rumia de la vaca en el período inmediato después del parto, es posible obtener una indicación temprana de un posible problema de salud y así darle tratamiento de forma rápida y disminuir potencialmente la cantidad de tiempo hasta la recuperación.

 

Beneficios del monitoreo de la rumia para el ganadero

 

• Detección precisa del celo y verdadera gestión reproductiva.

• Eliminación del crayoneo y reducción drástica del uso de hormonas.

• Detección temprana de problemas de salud. 

• Gestión de la curva de lactancia.

• Monitoreo de la recuperación postparto.

• Indicación clara de la reacción a los cambios en la ración y la nutrición.

• Evaluación de la eficacia de los tratamientos médicos.